Euroliga: Real Madrid-Panathinaikos

El Real Madrid roza una gesta memorable y cae ante el líder Panathinaikos en la prórroga

El equipo blanco, plagado de bajas, pierde con todos los honores (112-115)

Los de Pedro Martínez realizan un ejercicio de resiliencia durante 45 minutos en los que tuvo contra las cuerdas al que a día de hoy es el cuadro más en forma de Europa

Real Madrid Panathinaikos

El Real Madrid rozó este jueves una gesta memorable y terminó cayendo con todos los honores ante el Panathinaikos, líder de la Euroliga y el equipo más en forma de la competición (112-115). El conjunto blanco, plagado de bajas, realizó un ejercicio de resistencia de 45 minutos en los que, sin importar la derrota, presentó su candidatura al título.

Frente a un colosal Kendrick Nunn, que anotó 25 de sus 33 puntos entre el último cuarto y la prórroga para 32 de valoración, no fueron suficientes ni un imperial Andrés Feliz, único base madridista (27 tantos, 2 rebotes, 6 asistencias y 29 créditos), ni la mejor noche de Alberto Abalde en la Euroliga (23 encestes, 4 triples, 5 pases de canasta y 23). Ni la de Damian Jones (15 puntos, 2 triples, 6 asistencias y 20 de valoración).

Una guerra que, pese al resultado, hará más fuertes a los blancos. Que quedaron como auténticos héroes ante su afición. Se rompieron dos rachas: la de seis victorias seguidas en la Euroliga y la de su imbatibilidad como local en la competición. De nuevo, fue el Panathinaikos el que asaltó el Palacio, casi un año después de la última derrota del Real Madrid en casa también contra los griegos (13 de noviembre de 2025).

El inicio del partido cumplió con el guion que se esperaba. Un equipo en dinámica positiva, pero muy mermado por las lesiones, haciendo frente al líder de la competición (y el club que más invirtió en verano), que además contaba con todo su arsenal. Ese era el cartel de presentación de este Real Madrid-Panathinaikos. Las últimas bajas de los blancos, todas dolorosas (Théo Maledon, Facu Campazzo y Mika Jantunen), no arrebatarían la emoción de los mejores duelos de cada temporada en Europa.

El Panathinaikos empieza mandón

Arrancaba con dominio griego, con Kostas Mitoglou sacando de la pintura a Edy Tavares y encestando de tres para animar a los suyos desde el perímetro. Los de Zeljko Obradovic lanzaron 12 triples en el primer cuarto y enchufaron cuatro, mientras que el Real Madrid sólo anotaba uno. Fue el primero de Sergio Llull en la última jugada de dicho período, uno que empezó a calentar el ambiente (18-24).

El capitán, inédito hasta este jueves en la Euroliga, estaba en uno de esos días en los que se le necesitaba, aunque los blancos tuvieron que apañárselas para no depender del acierto exterior al ver cómo el aro expulsaba dos balones de Okeke y Gabriele Procida. La alternativa fue percutir por dentro y estar fino en el pase para que Tavares, Chuma e incluso Feliz anotasen, y sacar provecho de las faltas.

Pero Panathinaikos era una ametralladora en el triple. Isaac Bonga, Kostas Sloukas, por partida doble, y el ex madridista Guerschon Yabusele ponían 15 de distancia en el marcador (26-41). Momento crítico. El Real Madrid necesitaba atrevimiento y potencia. La osadía la puso Max Shulga para mantener el pulso de los blancos con dos triples seguidos y el esfuerzo de Feliz y Jones para reducir la renta. El pívot estadounidense sostuvo a los suyos en defensa y en ataque y un sobresaliente Tavares le recogió el testigo para seguir recortando diferencias.

Abalde desata la locura

Se palpaba que eran minutos importantes y que el Real Madrid acababa de salvar un matchball. Y eso provocó una reacción aún mayor: parcial de 22-10 desde la máxima y canasta de Abalde sobre la bocina del descanso que desataba la locura en el Palacio: 48-51. La afición llevó a su equipo en volandas al vestuario. Se iba con la moral por los aires. Pero quedaba mucho que faenar en la segunda parte.

Y más con la exigencia que impusieron los griegos con su acierto de tres en su vuelta a cancha. El Real Madrid hacía frente a los triples de Mitoglou, Brancou Badio y Sylvain Francisco, por partida doble, con un inconmensurable Tavares, que se convirtió en el único recurso de los blancos en un tramo largo del tercer cuarto. Momento de apretar los dientes y remontar (55-63).

Acabó con 13 puntos, 6 rebotes y 13 de valoración el caboverdiano, que generó fe en los suyos con Feliz como aliado. El Real Madrid lograría darle la vuelta gracias a un triplazo y un canastón de Procida que volvían a desatar el éxtasis (66-65). La primera ventaja blanca del partido reanimó a los de Obradovic y Bonga sacaba el cañón, pero la reacción fue breve porque los de Pedro Martínez ya habían desempolvado el arma que les distingue del resto.

Dos acciones de auténtica inspiración. Primero Jones, marcado, le dio igual: para dentro de tres. Y con el tiempo casi agotado, Abalde la enchufaba en carrera: 73-74 antes del último acto. Los 10.164 del Palacio (récord de la temporada) estallaban y el gallego entraba en ebullición. ¿Que Panathinaikos volvía con dos de Nunn? Pues ahí estaba Alberto para recibirla y mandarla a guardar.

Feliz fuerza la prórroga

Nadie podía contener ya la euforia. Ni en los jugadores ni en la afición. Con Feliz, Tavares y Abalde, en la que ya era su mejor noche europea de blanco, el Real Madrid recuperaba la ventaja a falta de 5:25. Lo paraba Obradovic con 87-84 y en cuestión de dos minutos, parcial de 0-7. Otra losa sobre los de Pedro Martínez y un aliciente para demostrar otra vez que son un seguro de vida en este tipo de finales de partido.

El desenlace redondeó una noche para el recuerdo. Abalde generaba un 2+1 para acortar, pero Nunn respondía con 3+1 y canasta tras fallo de Jaime Pradilla (90-97 y 1:50). La épica comenzaba con Feliz y seguía con el segundo triple de Jones, que cometía falta sobre Lessort en la siguiente: 95-99. El Real Madrid no temblaba y sí lo hacía Francisco. Pérdida y canasta de Abalde… ¡Y otro robo! De Procida, que forzaba una falta milagrosa y mandaba los dos libres para dentro. Nervios de acero del italiano, flojo al triple (1/6), pero con ocho tantos decisivos.

Jarro de agua fría

Quedaba lo mejor. En una jugada sucia, Okeke pecaba y cometía falta sobre Nunn, que se iba a los ¡23 puntos! en el último cuarto. Siete segundos separaban al Madrid de la prórroga… o de la gloria. El dominicano penetraba y anotaba a aro pasado: 101-101. El tiempo extra fue un jarro de agua fría, con Lessort y Francisco tirando de veteranía para forzar faltas cruciales.

El Real Madrid no bajó los brazos ni viéndose ocho abajo a 28 segundos. Tiempo suficiente para que Feliz anotase dos triples más, incluido un 2+1 de Yabusele con el partido perdido. Sacrificio que ensalza a un señor equipo.

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