Curiosidades

Mucha gente lo hace cuando pasea por el campo y no se recomienda en absoluto: por qué no debes coger moras este verano

Recoger moras
Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

¿Te parece una buena idea coger moras mientras paseas por el campo este verano? Ésta es una costumbre ampliamente extendida, sobre todo en zonas rurales, pero hay varios aspectos a considerar. En primer lugar, hay varios frutos tóxicos que se pueden confundir fácilmente con las moras y, tras su ingesta, pueden aparecer problemas de salud graves, como mareo, diarrea, dolor abdominal, e incluso pérdida de conciencia.

Y, por otro lado, si bien no existe una legislación nacional que regule la recolección de frutas de los árboles ubicados en la vía pública en España, varias localidades han aprobado ordenanzas que imponen multas de hasta 3.000 euros por esta práctica.

¿Por qué no debes coger moras este verano?

«Las moras que proceden de la morera, árbol originario de la antigua Persia, perteneciente a la familia de las Moraceae y cuyas especies más importantes en España son la Morus alba (de moras blancas) y la Morus nigra (de moras negras), son un fruto de excelente calidad que se diferencia de las zarzamoras, además de en su color», apuntan desde la Fundación Española de Nutrición (FEN).

Destacan por su aporte de fibra, vitamina C, vitamina E, folatos, pigmentos naturales y ácidos orgánicos. Además, se trata de una fruta con un bajo contenido energético. En concreto, una ración de moras puede aportar alrededor del 30 % de las ingestas recomendadas de vitamina C.

Uno de los principales valores nutricionales de las moras se encuentra en su elevada concentración de pigmentos naturales, entre ellos los antocianósidos y los carotenoides, conocidos por su capacidad antioxidante. Su sabor ligeramente ácido también está relacionado con la presencia de compuestos orgánicos como el ácido oxálico y el ácido málico.

Multas de hasta 3.000 euros

La recogida de frutos de los árboles situados en espacios públicos en España está condicionada por distintas normas que varían según el municipio y la especie de árbol. No existe una normativa estatal específica que regule de forma general esta práctica, pero algunos ayuntamientos han aprobado ordenanzas destinadas a proteger el arbolado urbano y garantizar un uso adecuado de estos recursos.

Un ejemplo es Pedralba, en Valencia, donde una ordenanza contempla multas de hasta 3.000 euros para quienes recojan productos agrícolas sin contar con la autorización correspondiente del propietario. Además, el municipio dispone de una «Guía de Recolección de la Mercancía Agrícola», que se utiliza para acreditar tanto el origen legítimo del producto como el derecho a recogerlo.

Por su parte, el Ayuntamiento de Segovia prohíbe manipular los árboles urbanos con el objetivo de obtener sus frutos; la Ordenanza de Parques y Jardines contempla sanciones que pueden llegar hasta los 3.000 euros, dependiendo de la gravedad de los daños ocasionados. Sí está permitida la recogida de frutos que hayan caído al suelo, pero no está permitido provocar su caída ni subir a los árboles para cogerlos.

En Toledo, por su parte, la normativa se centra especialmente en la recogida de aceitunas de los árboles ubicados en espacios públicos. Para llevar a cabo esta actividad es necesario disponer de una autorización municipal, una medida que se adoptó después de que surgieran conflictos vecinales relacionados con la recolección.

También es importante tener en cuenta que determinadas especies vegetales cuentan con una protección especial. En la Comunidad de Madrid, por ejemplo, está prohibida la recogida de especies protegidas como el acebo, el tejo o el alcornoque, incluidos sus frutos y semillas. Estas plantas tienen un importante valor ecológico y su recolección puede conllevar sanciones.

¡Cuidado con estos frutos tóxicos!

En la costa mediterránea crece una planta cuyos frutos pueden confundirse fácilmente con las moras: la emborrachacabras (Coriaria myrtifolia). Sus frutos, al igual que las moras, forman pequeños conjuntos de frutos negros y brillantes, aunque antes de madurar presentan un tono rojizo.

Suelen aparecer en los extremos y en las axilas de las ramas y, a diferencia de las moras, suelen estar formados por cinco o seis pequeños frutillos de unos cuatro milímetros, que presentan un aspecto irregular y no completamente esférico. Otra diferencia importante está en las hojas; las de la emborrachacabras son de color verde brillante, puntiagudas, duras y con forma ovado-lanceolada, además de presentar nervios muy marcados.

La ingestión de emborrachacabras puede provocar mareos, sequedad de boca, dolor abdominal y diarrea. En intoxicaciones más graves pueden aparecer pérdida de conciencia, convulsiones e incluso parada respiratoria.

Los expertos también advierten del aligustre (Ligustrum vulgare), que se puede encontrar en zonas donde crecen zarzas, aunque sus frutos presentan un parecido menor con las moras. Produce pequeñas bayas negras, brillantes y de sabor amargo que pueden resultar tóxicas si se ingieren. Los síntomas de intoxicación más habituales son vómitos, dolor abdominal y diarrea.

El último ejemplo es el durillo (Viburnum tinus). Sus frutos presentan un característico tono negro azulado y constituyen una fuente de alimento para numerosas aves. La ingestión de sus frutos puede provocar principalmente malestar digestivo y vómitos.

Lo último en Curiosidades

Últimas noticias