Dormir juntos pero con 2 edredones separados: la moda noruega que hace furor en Europa y está a punto de llegar a España
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Dormir en pareja puede ser reconfortante, pero también un reto cuando los hábitos de descanso no coinciden. Las diferencias de temperatura corporal, el movimiento nocturno o la disputa por el edredón afectan a la calidad del sueño de muchas parejas, algo que en España rara vez se cuestiona porque lo habitual sigue siendo compartir cama y edredón de matrimonio.
En los países escandinavos, sin embargo, la costumbre es distinta. Allí se ha extendido la costumbre de que cada persona duerme con su propio edredón individual dentro de la misma cama, una fórmula que gana popularidad en el resto de Europa.
En qué consiste el método escandinavo y de dónde viene
Este sistema permite que cada uno regule su propia temperatura y evite las interrupciones que provocan los movimientos del otro durante la noche. Carla, una española que vivió en Noruega, cuenta que este fue uno de los mayores choques culturales que vivió al llegar al país.
Al ver dos edredones sobre una cama doble pensó que se trataba de un error, hasta que descubrió que es una práctica habitual. Según explica en su vídeo en TikTok, la tradición se remonta a la época vikinga, cuando cada persona dormía envuelta en su propia piel para protegerse del frío, una costumbre que se ha mantenido con el paso de los siglos.
Aun reconociendo sus ventajas, ella misma admite que no termina de convencerla: «A mí me gusta acurrucarme con mi novio bajo el edredón grande y calentito», señala en su vídeo.
Ventajas e inconvenientes de dormir con edredones separados
Entre los beneficios que se atribuyen a este sistema destaca una mejor calidad del sueño, al evitarse las disputas por el edredón y reducirse las interrupciones nocturnas.
También se traduce en menos desvelos provocados por los movimientos de la otra persona y permite que cada uno elija el grosor de su edredón según su propio nivel de confort térmico, algo especialmente útil en climas fríos.
El principal inconveniente que señalan quienes lo prueban es la pérdida de contacto físico: para las parejas acostumbradas a dormir abrazadas, esta opción puede resultar menos acogedora. La pregunta que queda en el aire es si conviene priorizar la comodidad individual o seguir compartiendo edredón pese a las peleas nocturnas.
El «divorcio del sueño» gana terreno también en España
El método escandinavo no es la única tendencia que cambia la forma de dormir en pareja. Ha crecido el interés por fórmulas que priorizan el descanso individual, un fenómeno conocido como sleep divorce o divorcio del sueño, con cada vez más parejas que optan por camas o incluso habitaciones separadas para dormir mejor.
Según un estudio de la American Academy of Sleep Medicine (AASM), más de un tercio de los encuestados reconoce dormir ocasionalmente en otra habitación, una práctica especialmente extendida entre los millennials, con un 43% que lo hace de forma ocasional o habitual, frente al 33% de la Generación X y el 28% de la Generación Z.
En España, aunque la cama de matrimonio sigue siendo lo habitual, una encuesta de Emma – The Sleep Company revela que un 40% de los españoles se ha planteado alguna vez optar por camas individuales.
Esta preferencia se extiende también a los viajes: un informe de la cadena hotelera Hilton apunta que el 63% de los viajeros descansa mejor cuando duerme solo, y que un 37% prefiere camas separadas al viajar en pareja, una cifra que sube hasta el 75% entre las familias con niños.