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Descubrimientos

Investigadores españoles descubren un diminuto crustáceo marino que transforma microplásticos en energía

  • Manuel Morera
  • Periodista y fundador del pódcast V9, el programa de F1 más escuchado de España. Universidad de Valencia y Radio 3. Anteriormente en ElDesmarque, Levante TV y Las Provincias.

En la carrera por proteger al medioambiente, los científicos han descubierto el papel que pueden aportar los animales a la tecnología y a la microbiología. Ahora, han investigado un pequeño crustáceo capaz de obtener energía a partir de microplásticos biodegradables.

El estudio se ha publicado en la revista científica Marine Pollution Bulletin. La investigación está dirigida por el Instituto de Acuicultura Torre de la Sal (IATS), perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

Los científicos han analizado cómo responde el crustáceo Artemia franciscana a los microplásticos de PHBV, un biopolímero biodegradable producido por bacterias y considerado una posible alternativa a los plásticos convencionales. Por increíble que parezca, puede ingerir las partículas y obtener energía.

Un crustáceo es capaz de ingerir microplásticos y convertirlos en energía

Uno de los resultados más llamativos del estudio es que la exposición a estos microplásticos no provocó efectos letales en los crustáceos. En algunos casos, incluso se detectó un incremento en su crecimiento.

El análisis fisiológico de los organismos reveló modificaciones en varios aspectos de su biología. Entre ellos destacan cambios en la estructura de las células intestinales, alteraciones en el perfil de ácidos grasos y una reducción del estrés oxidativo.

Estos cambios probarían que el crustáceo podría estar digiriendo parcialmente las partículas de PHBV. Es decir, el organismo podría obtener energía a partir de este material biodegradable, algo que no ocurre con los microplásticos procedentes de materiales convencionales.

Para llegar a estas conclusiones, los investigadores utilizaron diversas técnicas científicas, como los análisis biológicos, histológicos y químicos. Además, usaron microscopía electrónica para estudiar las partículas de plástico recuperadas tras pasar por el sistema digestivo de los animales.

De hecho, la superficie de los microplásticos había cambiado después de atravesar el tracto digestivo del crustáceo, lo que indica que parte del material había sido degradado durante el proceso.

Un pequeño crustáceo clave en la cadena trófica puede revolucionar los microplásticos

La investigación liderada por el CSIC se ha centrado en Artemia franciscana, un pequeño crustáceo ampliamente presente en ambientes acuáticos y que desempeña un papel fundamental en la base de la cadena alimentaria marina.

Este organismo sirve de alimento para numerosas especies de peces y otros animales, por lo que cualquier cambio en su biología puede repercutir en el equilibrio del ecosistema.

Durante los experimentos se comprobó que el crustáceo ingería las partículas de bioplásticos y podían detectarlas dentro de su sistema digestivo.

A partir de las imágenes y con técnicas de laboratorio, lograron observar claramente estas partículas en el tracto intestinal de los animales analizados.

Estudio científico del CSIC reabre el debate sobre el uso de bioplásticos

Otro aspecto importante del estudio es que ha reabierto el debate sobre el uso de bioplásticos y el medioambiente.

Aunque estos materiales se consideran una opción más sostenible que los plásticos tradicionales, su interacción con los organismos marinos puede ser más compleja de lo que se pensaba.

Los resultados evidencian que los microplásticos de PHBV pueden provocar respuestas fisiológicas importantes en especies marinas clave para los ecosistemas.

Esto significa que el hecho de que un material sea biodegradable no implica necesariamente que sea completamente inocuo para la vida marina.