Los tecnólogos de alimentos coinciden: «Si tuviera que comprarme una sartén la mejor opción sería el acero inoxidable. Es un material que no migra componentes tóxicos a la comida»
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Si necesitas comprar una sartén nueva, deberías conocer las recomendaciones del tecnólogo de alimentos Mario Sánchez: «si tuviera que comprarme una sartén la mejor opción sería el acero inoxidable», asegura. El experto recuerda que «la seguridad alimentaria de las sartenes es importantísima, ya que las usamos a diario y están en permanente contacto con la comida». Por esta razón, recomienda prestar atención a los materiales antes de comprar y no dejarse llevar únicamente por las ofertas o el precio.
Durante años, algunos recubrimientos antiadherentes estuvieron asociados al uso de PFOA, una sustancia que podría ser tóxica y tener efectos cancerígenos, según la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (USEPA). Aunque se prohibió en 2020, ahora la atención también se dirige hacia los PFAS, una serie de compuestos químicos que preocupan por su persistencia ambiental y sus posibles efectos sobre la salud. En este contexto, Sánchez insiste en la importancia de revisar las etiquetas de las sartenes y comprobar que el fabricante indique expresamente que están libres de estos compuestos químicos.
La importancia de tener una sartén de calidad
Hasta 2020, muchas sartenes incorporaban en sus revestimientos ácido perfluorooctanoico (PFOA), una sustancia que se utilizaba en la fabricación de superficies antiadherentes como el teflón. Sin embargo, este producto químico comenzó a generar preocupación después de que la OMS y la Unión Europea lo relacionaran con posibles riesgos para la salud, entre ellos su potencial cancerígeno y su capacidad para actuar como disruptor endocrino, alterando el equilibrio hormonal del organismo.
La prohibición del PFOA supuso un importante cambio en la fabricación de sartenes. Sin embargo, ahora la preocupación se ha trasladado a otros compuestos de la misma familia: los PFAS (sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas). Conocidos como los «contaminantes eternos», cuando se calientan por encima de los 260 °C, los revestimientos pueden empezar a degradarse y liberar gases potencialmente tóxicos.
«El problema principal no es el teflón como tal, sino los PFAS que recubren el teflón para que quede adherido a la sartén. Debido a su polémica asociación con daños hacia la salud, desde hace mucho tiempo salen a la venta sartenes de teflón libres de PFAS que en principio no deberían tener problemas», aclara Sánchez.
Guía de compra
«Si tuviera que comprarme una sartén la mejor opción es el acero inoxidable. Esto desde el punto de vista de la seguridad alimentaria es impepinable. En casa tengo sartenes normales de teflón, e intento cambiarlas cuando se empiezan a deteriorar. Si no eres muy malo cocinando, no tienes por qué rayar las sartenes especialmente. Pero hay personas a las que se les complica mucho la cocina, y destrozan los utensilios con una rapidez histórica», comenta a Saber Vivir.
Las sartenes de acero inoxidable destacan por su durabilidad, resistencia y versatilidad en la cocina. Son una gran alternativa para cocinar a diario, dorar carnes, saltear verduras y preparar todo tipo de recetas. Además, soportan altas temperaturas, requieren pocos cuidados y mantienen su funcionalidad durante muchos años.
«Es un material inerte, esto quiere decir que no migra componentes tóxicos a la comida. Además, es fácil de limpiar y lavar en lavavajillas y no acumula bacterias como sucede con la madera, por ejemplo. Es cierto que al principio resulta complicado cocinar en ellas, pero con unos sencillos trucos se puede sortear fácilmente», asegura.
Otros materiales
La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) recoge las principales características de los materiales más utilizados en la fabricación de sartenes y explica cuáles son sus ventajas e inconvenientes.
El hierro fundido se caracteriza por su capacidad para retener el calor y repartirlo uniformemente por toda la superficie. Sin embargo, no cuenta con propiedades antiadherentes de forma natural, por lo que necesita un proceso de curado, que consiste en extender aceite o grasa sobre el hierro y calentarlo para crear una capa protectora. Entre sus principales inconvenientes destacan su peso y el tiempo que necesita para calentarse.
Por su parte, las sartenes con revestimiento cerámico ofrecen propiedades antiadherentes y soportan temperaturas elevadas. Sin embargo, según advierte la OCU, su superficie rígida puede deteriorarse con relativa facilidad y perder su capacidad para evitar que los alimentos se peguen antes que otros recubrimientos.
Finalmente, el teflón facilita la preparación de los alimentos porque evita que se adhieran a la superficie. Sin embargo, hay que tener mucho cuidado con él para evitar arañazos y no someterlo a temperaturas excesivamente altas, ya que podría deteriorarse. Generalmente, se utiliza como recubrimiento de sartenes fabricadas con aluminio o acero inoxidable.
La conclusión del tecnólogo es muy clara: tener al menos dos sartenes diferentes y utilizar cada una en función del tipo de receta que vayamos a preparar, dando prioridad al acero inoxidable como una alternativa resistente y duradera. En un mercado donde cada vez existen más opciones, este material destaca por reunir tres características fundamentales: seguridad, durabilidad y fiabilidad.