Jude Bellingham vive un momento dulce. La estrella inglesa, que ha recuperado la sonrisa en el Real Madrid tras la irregularidad de su juego en la pasada campaña, está demostrando en la primera fase de la Liga de las Naciones con Inglaterra por qué es uno de los mejores jugadores del planeta.
Exhibición tras exhibición, Bellingham se encuentra de nuevo cómodo en el Real Madrid. Cerca del área, oliendo el peligro, y siendo el complemento perfecto para el resto de sus compañeros en el campo. Este buen inicio de temporada lo ha extrapolado a una Inglaterra que, salvo el partido ante España (2-3), ha dominado cada minuto de sus encuentros.
El 0-7 ante Croacia de este sábado fue la guinda del pastel para los de Tuchel. La subcampeona de Europa y semifinalista del pasado Mundial se mueve al ritmo de Bellingham, que poco a poco se convierte en un estandarte del presente, del pasado y del futuro de los británicos.
Un gol y tres asistencias ante los de Slaven Bilic. Una actuación digna de los mejores del mundo. Una exhibición marca de la casa de un todoterreno como Jude Bellingham. Vital para Mourinho y el seleccionador inglés, el de Birmingham da sentido a todo lo que ocurre en el campo.
Con ejecutores como Harry Kane, ‘martillos’ en la banda como Morgan Rogers y Anthony Gordon, la pieza central del engranaje es la más importante. El que une el centro del campo con la ocasión de gol. El que hace que todos sean partícipes. Y si, además, como ocurrió en su primera temporada en el Real Madrid, es capaz de ejecutar con tal precisión, no existe jugador como él en el panorama internacional.
Jude Bellingham, la pieza que une todo
Su omnipresencia es imprescindible para un nuevo Real Madrid que se está haciendo en el campo y necesita cambiar la dinámica. En un comienzo de campaña que emula a los primeros meses de blanco, Jude Bellingham sigue creciendo y madurando con el paso de los partidos. Un jugador que parece haber vivido varias carreras y tan solo tiene 23 años.
Tres goles, tres asistencias e infinidad de ocasiones de peligro con su sacrificio e inteligencia en tres cuartos del campo. No solo es una gran influencia con el balón en sus pies, sino que la capacidad de esforzarse, animar al equipo y creer cuando nadie lo hace, le convierte en uno de los pesos pesados de la plantilla.
Un trabajo en la sombra impropio de las estrellas y que también ha demostrado con Inglaterra. Bellingham está viviendo, quizá, los mejores meses de su carrera, y ha crecido rodeado de estrellas para acabar convertido en una.
Una primera fase impoluta de la UEFA Nations League contrasta con su cambio tras los problemas que venía arrastrando en el hombro. En un calendario apretado y exigente, está en el punto perfecto para ser el factor X del éxito del nuevo Real Madrid de Mourinho.