La psicología lo confirma: los adultos que sonríen a desconocidos transmiten confianza sin necesidad de decir una palabra
Una sonrisa puede cambiar la primera impresión que causamos, facilitar el contacto social y hacer que otras personas nos perciban como más amables y accesibles
La psicología concluye que los adultos que dan las gracias al conductor del autobús no sólo son educados, en realidad están demostrando gran empatía y consideración por los demás
Felipe, jubilado: "Me jubilé pensando que por fin iba a descansar, pero la realidad ha sido muy distinta de lo que esperaba en realidad"
Los expertos en fontanería lo tienen clarísimo: Si no quieres tener fugas de agua, lo aconsejable es cambiar los latiguillos de los grifos y del inodoro; cuestan sobre 4 € en cualquier ferretería

Hay personas que, sin necesidad de iniciar una conversación, consiguen transmitir cercanía a quienes tienen alrededor. Basta con cruzar una mirada y esbozar una sonrisa para que un desconocido pueda percibirlas de otra manera. La psicología lleva años estudiando cómo influyen los gestos y las expresiones faciales en las relaciones sociales y ha encontrado que sonreír puede facilitar los primeros acercamientos. No se trata simplemente de una cuestión de educación, ya que nuestro rostro también funciona como una herramienta de comunicación que transmite señales antes incluso de pronunciar una palabra.
Una sonrisa cambia la primera impresión
Cuando conocemos a alguien, nuestro cerebro utiliza diferentes señales para hacerse una primera idea de esa persona. La expresión facial es una de las más importantes, ya que permite interpretar si alguien parece cercano, enfadado, tranquilo o dispuesto a interactuar. Por eso, una persona que sonríe a un desconocido puede transmitir una imagen más amable y accesible que otra que mantiene una expresión completamente neutra.
Un estudio publicado en 2024 analizó cómo interpretamos las sonrisas de otras personas. En dos investigaciones con 303 y 987 participantes, respectivamente, los expertos observaron que las diferencias en las expresiones sonrientes influían en las impresiones que construimos sobre los demás.
El lenguaje corporal habla antes que nosotros
La sonrisa también puede funcionar como una invitación silenciosa a establecer contacto. Un trabajo publicado en 2017 analizó distintas funciones sociales de esta expresión y distinguió entre sonrisas que transmiten afiliación, satisfacción o dominancia. Las llamadas sonrisas de afiliación cumplen una función especialmente interesante, ya que ayudan a mantener vínculos y comunicar cercanía.
Además, la investigación sobre las interacciones entre desconocidos ha demostrado que los pequeños gestos pueden facilitar el acercamiento. Un experimento publicado en 2026 con 563 adultos encontró que ofrecer señales claras de disposición a conversar aumentaba la frecuencia, duración y profundidad de las interacciones entre personas que no se conocían.
Sonreír no significa que todo el mundo quiera hablar
Sin embargo, existe una diferencia importante entre parecer accesible y conseguir que alguien inicie una conversación. Una sonrisa puede transmitir amabilidad, pero no garantiza que la otra persona vaya a acercarse. El contexto, la personalidad, la situación y las preferencias individuales también influyen en la respuesta.
De hecho, algunas personas pueden sentirse incómodas ante la posibilidad de interactuar con desconocidos, aunque estos les sonrían. La ansiedad social, la prisa o simplemente las ganas de estar a solas pueden hacer que alguien prefiera no establecer contacto.
Por eso, los especialistas en comunicación no verbal consideran las expresiones faciales señales que ayudan a interpretar las relaciones sociales, pero no pruebas definitivas de la personalidad. Una sonrisa no permite conocer cómo es alguien por dentro, aunque sí puede cambiar la manera en la que los demás se acercan a esa persona.
Temas:
- emociones
- Personas
- Psicología