Psicología

Los psicólogos explican por qué hay personas que siempre se sientan solas en el transporte público

Imagen generada con IA.
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Aitana Pascual
  • Aitana Pascual
  • Aitana Pascual Cuesta (2001) es estudiante de Periodismo en la Universidad Francisco de Vitoria de Madrid desde el 2023. Escogió esta profesión por su gran vocación con la comunicación y la escritura. Hoy en día, tiene mucho interés por la historia, deportes y actualidad. Su principal objetivo es seguir formándose y aprender a contar los sucesos de forma clara y rigurosa.

Hay un comportamiento que se repite cada día en autobuses, trenes y metros, ya que hay personas que, cuando tienen la oportunidad, eligen un asiento alejado de los demás y evitan sentarse junto a desconocidos. A primera vista puede parecer una señal de timidez o incluso de rechazo hacia la interacción social, pero la psicología ofrece una explicación mucho más amplia. En muchos casos, buscar un espacio propio es simplemente una manera de reducir los estímulos, preservar la privacidad y disfrutar de unos minutos de tranquilidad antes de llegar al destino.

No significa ser una persona tímida

La elección de sentarse solo no permite determinar por sí misma que alguien sea tímido, antisocial o tenga dificultades para relacionarse. La propia psicología distingue entre diferentes formas de estar a solas y señala que una persona puede disfrutar de la interacción social y, al mismo tiempo, necesitar momentos en los que no tenga que conversar ni prestar atención a quienes la rodean. El comportamiento observado en el transporte público puede estar relacionado con la introversión, pero también con el cansancio, el estrés o las preferencias personales.

La investigación contemporánea sobre la soledad resulta especialmente interesante porque diferencia entre estar físicamente separado de otras personas y experimentar una sensación de desconexión de las demandas sociales. Esta segunda forma puede aparecer incluso en lugares llenos de gente, como un autobús, un tren o una cafetería. Es decir, alguien puede encontrarse rodeado de pasajeros y, aun así, buscar deliberadamente un pequeño espacio psicológico en el que no tenga que interactuar.

El espacio personal importa

El transporte público es, además, un escenario especialmente particular para estudiar este comportamiento. Los pasajeros comparten durante minutos un espacio reducido con completos desconocidos y deben aceptar unas distancias físicas que normalmente no elegirían con personas que no conocen. Investigaciones sobre el entorno social han encontrado precisamente que determinadas configuraciones de los asientos pueden generar incomodidad porque obligan a mantener una proximidad muy elevada entre desconocidos.

Por eso, cuando hay varios asientos libres, algunas personas prefieren ocupar uno que les permita mantener cierta distancia. No necesariamente están intentando evitar a los demás, sino controlar cuánto contacto social quieren tener durante ese trayecto. Sentarse junto a una ventana, elegir una esquina o dejar un asiento vacío entre dos pasajeros puede convertirse así en una pequeña barrera de privacidad dentro de un espacio compartido.

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