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Por qué hace más frío después del solsticio: la ciencia detrás del retraso estacional

Por qué hace más frío después del solsticio: la explicación científica del retraso estacional.

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  • Francisco María
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Todos los años tiene lugar el solsticio de invierno en el hemisferio norte, alrededor del 21 o 22 de diciembre. Es el momento en el que el Sol alcanza su posición más baja en el cielo y genera la noche más larga y el día más corto del año.

Se podría pensar que este es el momento de mayor frío invernal. Sin embargo, los meses más gélidos suelen ser enero y febrero. ¿Por qué? La respuesta reside en un fenómeno conocido como retraso estacional.

La inercia térmica

La Tierra es un sistema gigante que absorbe y libera calor. Durante el otoño y principios del invierno, el hemisferio norte pierde más calor hacia el espacio del que recibe del Sol. Este desequilibrio genera un déficit energético acumulado.

El solsticio marca un punto de inflexión. A partir de ese día, la cantidad de energía solar que se recibe comienza a incrementarse de manera imperceptible cada día. Sin embargo, el cambio de temperatura no es inmediato.

La Tierra posee una enorme inercia térmica. Esto significa que tarda en calentarse y enfriarse. Aunque el Sol “suba la intensidad” tras el solsticio, el planeta necesita varias semanas para equilibrar el déficit de calor y reflejar el cambio en la temperatura del aire.

La inercia térmica del planeta

Aquí entra en juego un concepto clave: la inercia térmica. La Tierra funciona como un enorme acumulador de calor. Igual que una sartén tarda en calentarse aunque pongas el fuego al máximo, el planeta tarda en responder a los cambios en la radiación solar.

Este retraso explica por qué los días más fríos suelen llegar en enero o incluso febrero. Y también por qué muchos fenómenos astronómicos típicos del invierno se observan con temperaturas muy bajas, como la Lluvia de meteoros Gemínidas o la Lluvia de meteoros Úrsidas 2025, que coinciden con algunas de las noches más largas del año.

Menor altura del Sol y menos energía efectiva

Aunque tras el solsticio los días empiecen a crecer, el Sol sigue muy bajo en el horizonte. Eso hace que sus rayos lleguen de forma más oblicua y calienten menos el suelo. Además, atraviesan una mayor porción de atmósfera, perdiendo parte de su energía por el camino.

Invierno astronómico y observación del cielo

Curiosamente, este periodo de frío intenso coincide con uno de los mejores momentos para mirar al cielo. Las noches largas y oscuras facilitan la observación de eventos como las Conjunciones planetarias, la aparición de Cometas y asteroides o espectáculos llamativos como la conjunción Venus Júpiter diciembre 2025.

A esto se suman fenómenos destacados como la superluna diciembre 2025, el eclipse penumbral de luna diciembre 2025 o la posibilidad de observar Mercurio al amanecer diciembre 2025, siempre que el tiempo acompañe.

El papel de la atmósfera y las masas de aire

El frío posterior al solsticio también tiene una explicación atmosférica. En invierno, las masas de aire polar descienden con más facilidad hacia latitudes medias, reforzando las bajadas de temperatura. Por eso, muchas lluvias de meteoros diciembre 2025 se viven envueltas en noches especialmente gélidas.

El papel de los océanos

Los océanos tienen una capacidad calorífica extraordinaria. El agua requiere de una gran cantidad de energía para aumentar su temperatura. Y, a la inversa: libera esa energía muy lentamente al enfriarse.

Durante el verano y principios del otoño, los océanos absorben y almacenan una inmensa cantidad de calor. Actúan como una batería global. En el invierno liberan gradualmente este calor acumulado, moderando las temperaturas en las regiones costeras.

La temperatura superficial del mar en el hemisferio norte suele alcanzar su punto más bajo entre finales de enero y febrero, mucho después del solsticio. Solo cuando los océanos han liberado gran parte de su calor almacenado, el sistema comienza un lento ascenso hacia el equilibrio.

Nieve, hielo y atmósfera

Otro factor que intensifica el frío después del solsticio es la nieve. Cuando el suelo está cubierto por un manto blanco, se produce un efecto de retroalimentación. La nieve fresca refleja entre el 80% y el 90% de la radiación solar que recibe. Por lo tanto, una parte importante de esa luz solar adicional simplemente rebota y regresa al espacio, sin calentar la superficie.

Así mismo, la capa de nieve actúa como un aislante térmico. Impide que el calor residual del suelo se transfiera al aire. Esto mantiene muy bajas las temperaturas en la superficie.

Fechas y cambios

En la península ibérica el retraso entre el día más corto y el período más frío del año es de aproximadamente 4 a 6 semanas. Las temperaturas mínimas medias suelen registrarse entre el 20 de enero y el 10 de febrero.

El calentamiento global ha influido en este fenómeno. Las temperaturas invernales están aumentando, pero este calentamiento no es uniforme. En muchas regiones, las temperaturas de enero y febrero están subiendo a un ritmo más rápido que las de diciembre.

El resultado es que el invierno se está acortando por ambos extremos: comienza más tarde y termina antes. Pese a esto, mientras existan océanos y continentes, el retraso entre la luz solar y la temperatura prevalecerá.

Lecturas recomendadas

El solsticio de invierno

Ciclos astronómicos y fenómenos meteorológicos