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Un estudio ha llegado a la conclusión de que los niños que observaban hormigas desarrollaron una capacidad única que le afecta en su vida adulta

Un estudio ha llegado a la conclusión de que los niños que observaban hormigas desarrollaron una capacidad única que le afecta en su vida adulta
(Foto: Freepik)
Pedro Antolinos

Expertos en psicología han demostrado a lo largo de los años que observar hormigas o contar pájaros puede tener efectos positivos en el futuro. Un estudio reciente ha acreditado que los niños que observaban hormigas durante su infancia han desarrollado una capacidad única que les afecta a su vida adulta y tiene que ver con la atención, la autorregulación y otros procesos cognitivos. Consulta en este artículo todo lo que debes saber sobre lo que dice la psicología sobre estos hábitos.

Esto es un clásico de la infancia de muchas personas: observar hormigas, contar el número de insectos que aparecen por un jardín o incluso contar los pájaros que se pueden avistar en el cielo. Este es un proceso que muchos niños suelen llevar a cabo durante sus primeros años de vida y que puede tener efectos positivos durante su fase adulta. ¿El motivo? Expertos en psicología han acreditado que esto puede traducirse en mejoras en la atención de estos niños que ahora son adultos.

Un estudio publicado en la revista Journal of Environmental Psychology ha concluido que realizar estos actos de niños y tener una exposición a entornos naturales puede favorecer la atención de estos menores cuando se convierten en adultos. Además, los expertos en psicología también apuntan a mejoras en la autorregulación y otros procesos cognitivos de las niñas que en su día tuvieron esta relación tan estrecha con insectos, animales y otras interacciones que se pudieran dar con la madre naturaleza.

La psicología y los niños que observaron las hormigas

El medio Todo Noticias también hace una mención a la famosa Teoría de la Restauración de la Atención, que en su día fue desarrollada por los psicólogos Rachel y Stephen Kaplan y que se basa en un principio: la interacción con la naturaleza puede ayudar a mejorar la atención y reducir el estrés. Ergo, esta relación tiene un impacto positivo en la salud emocional de las personas y su desarrollo cognitivo.

«La Teoría de la Restauración de la Atención sugiere que la naturaleza ayuda a restaurar nuestra concentración mental y a reducir la fatiga cognitiva», dice la página web especializada Positive Psychology, que también deja claro que: «Los entornos atractivos permiten que el cerebro se recargue, mejorando la concentración y la claridad mental». Así, estos investigadores vienen dejando claro desde hace años que incorporar rutinas naturales a nuestro día a día puede mejorar el bienestar y la productividad de las personas.

Esta teoría fue desarrollada a principios de los años ochenta, cuando la tecnología comenzó a formar parte de la vida de las personas. «La hipótesis de ART es que la naturaleza tiene la capacidad de renovar la atención tras un esfuerzo mental, por ejemplo, después de pasar noches en vela estudiando para los exámenes o trabajando incansablemente en un proyecto o tarea», apuntan desde este medio especializado.

Estos expertos en psicología detallaron cuatro estados cognitivos por los que pueden pasar las personas después de haber tenido un impacto directo con la naturaleza y son los siguientes:

  • Mayor claridad mental o concentración
  • Recuperación de la fatiga mental
  • Suave fascinación o interés
  • Reflexión y restauración

De esta manera, los últimos estudios también apuntan a que los niños que en su día tuvieron un impacto directo con la naturaleza e insectos o animales desarrollaron en su día un proceso de atención que ha evolucionado hasta llevarlo consigo en el futuro.

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