Tenis: US Open 2026

Arantxa Sánchez Vicario: «Alcaraz es un prodigio y lo más importante es que ha vuelto fuerte de cabeza»

La ex tenista repasa su carrera en OKDIARIO y opina sobre el presente del tenis

Se pronuncia sobre la polémica con las hermanas Williams y bendice el regreso de Alcaraz

Arantxa Sánchez Vicario

«Te he leído la mente», dice entre risas Arantxa Sánchez Vicario (Barcelona, 1971) antes de que quien escribe estas líneas le pregunte por las hermanas Williams. Arantxa siempre va un paso por delante. El deporte femenino era un erial cultivado por destellos aislados hasta que emergió ella. Sin apenas referentes que marcaran el camino. Todo para ella. Conquistó 10 Grand Slams (4 en individual y 6 en dobles); dos medallas olímpicas (bronce en Barcelona 1992 y plata en Atlanta 1996); y fue número uno del mundo.

«Sabía lo que tenía que hacer con cada jugada en cada momento y luchar, luchar hasta el final. Si me querían ganar, me tenían que ganar, no daba nada por perdido», detalla durante su conversación con OKDIARIO. Arantxa rezuma firmeza y pasión. Así aplacó el ímpetu de dos hermanas, las Williams, que arrollaba lo que se encontraba a su paso. Con Serena tiene el enfrentamiento directo ganado y con Venus incluso una película difamatoria en la que se acusa a la española de utilizar artimañas para que Venus perdiera.

Finalmente perdió, pero simplemente porque Arantxa fue mejor. «Me ponen como una villana. Las Williams han querido ponerlo así e incluyeron cosas que no eran ciertas. No me asustaba jugar contra ellas, al revés, me daba más morbo», afirma. Nueva York ha sido tierra de reapariciones. Para Serena, su archienemiga, y su compatriota Carlos Alcaraz, tras 139 días sin competir por lesión. «Es un prodigio y lo más importante es que ha vuelto fuerte de cabeza», detalla.

Pregunta. ¿Qué sabor de boca tiene de su carrera ahora con la perspectiva del tiempo?

Respuesta. Empecé muy precoz y eso es un hándicap, pero lo era menos porque yo disfrutaba lo que hacía. No fui consciente de la exigencia los primeros años, pero después, con los éxitos y con el reconocimiento, ya es obligatorio trabajar. Creo que gestioné bastante bien el hecho de estar tanto tiempo en el circuito y la verdad es que estoy contenta de la carrera que tuve.

P. ¿Pudo disfrutar del proceso pese a suceder todo a ritmos acelerados?

R. En el deporte están las condiciones físicas, pero las condiciones mentales no deben obviarse. Es un capítulo que requiere cada vez más profesionales en ese campo. Ahora se habla mucho más del tema mental; en nuestra época no se hablaba casi nada. Realmente tenías que estar preparado. Yo era una persona que entrenaba, hacía las cosas al 100%, era positiva, intentaba mejorar día a día, aprender y mejorar para estar en lo más alto. Es muy difícil llegar a ser el número uno, pero es mucho más difícil mantenerse ahí arriba durante muchos años, porque la presión es mayor y hay que gestionar muchos temas. Uno va aprendiendo, va madurando, se va haciendo más fuerte. Yo era una persona que nunca me daba por vencida e intentaba mejorar día a día.

P. ¿Alguna vez sintió una exigencia desmedida por ganar? 

R. Yo intentaba estar en lo mío, hacer lo que sabía que tenía que hacer e intentaba no presionarme, sino salir a dar lo mejor de mí. Sabía lo que tenía que hacer con cada jugada en cada momento y luchar, luchar hasta el final. Si me querían ganar, me tenían que ganar, no daba nada por perdido. Físicamente y mentalmente era muy fuerte, era capaz de variar y ponía a las rivales en dificultades al jugar; no les gustaba mucho no saber cómo venía la pelota porque les variaba mucho el estilo y la forma. En los 16 años de mi carrera no tuve lesiones. Jugaba individuales y dobles en cada competición. Imagínate que a veces jugaba 14 partidos en una semana o, incluso en los Grand Slams. Me encantaba competir, prefería ir a competir que estar entrenando.

P. Hablemos de Serena Williams, con la que tuvo una gran rivalidad. Ella ha vuelto a competir en Wimbledon y US Open. 

R. Pues mira, su regreso es decisión de ella. En mi caso, creo que cuando uno dice basta, te vas. Volver a lo que uno dejó por voluntad propia no está en mi libro. Me río porque me hace gracia, pero Serena es Serena, ha vuelto y además a jugar individuales y dobles. No me ha sorprendido, la verdad. Me lo preguntaron hace tiempo y no me sorprende porque la conozco, así que para mí no fue ninguna sorpresa; para la gente sí. Y luego, además, tú ya sabes que soy la jugadora que tiene el mejor récord contra Serena.

P. Precisamente eso te iba a comentar. Le gana el duelo directo. 

R. Te he leído el pensamiento (risas). Tengo un buen récord con ella. Nos enfrentamos siete veces y tengo un récord de 4 a 3 a mi favor. ¿Eso sale en la película?

