Voluntariado

Una jubilada de 63 años busca voluntarios para vivir gratis en un pueblo de Sevilla a cambio de ayudarle con la jardinería, recoger aceitunas y cuidar de su gato

vivir gratis en un pueblo de Sevilla
María (mujer del medio) junto a voluntarios en las cascadas del Huéznar. Foto: Workaway.
Alejo Lucarás
  • Alejo Lucarás
  • Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Córdoba. Redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

El reloj marca las nueve de la mañana y, por el momento, el calor no aprieta en la sierra. Es hora de levantarse para arrancar la jornada en una casa rodeada de árboles frutales y con un gato que campa a sus anchas. Así es la rutina que propone la anfitriona del voluntariado que aquí nos convoca, a quien quiera vivir en un pueblo de Sevilla, lejos del bullicio y sin pagar ni un solo euro.

¿Suena interesante, no? Pues la invitación no llega a través de un anuncio inmobiliario ni de un programa municipal para repoblar la España vacía. La publica en internet una mujer que lleva años abriendo su casa a viajeros de medio mundo, y que ahora busca a la próxima persona dispuesta a cambiar unas horas de trabajo por techo, comida y un entorno natural protegido.

Vivir gratis en un pueblo de Sevilla a cambio de jardinería, aceitunas y un gato

Nuestra flamante anfitriona se llama María, tiene 63 años y vive en San Nicolás del Puerto, en pleno Parque Natural Sierra Norte de Sevilla. Ella misma lo describe como el pueblo más alto y frondoso del parque. Desde su perfil en Workaway busca a un único voluntario que le ayude con la casa y el terreno, con estancias a partir de una semana.

Para empezar, la mayor parte del trabajo es al aire libre. María necesita ayuda para cuidar sus frutales, olivos y almendros, mantener las plantas ornamentales y poner en marcha un huerto en bancales elevados, cuyo diseño quiere decidir junto al voluntario.

Cabe señalar en este sentido que a finales de noviembre llega la recogida de la aceituna, que se hace a mano (según la versión en castellano del anuncio, en una finca de Carrión, en La Mancha, para quien lo pida).

Y cuando ella se ausenta, el voluntario se queda a cargo de Cú, su gato. La lista se completa con tareas de limpieza y cocina, algo de ayuda con el ordenador y clases de inglés para la anfitriona.

Para quien tenga curiosidad, también propone recoger plantas aromáticas y aprender a elaborar jabones, cremas y velas, además de talleres de permacultura y cosmética natural.

Horarios, comida y requisitos para vivir gratis en San Nicolás del Puerto

Según el anuncio, la jornada suele ser de entre tres y cinco horas, concentradas por la mañana para esquivar el calor (en verano el termómetro alcanza los 35 grados). El voluntario dispone de dos días libres a la semana.

A cambio, recibe alojamiento en una vivienda compartida con la anfitriona, con habitación propia, y comida vegetariana (con huevos y lácteos). En este sentido, las comidas se hacen en común y el voluntario también puede encargarse de alguna cena.

Y sí, para quien no resiste andar desconectado del todo, hay conexión a internet, se admiten nómadas digitales e incluso es posible aparcar una autocaravana.

Por otro lado, María recomienda llevar saco de dormir y recoge a quien llegue en tren a la estación de Cazalla-Constantina, final de la línea de Cercanías que sale de Sevilla.

A continuación, estas son las condiciones básicas para optar a la plaza:

  • Una estancia mínima de una semana.
  • Conocimientos básicos de español, ya que el inglés de la anfitriona es limitado.
  • No fumar; tampoco se aceptan familias.
  • Visado en regla para los ciudadanos de fuera de la Unión Europea.

Paso a paso, cómo inscribirse para pasar una temporada en la Sierra Norte

Las solicitudes se envían a través del perfil de María en Workaway, plataforma que pone en contacto a viajeros con particulares, granjas y proyectos de todo el mundo.

Para escribirle, hay que registrarse y pagar la cuota anual de la web, y conviene detallar en el mensaje las fechas disponibles y la experiencia previa en jardinería.

De su parte, la anfitriona tiene una valoración del 100%, la misma tasa de respuesta (suele contestar en un plazo de cinco días) y decenas de reseñas con la nota máxima. Los antiguos voluntarios destacan el pueblo, la comida y los baños en el río tras la jornada, aunque algunos advierten de que el transporte público es escaso y de que María es exigente con el trabajo bien hecho.

¿Qué hay para ver en San Nicolás del Puerto?

Con unos 600 vecinos, San Nicolás del Puerto es uno de los municipios más pequeños de la provincia, pero reúne algunos de los paisajes más conocidos de la sierra. En su casco urbano nace el río Huéznar, en un manantial llamado El Borbollón, el más caudaloso de la provincia de Sevilla. Desde allí parte un sendero circular de unos cinco kilómetros.

A unos dos kilómetros se encuentran las cascadas del Huéznar, declaradas Monumento Natural: una sucesión de saltos, pozas y toboganes de toba caliza a la que se llega tras un paseo de 600 metros desde el área de El Martinete.

Cabe aclarar, desde luego, que el baño no está permitido allí, pero sí en la playa de San Nicolás, una zona fluvial habilitada aguas arriba durante el verano.

Vista del pueblo desde el balcón del salón de María
Vista del pueblo desde el balcón del salón de María. Foto: Workaway.

Por último, el término municipal incluye también el Cerro del Hierro, una antigua explotación minera convertida en un laberinto de roca kárstica, y lo atraviesa la Vía Verde de la Sierra Norte, que se recorre a pie o en bicicleta.

Ya en el pueblo, merecen una visita la iglesia mudéjar de San Sebastián, del siglo XV, y el puente romano sobre el río Galindón.

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