Historia
Arqueología

Conmoción entre los arqueólogos tras descubrir en Uzbekistán una mítica ciudad medieval de la Ruta de la Seda

  • Manuel Morera
  • Periodista y fundador del pódcast V9, el programa de F1 más escuchado de España. Universidad de Valencia y Radio 3. Anteriormente en ElDesmarque, Levante TV y Las Provincias.

Los arqueólogos todavía se sorprenden con las maravillas que encuentran en ciudades antiguas. Ahora un descubrimiento en Uzbekistán puede transformar la Ruta de la Seda.

Según han publicado en la revista especializada Nature, los arqueólogos podrían haber encontrado la ciudad de Marsmanda, una urbe medieval que formó parte de la Ruta de la Seda.

Hasta ahora no habían podido localizarla, pero desde hacía mucho tiempo aparecía citada en fuentes históricas y siempre vinculada al negocio de la seda en la Edad Media.

Arqueólogos descubren una ciudad medieval que formó parte de la Ruta de la Seda

La investigación científica se titula Large-scale medieval urbanism traced by UAV–lidar in highland Central Asia y ha sido publicada en la revista Nature.

La clave está en que ha aportado nuevas evidencias arqueológicas y geoespaciales que sitúan el enclave en una zona estratégica de Uzbekistán. Para ello, el trabajo combina técnicas de teledetección con drones, análisis del terreno y revisión de textos históricos para reconstruir la posible identidad del asentamiento.

Uno de los descubrimientos de los arqueólogos fue la detección de un patrón urbano que encaja con las ciudades fortificadas de la Ruta de la Seda.

La distribución de murallas, áreas habitacionales y espacios productivos demostraría que el lugar desempeñó un papel relevante dentro de las redes comerciales medievales que conectaban Oriente y Occidente.

El interés de los arqueólogos era elevado porque Marsmanda aparecía en documentos antiguos como un destacado centro metalúrgico, algo que encaja con los indicios materiales localizados en la zona estudiada.

Por qué Marsmanda fue una ciudad fundamental de la Ruta de la Seda

La posible localización de Marsmanda no es un hallazgo menor. Durante siglos, la Ruta de la Seda actuó como una auténtica autopista comercial que facilitó el intercambio de seda, metales, especias y conocimiento entre civilizaciones.

Los arqueólogos consideran que el enclave descubierto ocupaba una posición estratégica dentro de estas rutas. Su ubicación habría favorecido tanto el comercio regional como la producción de hierro, actividad por la que la ciudad medieval era especialmente conocida en las crónicas.

De hecho, los restos identificados muestran señales de planificación urbana avanzada y de una actividad industrial notable. Todo ello refuerza la hipótesis de que no se trataba de un asentamiento secundario, sino de un núcleo económico con peso propio en Asia Central.

Además, el uso de tecnología lidar aerotransportada ha permitido detectar estructuras enterradas invisibles a simple vista, lo que explica por qué el lugar había pasado desapercibido durante tanto tiempo.

Por qué el hallazgo arqueológico en Uzbekistán lo cambia todo

El posible redescubrimiento de Marsmanda es fundamental porque abre nuevas vías para comprender mejor la organización económica y urbana de la Ruta de la Seda.

Si aparecen nuevas investigaciones que confirmen la identificación, los expertos podrán revisar mapas históricos y afinar el conocimiento sobre los centros industriales medievales de la región.

Además, el estudio ha servido para demostrar la eficacia de la tecnología satelital y del análisis interdisciplinar en la arqueología moderna. Gracias a estas herramientas, la localización de ciudades perdidas es hoy mucho más precisa que hace apenas unas décadas.

En todo caso, serán necesarias excavaciones sobre el terreno para confirmar definitivamente la identidad del enclave.