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Groucho Marx, actor estadounidense, sobre el humor: «No reírse de nada es de tontos, reírse de todo es de estúpidos”

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Recreación artística de Groucho Marx. Foto: elaboración propia con IA
  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

Julius Henry Marx, conocido en todo el mundo como Groucho Marx, cambió para siempre la forma de entender la comedia. Su ingenio afilado, su rapidez para responder y su capacidad para convertir cualquier situación en un chiste inteligente lo llevaron desde los escenarios de vodevil hasta Hollywood.

Pero más allá de sus películas, Groucho dejó un legado de frases extraordinarias. Muchas de ellas esconden una reflexión sobre la sociedad, la política o la condición humana.

La filosofía del humor de Groucho Marx

Una de sus frases mas más conocidas resume perfectamente su forma de entender el humor: «No reírse de nada es de tontos; reírse de todo es de estúpidos».

Su sentido del humor comenzó casi por necesidad. En sus primeros años, cuando actuaba junto a sus hermanos en el grupo musical Los cuatro ruiseñores, recurría a los chistes para mantener la atención del público cuando las actuaciones musicales no terminaban de convencer. Aquel recurso improvisado acabó convirtiéndose en su sello personal.

El personaje serio, malhumorado y sarcástico que construyó sobre el escenario le dio incluso el sobrenombre de «Groucho», derivado del término inglés grouch, que significa gruñón.

Detrás de ese personaje también estaba la influencia de su madre, Minnie Schoenberg, quien impulsó la carrera artística de sus hijos. El propio humorista bromeaba diciendo que de ella solo había heredado «lo que quedaba» después de repartir las mejores cualidades entre sus hermanos.

La crisis económica y la investigación del FBI marcaron la vida de Groucho Marx

Aunque siempre proyectó una imagen despreocupada, la vida de Groucho también estuvo marcada por episodios complicados. Uno de los más importantes fue el crack bursátil de 1929, en el que perdió alrededor de 240.000 dólares tras invertir en bolsa. Aquella ruina económica reforzó todavía más su visión crítica hacia el sistema financiero y las instituciones.

El propio actor relató con humor que incluso convenció a su hermano Harpo, todavía en pijama, para comprar acciones que poco después dejaron de tener valor. Una anécdota que refleja cómo utilizaba la ironía incluso para hablar de sus mayores fracasos.

Durante más de dos décadas, el FBI mantuvo abierta una investigación sobre el actor. Pese a ello, nunca renunció a su particular visión de la política, que definía con otra de sus frases más célebres: «La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados».

Las mejores frases de Groucho Marx

El gran legado de Groucho Marx no solo está en películas como Sopa de ganso o Los cuatro cocos, sino también en un repertorio de reflexiones que han sobrevivido al paso del tiempo. Su habilidad para desmontar la hipocresía social con apenas unas palabras convirtió sus diálogos en auténticos clásicos del cine.

Entre sus citas más recordadas figura aquella sobre los principios: «Estos son mis principios, pero si no le gustan, tengo otros», una crítica cargada de ironía hacia quienes cambian de opinión por conveniencia.

Igual de famosa continúa siendo la frase «Jamás pertenecería a un club que admitiera como socio a alguien como yo», convertida en un símbolo del humor inteligente y de la autocrítica.

Su lengua afilada tampoco distinguía entre políticos, empresarios o estrellas de Hollywood. Actores como Humphrey Bogart o Doris Day fueron blanco de sus ocurrencias, alimentando la fama de un cómico que no tenía reparos en burlarse de cualquier figura pública.

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