Se buscan voluntarios que hablen inglés para vivir gratis en Sagunto (Valencia) a cambio de cuidar perros en un centro de rehabilitación canina

Encontrar alojamiento asequible en la costa valenciana es más difícil que encontrar una aguja en un pajar. Pero para fortuna de quienes se la rebuscan, hay alternativas. Una de ellas permite vivir gratis en Sagunto a cambio de dedicar unas horas al día a un proyecto de rehabilitación canina situado en una zona rural del municipio, a unos 55 kilómetros del centro de Valencia.
La iniciativa se ha publicado en Workaway, una plataforma internacional que conecta a viajeros con anfitriones que ofrecen techo a cambio de ayuda. Ojo, que no se trata de un empleo ni de unas vacaciones al uso: los organizadores buscan perfiles muy concretos, con disponibilidad para quedarse una temporada y dispuestos a adaptarse a un estilo de vida particular.
Vivir gratis en Sagunto a cambio de cuidar perros: así es el proyecto
Para empezar, el anfitrión es una asociación que se define como holística e integrativa, dedicada al bienestar de perros, personas y naturaleza.
Su objetivo es recuperar perros de distintas procedencias para que puedan socializar y ser adoptados y, a largo plazo, crear un centro de bienestar en el que convivan varias especies.

Para ello, como muchos otros voluntariados, aplica principios de permacultura y cuidados naturales, tanto para los animales como para las personas.
Actualmente, el proyecto está todavía en una fase inicial y gran parte del trabajo actual se centra en mejorar las instalaciones y las viviendas. Funciona con energía solar y sin conexión a la red, por lo que la electricidad, el agua o el agua caliente pueden cortarse de forma puntual.
Cabe remarcar que en la finca conviven entre quince y veinte personas, además de los perros, tres cerdos y un gato. Dicho esto, parece ser que no sería lo ideal para personas antisociales.
¿Qué tareas hacen los voluntarios de esta finca en Sagunto y qué reciben a cambio?
En contra de lo que podría parecer, la mayor parte de la ayuda no tiene que ver con los perros. Además de alimentarlos, sacarlos a pasear y limpiar sus zonas, los voluntarios colaboran en tareas de permacultura, huerto, cocina, vallado, reformas, mantenimiento, limpieza y lavandería.
Incluso, quienes se quedan más tiempo pueden asumir responsabilidades mayores, como cuidar de animales enfermos o tímidos.
El horario entre semana arranca con una reunión a las 10:00. Las tareas principales se desarrollan de 10:30 a 14:30; después se come en grupo y por la tarde se dedica aproximadamente una hora más a labores de la casa o a pasear a los perros que necesitan ejercicio extra.
Los fines de semana, la dedicación se reduce a poco más de una hora diaria para limpiar y dar de comer a los animales.
A cambio, el proyecto ofrece alojamiento en una casa para voluntarios con capacidad para ocho personas en cuatro habitaciones dobles compartidas, con piscina, terraza, cocina, wifi y aire acondicionado para el verano.
En la misma línea, los voluntarios cocinan para ellos mismos con la compra que hace la organización cada dos semanas, aunque los fondos del proyecto no se destinan a productos de origen animal ni a alimentos con gluten.
Y desde luego, las normas de convivencia son estrictas. El proyecto es un espacio libre de drogas, alcohol incluido, tanto dentro como fuera de la finca, y no se permite fumar ni vapear en la casa de voluntarios ni en sus alrededores.
Tampoco se permite consumir carne ni pescado en esa vivienda, aunque hay zonas habilitadas para ello.
Todos los requisitos y cómo inscribirse a este voluntariado valenciano
El requisito principal es el idioma. El inglés es la lengua de trabajo del proyecto y el anfitrión pide un nivel suficiente para comunicarse en grupo.
De hecho, advierte de que «entender inglés en este entorno puede ser más difícil de lo esperado». También es necesario sentirse cómodo con los perros y compartir, o al menos respetar, su estilo de vida natural y holístico.
Además, se priorizan las estancias de un mes o más, y las solicitudes para periodos cortos se rechazan casi siempre.
Los candidatos deben estar disponibles para una videollamada por WhatsApp antes de ser aceptados, y quienes no sean ciudadanos de la Unión Europea necesitan el visado correspondiente para hacer voluntariado en España. Por su parte, el anfitrión ofrece un intercambio de idiomas.
Para inscribirse, hay que crear un perfil en Workaway, que exige pagar una suscripción anual, y enviar la solicitud a través del anuncio del proyecto en la plataforma.
Por su parte, el anfitrión tiene una valoración del 100%, más de 30 opiniones de antiguos voluntarios y suele responder en menos de un día. Una de las reseñas, de abril de 2025, asegura que la experiencia «cambió su vida, su forma de verse y de ver el mundo».
¿Y qué hay para visitar cerca de Sagunto en los días libres?
Los ratos libres dan para mucho. Recordemos que Sagunto concentra más de 2.000 años de historia en pocos kilómetros, desde el asedio de Aníbal en el año 219 a. C., que dio comienzo a la Segunda Guerra Púnica, hasta su pasado siderúrgico del siglo XX.
A continuación, estos son algunos de los lugares que pueden visitarse sin alejarse demasiado:
- El castillo, una fortaleza de origen andalusí levantada sobre restos de civilizaciones anteriores.
- El teatro romano, del siglo I, que cada verano acoge el festival Sagunt a Escena.
- La judería y el casco histórico, con restos del Templo de Diana en la Plaza Mayor.
- El Alto Horno número dos, en el Puerto de Sagunto, símbolo de su pasado industrial.
- Las playas de Almardà, Corinto y Puerto de Sagunto, junto a la Torre del Grau Vell.
Y fuera del municipio, la sierra Calderona y la sierra de Espadán ofrecen rutas de senderismo a poca distancia.
Por último y no menos importante, en La Vall d’Uixó (Castellón), a unos trece kilómetros del proyecto, se encuentran además las Grutas de San José, que albergan el río subterráneo navegable más largo de Europa y se recorren en barca.