SE DA UN FESTÍN ANTE UNA RUSIA QUE PLANTÓ CARA LA PRIMERA PARTE

Brasil mete miedo sin Neymar

Brasil mete miedo sin Neymar
La selección brasileña celebra el primer tanto del partido, obra del ex del Atlético, Miranda (AFP).
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Brasil tenía una tarea pendiente ante Rusia. La canarinha debía demostrar que sabe sobrevivir sin Neymar, algo que no sucedió ni en el Mundial de 2014, ni en las Copas América de 2015 y 2016, en las que sucumbieron en ausencia de su estrella. El cuadro dirigido por Tite llegaba a casa del organizador de la próxima cita mundialista con un objetivo claro: debían ser capaces de doblegar a los rusos, en un Estadio Luzhniki repleto hasta la bandera. Y la pentacampeona lo hizo.

Con un 0-3 solventó todas las dudas que podían surgir a pocos meses del Mundial. La ‘neymardependencia’ ya no es un problema, gracias a hombres como Coutinh, Willian o Gabriel Jesús. Los brasileños hicieron un enorme despliegue ofensivo y liquidaron a la anfitriona de una manera bestial. Fueron tres, pero pudieron ser más, si Akinfeev no hubiese sido salvador bajo los palos.

Brasil dominó absolutamente todas las facetas del juego. Sin embargo, no lo tuvo nada fácil. Durante los primeros 45 minutos, los rusos aguantaron bien los embistes de un equipo que no lograba tener profundidad los últimos metros. De hecho, sólo hubo una acción destacable, un remate de Gabriel Jesús que el portero del CSKA sacó con empeño.

Pero nada pudieron hacer los hombres de Cherchesov en la segunda mitad. Los brasileños fueron una auténtica apisonadora. Pasaron sin compasión por encima de su rival. Desde que el balón se puso en movimiento en el segundo acto, empezaron a combinar de una manera exquisita -al igual que hicieron en la primera parte-, pero esta vez consiguiendo conectar con los hombres de arriba.

Rusia se deshacía y, tras dos avisos, Miranda hizo el primero. El ex del Atlético de Madrid se aprovechaba de un rechace de Akinfeev para marcar a placer, en el 53′. Minutos después, Coutinho era el encargado de transformar un claro penalti cometido sobre el también barcelonista Paulinho, que cuatro minutos más tarde cerraría la goleada.

14 minutos fue lo que tardaron los de Tite en resolver un partido que parecía que se les complicaba al descanso. Brasil recupera sensaciones sin Neymar y demuestra que, aun sin su estrella, pegada no le falta. A falta de dos meses para que comience el espectáculo, mete miedo en el estadio en el que espera levantar en julio su sexto cetro mundial.

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