Giro de timón histórico de Marruecos: crea la primera planta del mundo que riega con agua de mar usando solo energía eólica
Marruecos ha puesto en marcha una estrategia para sostener su agricultura con agua desalinizada del mar. Es uno de los países más afectados por la escasez de agua del planeta. En su franja desértica del sur, cerca de Dakhla, construye una planta que convierte agua del océano en agua de riego.
El complejo es la primera unidad de desalinización del mundo alimentada por completo con electricidad de origen renovable, según Nareva, la empresa que lo desarrolla. La instalación producirá 37 millones de metros cúbicos de agua al año a partir del Atlántico.
En paralelo, el Gobierno marroquí impulsa un plan para modernizar el riego de 550.000 hectáreas agrícolas y gastar menos agua en el campo. Las dos líneas responden a un país con lluvias cada vez más escasas y acuíferos en retroceso.
El giro de Marruecos para regar el desierto con agua del mar
La apuesta central es la planta desalinizadora de Dakhla, situada a unos 130 kilómetros al norte de la ciudad. Toma agua del Atlántico, le retira la sal y la reparte entre el regadío y el consumo humano. De los 37 millones de metros cúbicos anuales, 30 millones se destinan al riego agrícola y 7 millones al agua potable de la ciudad y su puerto.
La zona sur de Marruecos apenas recibe lluvias, por lo que su producción agrícola dependía hasta ahora del agua subterránea. La desalinización busca aliviar esa presión sobre los acuíferos y ganar tierras de cultivo en pleno desierto, con agua de mar tratada como única fuente.
¿Cómo funciona la planta de Dakhla alimentada solo con energía renovable?
El rasgo distintivo de la instalación es su fuente de energía. La desalinización consume mucha electricidad, y la planta la obtiene de un parque eólico de 60 megavatios levantado para ese fin. Esa combinación la convierte en la primera unidad de este tipo abastecida solo con energía renovable, según la empresa promotora.
El agua se separa de la sal mediante ósmosis inversa, un proceso que fuerza el paso del líquido a través de membranas que retienen los minerales. Una vez tratada, se bombea hacia la nueva zona de regadío. El diseño evita las emisiones de las plantas que funcionan con combustibles fósiles o con electricidad de la red convencional.
Las 5.200 hectáreas de cultivo y los empleos que prevé el proyecto en Dakhla
La planta abastecerá una zona agrícola de nueva creación de 5.200 hectáreas, según recoge Morocco World News. El perímetro se repartirá entre 219 explotaciones, de las cuales 100 quedarán reservadas para jóvenes agricultores de la región. La inversión asciende a 2.600 millones de dirhams, unos 260 millones de dólares.
El proyecto se plantea además como un motor de trabajo para una región con pocas oportunidades laborales. El ministro de Agricultura de Marruecos, Ahmed El Bouari, cifró su impacto sobre el empleo local.
«Este proyecto creará más de 25.000 empleos permanentes», afirmó El Bouari.
El plan nacional de riego para modernizar 550.000 hectáreas en Marruecos
Más allá de Dakhla, Marruecos ejecuta desde 2008 el Programa Nacional de Ahorro de Agua en el Riego, según el Banco Mundial. El objetivo es modernizar el riego de 550.000 hectáreas, de las cuales 220.000 corresponden a grandes perímetros de regadío.
El eje del plan es la conversión al riego por goteo, una técnica que lleva el agua directamente a la raíz de la planta y recorta el desperdicio. Marruecos figura entre los países con mayor estrés hídrico del mundo, con precipitaciones a la baja y reservas subterráneas cada vez más pobres.
El Banco Mundial acompaña esa transición con varios proyectos de financiación. Uno de ellos, dotado con 130 millones de euros, había modernizado 20.700 hectáreas y beneficiado a más de 9.000 agricultores a finales de 2022.