Selección española

España tiene el futuro garantizado para su gran reto: la tercera estrella en casa

De campeones del mundo a favoritos para reinar también en 2030: la mejor generación de España aún no ha tocado techo

Lamine, Cubarsí, Pedri y Gavi llegarán al Mundial de casa en la edad perfecta mientras la nueva hornada ya prepara el relevo

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Iván Martín

España acaba de conquistar el mundo, pero en la Federación ya nadie piensa únicamente en celebrar la segunda estrella. El siguiente gran objetivo tiene una fecha marcada en rojo: el Mundial de 2030. Será un torneo especial, con España como coanfitriona junto a Portugal y Marruecos, y todo apunta a que la selección llegará en el mejor momento posible para pelear por una tercera Copa del Mundo que sería histórica.

Porque, a diferencia de otras campeonas que levantan el trofeo en el final de un ciclo, este equipo parece haberlo hecho en el principio de una era. La base que ha llevado a España hasta la gloria en 2026 apenas ha alcanzado la mayoría de edad futbolística. Cuatro años más de experiencia, cientos de partidos al máximo nivel y la madurez que solo da competir por títulos pueden convertir a esta generación en una de las más dominantes que ha conocido el fútbol internacional.

Una generación llamada a marcar una época

Si hay algo que transmite tranquilidad al cuerpo técnico es mirar el DNI de sus grandes figuras. Lamine Yamal llegará al Mundial de 2030 con solo 23 años, pero con la experiencia acumulada de haber disputado dos Mundiales y una Eurocopa. Lo que hoy es un talento descomunal puede convertirse entonces en el futbolista que gobierne el fútbol mundial.

No será el único. Pau Cubarsí también tendrá 23 años y estará en la edad perfecta para liderar la defensa durante la próxima década. En el centro del campo, Pedri alcanzará los 27 años y Gavi los 25, una combinación ideal entre físico, talento y experiencia después de compartir casi diez temporadas en la élite. Nico Williams, por su parte, llegará con 28 años, probablemente en el momento más completo de su carrera.

Ese bloque, que ya ha demostrado ser capaz de conquistar Europa y el mundo, todavía tiene margen para seguir creciendo. Y esa es la gran noticia para España.

El relevo ya está preparado

La única línea donde inevitablemente llegará el relevo es la columna vertebral más veterana. Rodri y Fabián Ruiz alcanzarán los 34 años y seguirán siendo futbolistas de primer nivel, aunque todo apunta a que necesitarán una gestión distinta en un torneo tan exigente.

Ahí aparece uno de los nombres que más ilusión genera en el fútbol español: Marc Bernal. El mediocentro llegará con 23 años y está llamado a recoger el testigo del mejor pivote del mundo. Su crecimiento durante este ciclo puede convertirle en la pieza que garantice la continuidad del modelo de juego.

También la defensa vivirá una transición natural. Aymeric Laporte tendrá 36 años y será complicado que mantenga el protagonismo de 2026. En cambio, Dean Huijsen, Jon Martín y Cristhian Mosquera llegarán plenamente consolidados para acompañar a Cubarsí y mantener un nivel defensivo altísimo durante muchos años.

La experiencia seguirá siendo un valor diferencial

No todo será juventud. Los grandes equipos campeones necesitan futbolistas capaces de sostener al grupo cuando llegan los momentos de máxima presión. Dani Olmo alcanzará los 32 años y seguirá siendo uno de esos jugadores que entienden el fútbol antes que nadie. Álex Baena llegará con 28, mientras que Pedro Porro y Marc Cucurella afrontarán el torneo con 30 y 31 años, respectivamente, en plena madurez competitiva.

La portería tampoco preocupa. Unai Simón tendrá 33 años y aún podría llegar en un gran momento, mientras que Joan García, con 29, representa un relevo de máximas garantías para asegurar que España continúe teniendo una de las mejores porterías del planeta.

El único interrogante está arriba

Si existe una incógnita de cara a 2030, esa está en el delantero centro. España ha demostrado que puede ganar sin un nueve dominador, pero el próximo ciclo ofrece varias alternativas muy ilusionantes.

Samu Omorodion llegará con 26 años y todas las condiciones para convertirse en un delantero total gracias a su potencia y capacidad para atacar espacios. Marc Guiu, con 24, representa el perfil del rematador clásico que tanto tiempo ha buscado la selección, mientras que Iker Bravo, de 25 años, ofrece un delantero mucho más móvil y asociativo, muy adaptado al estilo de posesión español.

La competencia promete ser feroz y, probablemente, será una de las grandes historias que acompañen a la selección durante los próximos cuatro años. Lo verdaderamente llamativo es que España no afrontará el Mundial de 2030 intentando reconstruirse. Lo hará intentando perfeccionarse. Con un bloque campeón del mundo entrando en su plenitud, una nueva hornada de talentos preparada para asumir responsabilidades y el impulso emocional de disputar el torneo en casa, la tercera estrella ya no parece un sueño lejano. Más bien se ha convertido en el gran desafío de una generación que tiene todo para seguir haciendo historia.

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