Ana Botín (65 años), sobre el liderazgo en el trabajo: «Los directivos tienen que ser capaces de priorizar, organizar, delegar y descartar malos hábitos»
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Cuando se trata de la manera de liderar, de delegar o de organizar un equipo, lo que muchos no saben es que no basta con la experiencia o con el cargo que se ocupe, y eso tiene mucho que ver con la disciplina y con la capacidad de soltar el control, una forma muy concreta de entender el liderazgo y de aplicarlo en el día a día.
Ana Botín, presidenta del Banco Santander a sus 65 años, lo resume con una frase clara: «Los directivos tienen que ser capaces de priorizar, organizar, delegar y descartar malos hábitos».
Los cuatro pilares del liderazgo según Ana Botín
Este es un excelente resumen de las claves del liderazgo moderno según una de las ejecutivas más influyentes del mundo. La capacidad de depurar el día a día y empoderar a otros es lo que diferencia a un gestor de un verdadero líder.
El primer pilar es priorizar, es decir, identificar el 20% de las acciones que generan el 80% de los resultados, y aprender a decir «no» a los proyectos que no se alinean con los objetivos centrales. El segundo es organizar, lo que implica crear estructuras claras y flujos de trabajo eficientes, optimizando el tiempo del equipo y eliminando reuniones innecesarias.
El tercer pilar es delegar, confiar en las capacidades del equipo para fomentar su crecimiento, traspasando la responsabilidad y la toma de decisiones, y no solo las tareas mecánicas. Y el cuarto es descartar malos hábitos, eliminando el micromanagement y la cultura del «presentismo», y promoviendo el bienestar, el descanso y una productividad basada en resultados.
Cómo empezar a delegar la primera tarea con éxito
Para delegar la primera tarea con éxito, hay que seguir un proceso estructurado que dé tranquilidad al líder y claridad al colaborador. El error común es «soltar» la tarea y desaparecer; el secreto está en transferir la responsabilidad de forma gradual.
El proceso comienza eligiendo la tarea adecuada: conviene empezar con algo repetitivo, operativo o que requiera un proceso claro, como redactar un informe semanal, actualizar una base de datos o programar publicaciones. El siguiente paso es seleccionar a la persona, buscando a alguien que tenga la capacidad básica, pero sobre todo la disposición de aprender.
Después hay que explicar el «por qué» y el «qué»: no basta con decir qué hay que hacer, sino explicar la importancia de la tarea para el negocio, ya que esto genera compromiso. También es fundamental definir el estándar de éxito, siendo ultra específico con el resultado que se espera y evitando ambigüedades como «hazlo rápido» o «que quede bien». Por último, conviene establecer un punto de control, agendando una breve reunión a mitad del plazo para revisar el avance y resolver dudas antes de la entrega final.
Para poner esto en práctica, sirve una plantilla de delegación efectiva. Se empieza con el objetivo del proyecto: «Necesito que te encargues de [nombre de la tarea o proyecto]. Esto es importante porque [impacto que tiene en el equipo o cliente]». Después se detalla el resultado esperado, especificando qué debe incluir el entregable, qué formato debe seguir y cuál es el criterio de calidad exigido.
A continuación se indican los recursos disponibles, señalando qué herramientas, enlaces o documentos de referencia puede consultar la persona, y a quién puede acudir si tiene dudas técnicas.
También conviene definir el nivel de autonomía, eligiendo entre que la persona investigue las opciones y avise antes de tomar una decisión, o que elija la mejor opción y avise cuando ya lo haya hecho. Por último, se fijan las fechas clave: una revisión intermedia para resolver dudas y una fecha límite de entrega final.