Psicología

Los expertos en psicología explican por qué algunas personas duermen abrazadas a una almohada: buscan seguridad y apoyo emocional

Imagen generada con IA.
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Aitana Pascual
  • Aitana Pascual
  • Aitana Pascual Cuesta (2001) es estudiante de Periodismo en la Universidad Francisco de Vitoria de Madrid desde el 2023. Escogió esta profesión por su gran vocación con la comunicación y la escritura. Hoy en día, tiene mucho interés por la historia, deportes y actualidad. Su principal objetivo es seguir formándose y aprender a contar los sucesos de forma clara y rigurosa.

Dormir abrazado a una almohada es una costumbre mucho más habitual de lo que parece. Algunas personas la necesitan colocarla entre los brazos para conciliar el sueño, mientras que otras la sujetan contra el pecho o la utilizan como si estuvieran abrazando a alguien. Aunque pueda parecer un simple gesto relacionado con la comodidad, la psicología y la investigación sobre el descanso permiten explorar algunas explicaciones relacionadas con la seguridad emocional, el contacto físico y la regulación del estrés. Sin embargo, no existe una interpretación única para este comportamiento.

La búsqueda de seguridad al dormir

Abrazar una almohada puede proporcionar una sensación de apoyo físico y protección que favorece la relajación antes de dormir. El contacto con un objeto familiar puede convertirse en una pequeña rutina que transmite comodidad y ayuda a algunas personas a desconectar de las preocupaciones del día. Esta conducta también puede estar relacionada con la necesidad de mantener una postura corporal agradable durante toda la noche.

La investigación sobre el apego y el descanso ofrece algunas pistas interesantes. Un estudio publicado en 2024 analizó 28 estudios, encontró una asociación entre la inseguridad en el apego y una peor calidad del sueño en adultos. No obstante, estos resultados no demuestran que quienes abrazan una almohada tengan problemas de apego o necesiten más afecto que otras personas.

No significa necesariamente soledad o ansiedad

Una de las interpretaciones más extendidas es que abrazar una almohada revela soledad, dependencia emocional o necesidad de afecto. Sin embargo, no existen pruebas científicas suficientes para establecer esa relación. La postura al dormir depende de numerosos factores, entre ellos las preferencias personales, la comodidad, las molestias físicas y los hábitos adquiridos durante años.

De hecho, la almohada también puede servir como elemento de apoyo para los brazos, los hombros o las piernas. Estudios explican que utilizar almohadas adicionales puede ayudar a mantener una postura más cómoda y una mejor alineación corporal.

Por tanto, abrazar una almohada no es una señal de alarma ni un indicador psicológico por sí mismo. Puede ser simplemente una forma de descansar mejor, sentirse cómodo y encontrar una postura que facilite conciliar el sueño.

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