P. Era la siguiente cuestión, la película. ¿Qué le pareció?

R. Cuando salió, todo el mundo me preguntaba si la había visto.Un amigo me dijo ‘¿Has visto que sales en la película de Serena?’, y le dije ‘¿Qué película?’. Fue ahí cuando la vi. La película la hicieron ellas y a su manera. Te puedo decir una cosa, a mí me ponen como la mala o la pícara. Dicen que me fui al baño diez minutos y es totalmente falso. Soy una jugadora que nunca ha ido al baño durante un partido; cuanto más largo era el partido, mejor para mí. Lo que muestran de mí es totalmente mentira. Tampoco era número uno del mundo en aquel momento, era la número dos, aunque ejercía de número uno porque Steffi Graf no estaba en ese torneo. También dicen que jugamos fuera en pista dura, cuando es mentira: jugamos en indoor. Era el primer torneo de Venus; perdí el primer set, pero después le gané. Si ves la estadística, gané casi 12 juegos seguidos; le gané esa ronda, luego gané el torneo ganándole a Martina Hingis en la final y también gané el doble junto a Martina. Ese torneo fue en Oakland, San Francisco, y no tiene nada que ver con lo que cuentan en la película.

P. En la película dan a entender que pierden porque usted fue al baño. 

R. A mí me ponen como villana, pero lo que me sabe muy mal es que a otra compañera mía, Jennifer Capriati, que tuvo dificultades en su vida —que no voy a recordar porque no es nada agradable—, la pusieran de una forma más exagerada todavía. Creo que es una falta de respeto hacia las personas que quizás más las han derrotado. Las Williams han querido ponerlo así e incluyeron cosas que no eran ciertas; no caracteriza ni es la verdad de lo que pasó. No le voy a dar más publicidad, pero lo dije en su día y lo sigo diciendo: no es cierto, y es la pura verdad porque yo soy la protagonista de la situación. Un descanso para ir al baño, si vas, está al lado de la pista y tarda un minuto, pero es que yo nunca en mi vida he parado un partido para ir al cuarto de baño.

P. ¿Cómo era enfrentarse a Serena Williams? 

R. Era una jugadora fuerte, tenía un gran saque y era muy agresiva, por lo que ponía mucha presión. Lo que tenías que intentar era hacer que no estuviese cómoda al restar y aguantar los dos primeros golpes cuando atacaba para contrarrestarla y sacarla de su zona de confort. Yo era consciente de que tenía que jugar muchos primeros saques para que no estuviera cómoda, aguantar esos dos tiros y luego moverla mucho. Una vez parada, pegaba buenos golpes y ganadores, pero cuanto más largo era el punto, más le variaba la altura y la velocidad, y menos cómoda estaba. Los puntos largos no le gustaban y se cansaba más al no estar acostumbrada a ellos.

P. ¿A usted le gustaban esos partidos?

R. Me gustaba jugar contra ella aunque los puntos fueran difíciles y el partido fuera largo y duro; aguantaba hasta el final. Nuestro enfrentamiento directo demuestra que ella estaba más incómoda que yo en nuestros partidos, y eso es lo que cuenta. A mí no me asustaba jugar con Serena o con Venus; es verdad que intimidaban un poco al salir a la pista, pero a mí eso no me afectaba, no lo tenía en cuenta. Yo estaba a lo mío, a jugar mi tenis. Todo lo contrario: a mí me daba más moral y más morbo, me ponía mejor. Cuanto más estaba el público conmigo —porque el público lo ve—, más me crecía. Conmigo no pudieron y al final lo aceptaron; sabían perfectamente que preferían jugar con otras jugadoras antes que conmigo. Mentalmente, es una ventaja saber que vas a jugar contra alguien a quien no le gusta jugar contigo.

P. Nueva York le trae buenos recuerdos.

R. Nueva York es una ciudad que me encanta, es una locura de ciudad. Es una ciudad eléctrica, de energías, apasionante, diurna y nocturna. Puedes visitar sitios, ver musicales, escuchar música, ir a conciertos, a restaurantes… todo está abierto 24/7. Es una ciudad que te gusta o no te gusta, y a mí me encantaba porque el público y los fans son eléctricos. Van a disfrutar y a apoyar a los jugadores. Si enganchas con ellos, tienes mucho ganado. Yo siempre me gané al público neoyorquino; me encantaba porque nunca me llamaban Arantxa al no saber pronunciarlo y me decían «Sánchez, Sánchez. Jugar de día es una historia y de noche es otra. Jugar de noche, iluminado, con la gente gritando tu nombre… para mí era, junto con Roland Garros, mi Grand Slam favorito porque conectaba con el público. Por eso pude ganar los tres eventos allí: pocos jugadores han ganado el individual, el doble y el mixto en el mismo Grand Slam, y yo lo hice. Por eso Nueva York tiene un lugar especial para mí.

P. ¿Cómo ha visto a Alcaraz?

R. Lo principal es que Alcaraz ha vuelto, y eso es una gran señal, porque cuando uno está lesionado, siempre cuesta mucho. Alcaraz es un fuera de serie, un prodigio; si soy sincera, creo que todavía no hemos visto al 100% del Alcaraz que lleva dentro. Espero y deseo que las lesiones le respeten, que es lo fundamental para cualquier deportista. Con esta lesión de muñeca, él ha sufrido mucho, porque es el primero que quiere competir, hacer récords y ganar torneos importantes.

P. ¿Tiene más peso el apartado mental o físico para regresar de una lesión de larga duración?

R. Después de una lesión tan larga, volver es lo más difícil, pero precisamente lo más fuerte que tiene él es la mente. Ha tenido que hacer un trabajo específico para poder volver. Ahora mismo, la faceta mental es determinante. Creo que está preparadísimo, con muchas ganas, le deseo todo lo mejor y espero que la muñeca le aguante. Como tenista y como española me siento muy orgullosa y estoy con Carlitos a tope.

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