Voluntariado

Una joven belga de 29 años busca voluntarios para vivir en una casa rural aislada en las montañas asturianas a cambio de ayudarle con las tareas de mantenimiento

vivir en una casa rural aislada en las montañas asturianas
Casa rural del voluntariado en Asturias. Foto: Workaway.
Alejo Lucarás
  • Alejo Lucarás
  • Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Córdoba. Redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

El voluntariado rural seduce cada vez más a los viajeros que salen de su casa con poco presupuesto y quieren conocer de cerca la vida en el campo. Para su suerte, una nueva oferta permite alojarse en una casa aislada en las montañas asturianas a cambio de colaborar en su reforma, un plan pensado para quienes buscan desconectar del ruido y no le temen a ensuciarse un poco.

El intercambio, sin embargo, tiene poco que ver con unas vacaciones en una casa rural al uso. La vivienda está en plena rehabilitación, funciona con energía solar y exige un buen estado de forma. Por eso, antes de entusiasmarse, conviene conocer qué tareas se piden, cómo es el día a día, qué requisitos hay y qué ofrece la comarca que la rodea.

La seductora oferta para vivir en una casa rural de las montañas asturianas, en detalle

El voluntariado ya está listo para cualquier persona interesada en Workaway, una plataforma que conecta a turistas con anfitriones dispuestos a proporcionar alojamiento a cambio de colaboración.

Este fue propuesto por Julien, un belga de 29 años que se mudó a Asturias el año pasado en busca de una vida más sencilla y autónoma. Su casa está en el oriente de Asturias, cerca de Infiesto, a aproximadamente una hora de Oviedo.

Su objetivo a largo plazo es convertir la vivienda en un pequeño alojamiento rural lo más autosuficiente posible, en armonía con la naturaleza y los animales. Como la casa necesita mucho trabajo, busca voluntarios dispuestos a echar una mano.

Según el anuncio y las experiencias de quienes ya han pasado por allí, estas son algunas de las tareas habituales:

  • Cortar y apilar leña para el invierno.
  • Reparar muros y levantar paredes de piedra seca.
  • Construir muebles y pequeñas estructuras de madera.
  • Limpiar y trabajar el huerto y el jardín.
  • Arreglar el camino de acceso y proteger los árboles.

En este sentido, el anfitrión avisa de que vivir en la montaña implica mucho esfuerzo físico: subir y bajar cuestas, mover material y organizar espacios.

Por eso prefiere voluntarios con experiencia previa en este tipo de intercambios en zonas de montaña. También se muestra abierto a nuevas ideas para mejorar el lugar y lo presenta como un proyecto en construcción en el que cada persona puede aportar algo.

Horario, alojamiento y servicios que propone este voluntariado en Asturias

La rutina es sencilla: desayuno a partir de las 8:00 horas y trabajo desde las 9:00 hasta las 12:00 o las 13:00, según el tiempo.

Después se come y, si hace falta, se trabaja un poco más, pero las tardes suelen quedar libres. En las estancias de una semana hay dos días de descanso, y en las más cortas, uno. Los días fríos o húmedos se enciende la chimenea para caldear la casa.

Entre tanto, los voluntarios duermen en una habitación con una increíble vista a la naturaleza dentro de la vivienda o, en verano, pueden acampar fuera.

Vista hacia las montañas asturianas de la vivienda
Vista hacia las montañas asturianas, desde la vivienda de Julien. Foto: Workaway.

Y siguiendo esta línea, la casa es autónoma de la red eléctrica: la luz procede de placas solares y se almacena en baterías, por lo que la energía disponible varía y los días soleados se aprovechan para usar herramientas que consumen más.

El baño está reformado, aunque el agua caliente depende de una estufa de leña e Internet funciona de forma irregular, así que no es una buena idea para los nómadas digitales.

Requisitos y cómo inscribirse en este voluntariado alojado entre montañas asturianas

Como la casa está muy aislada, Julien prefiere recibir voluntarios durante una semana o menos, con un mínimo de cuatro o cinco días. Tener coche o furgoneta propia facilita estancias más largas, aunque el último tramo del camino es estrecho y exige soltura al volante.

Además, acoge a un máximo de dos personas, admite mascotas y ofrece intercambio de idiomas en francés, inglés y español.

Las personas interesadas pueden enviar su solicitud a través del anuncio publicado en Workaway, para lo que es necesario registrarse en la plataforma (con cuota anual).

Su perfil acumula 18 valoraciones, en las que los voluntarios destacan su paciencia para enseñar a usar herramientas, las comidas compartidas y las vistas, con atardeceres sobre las montañas y noches de cielo estrellado.

Recorriendo Infiesto y Piloña: ¿Qué se puede ver en los alrededores?

La localidad más cercana es Infiesto, capital del concejo de Piloña, con unos 2.300 vecinos. Se conecta con Oviedo en tren de cercanías y es conocida como la capital asturiana de la avellana.

¿Por qué? Pues, cada primer domingo de octubre celebra el Festival de la Avellana, declarado de Interés Turístico Regional, que este año ha cumplido su 55.ª edición.

Por otro lado, también está cerca el santuario de la Virgen de la Cueva, una capilla construida dentro de una gruta.

Incluso, el entorno es ideal para el senderismo. Uno de los voluntarios llegó a la casa caminando por las cumbres desde Infiesto, y la comarca reúne espacios como la Reserva Natural de Piloña o la sierra del Sueve, famosa por sus asturcones en libertad.

A unos 28 kilómetros está Cangas de Onís, puerta de entrada a Covadonga y a los Picos de Europa, el parque nacional más antiguo de España, creado en 1918.

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