Así operaba la red que traía ilegales de Argelia: hasta 10.000 € por viaje y estupefacientes a la vuelta
Cada uno de los inmigrantes pagaba el viaje a un miembro de la organización mediante un sistema que no deja rastro

La organización desarticulada por agentes de la Policía Nacional y del Servicio de Vigilancia Aduanera cobraba entre 6.000 y 10.000 euros a cada argelino, mayor o menor, que trasladaba a España. La organización ha sido desarticulada tras ser sorprendidos cuatro de sus miembros en pleno traslado de 24 ilegales procedentes de Argelia a las costas españolas, como ha publicado OKDIARIO. En el transcurso de esa operación, han sido detenidos cuatro argelinos, supuestos miembros de la citada organización. Y un menor ha resultado herido por las hélices de la lancha que le transportaba a España.
La organización rentabilizaba al máximo sus viajes, tanto de ida como de vuelta. A cada pasajero de Argelia a España le cobraba entre 6.000 y 10.000 euros, como se ha dicho. Y, en el viaje de vuelta hacia Argelia, sus lanchas rápidas, como la encontrada por los agentes en un registro de esta misma intervención policial en una finca de Muchamiel (Alicante), transportaban sustancias estupefacientes, para lo que disponía de sofisticados medios, como sistemas de comunicación satelitales. Todo ello, según la Policía Nacional.
A la hora de abonar el viaje, cada uno de los inmigrantes ilegales debía pagar a un miembro de la organización criminal que se encontraba físicamente en Argelia. El dinero se abonaba a través de familiares. Y lo hacía en metálico o a través de un sistema conocido como hawala, un sistema que funciona al margen de los bancos. Ese método de pago se fundamenta en la confianza en la red de intermediarios, sin que exista movimiento físico de dinero ni registros electrónicos formales entre países.
El cliente paga al hawalard en su ciudad de origen. El intermediario le asigna un código o contraseña. El hawaladard contacta con un colega en el país de destino. Y el dinero es entregado a este segundo intermediario. Más tarde, ambos hawaladars se compensan los pagos.
En cada embarcación viajaban cada vez más de 20 personas, lo que convertía el negocio en altamente lucrativo para la organización, según la Policía Nacional. En cuanto a las lanchas semirrígidas utilizadas, eran de 12 metros de eslora y un metro y medio de manga, con dos motores fueraborda de 300 caballos. En el mercado podía superar los 160.000 euros.