La compleja transición de tierra a hierba: «Pasar de Roland Garros a Wimbledon es el mayor reto para un tenista»
En apenas tres semanas se pasa de la tierra batida a la hierba, cuyos registros son antagónicos
El bote es más bajo en hierba y obliga a adaptar la zancada para evitar caídas
Feliciano López, que brilló en hierba, reflexiona en OKDIARIO sobre la idiosincrasia de la mudanza de superficies
Entrada la tarde del pasado viernes en Wimbledon, Rafa Jódar luchaba contra Mochizuki y los elementos. Una caída por un lado, resbalón por otro… «Si te caes, te vuelves a levantar», comenta a los medios de comunicación desplazados a Wimbledon, entre ellos OKDIARIO. Es el protocolo de la adaptación a la hierba. Traspié, caída y volver al sitio. Jódar ya se ha matriculado en la asignatura más difícil del tenis, la transición de la tierra batida de Roland Garros al pasto de Wimbledon. Solo cuatro raquetas masculinas han dominado ambos componentes en el mismo año. «Es el mayor reto para un tenista», reflexiona Feliciano López en conversación con este periódico.
«El cambio es bastante radical. Es el cambio de superficie más radical que hay en el tenis. Cambia el bote de la pelota, pero hay otra cosa que es igual de importante o más, y es la manera de correr en la hierba. En hierba se juega con unas zapatillas especiales que tienen pequeños tacos para no resbalarte. La manera de correr en hierba es muy diferente. Hay muy pocos jugadores que son capaces de hacerlo y es un poco arriesgado. Hay que ajustar los pasos de una manera muy diferente a como se hace en cualquier otra superficie», comenta el ex tenista español, en cuya vitrina descansan más títulos ATP de hierba (4) que de cualquiera otra superficie (3). Es, junto a Nadal y Alcaraz, el tenista español con más títulos en hierba de siempre.
La tierra y la hierba, dos superficies antagónicas con diferentes registros. Del deslizamiento sobre arcilla a los pasos cortos y el centro de gravedad bajo en hierba. «Al tener los tacos en las zapatillas, que se agarran a la hierba, hay que hacer mucha más fuerza con las plantas de los pies para impulsarse y evitar así quedarse enganchado. El movimiento es mucho más ligero en otras superficies porque no se está tan enganchado al suelo. En tierra batida y pista dura puedes resbalar, pero no hay nada que te mantenga tan atado al suelo. En hierba, por ejemplo, si te tiran una bola a un lado y quieres recuperar luego la posición, tienes que hacer mucha fuerza con la pierna para volver, porque al estar enganchado a la hierba con los tacos, hay que presionar al suelo para volver a salir», explica Feliciano López.
Cuesta descifrar y entender el registro de la hierba. Nadal, bicampeón en Wimbledon, necesitó años hasta controlar el juego. «Hay mucho desgaste de piernas y también es un trabajo diferente. La mayoría de los grandes jugadores de hierba son los que se mueven con mayor facilidad también en sus desplazamientos, como Federer, Djokovic, Nadal, Alcaraz, Sinner… Son jugadores que se desplazan muy bien en la hierba. Hay otros jugadores que no han conseguido adaptar su movilidad a la hierba y eso les dificulta un poco el poder sacar su mejor versión. Porque una cosa son los tiros directos como el saque o la derecha, que permiten acortar los puntos, pero en el momento que la bola está en juego, tú tienes que moverte por la hierba», apunta Feliciano López.
La hierba más allá del saque y volea
La naturaleza de la hierba ha ido evolucionando y se ha convertido en una superficie cada vez más lenta que propicia un mayor número de intercambios desde el fondo de pista. «Antiguamente era saque y volea y los puntos duraban tres o cuatro intercambios como mucho. Había que tener potencia en las piernas para subir rápido a la red y ser explosivo en dos o tres movimientos. Ahora no, ahora es distinto. Entonces, la movilidad en hierba para mí es prácticamente lo más importante por el hecho de que vas muy agachado al suelo. Hay que hacer más fuerza, se utiliza musculatura que no está habituada porque la bola, aunque cada vez vota más, sigue siendo más baja que en otra superficie y hay que agacharse más», detalla el ex tenista español.
En toda la historia, únicamente cuatro tenistas masculinos han conseguido reinar el mismo año en ambas superficies. Björn Borg (1978, 1979 y 1980), Rafael Nadal (2008 y 2010), Roger Federer (2009) y Novak Djokovic (2021). «Antes era el reto más difícil como tenista. Era pasar de 0 a 100. Hoy no lo es tanto, pero sigue siendo lo más difícil. Antes había menos tiempo de adaptación y ahora hay dos o tres semanas para adaptarse», apunta Feliciano López respecto a los torneos preparatorios para Wimbledon, que abundan más en la actualidad.
«Lo que hace bonito al tenis es el cambio de superficie, eso lo hace único. No hay ningún otro deporte que se desarrolle en cuatro superficies distintas, aunque se ha ido reduciendo. Pasar de Roland Garros a Wimbledon es el mayor reto, pero la evolución de la hierba hace que no sea tan radical como antes y muchos tenistas ni tengan que modificar su juego. Antes, para ganar Wimbledon, debías modificar tu juego radicalmente. Tenistas como Ivan Lendl se volvieron locos por ganar Wimbledon y dejaron de jugar Roland Garros. Eso para mí era algo único», finaliza Feliciano López.