Éxito esperanzador de la investigación andaluza: reaprovechan el alga invasora asiática para mejorar el pienso de los peces de acuicultura
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Las costas de Andalucía, especialmente en la zona del Estrecho de Gibraltar y Tarifa, llevan años lidiando con una invasión biológica de dimensiones considerables. Esta vez, una alga invasora asiática llegada del Pacífico occidental se acumula de forma masiva en playas y fondos marinos, generando un problema ambiental y, claro, un gasto público constante.
Frente a esta situación, investigadores de la Universidad de Málaga, en colaboración con la Universidad de Almería, han encontrado una forma de sacarle partido a esa alga invasora asiática en lugar de limitarse a retirarla de la costa: incorporarla al pienso de los peces de acuicultura. El pienso es el alimento formulado y deshidratado que se le da a los animales.
¿Qué es la Rugulopteryx okamurae, el alga invasora asiática que invade las costas andaluzas?
El estudio se publicó en 2026 en la revista Journal of Applied Phycology y está firmado por Daniel Álvarez como primer autor junto a Salvador Arijo y otros investigadores del Instituto de Biotecnología y Desarrollo Azul de la Universidad de Málaga, con la colaboración del Departamento de Biología y Geología de la Universidad de Almería.
Empecemos por presentar a la protagonista de todo esto, la Rugulopteryx okamurae: se trata de una macroalga parda originaria del Pacífico occidental que llegó al Estrecho de Gibraltar hace poco más de una década.
Desde entonces, se ha extendido de forma descontrolada por buena parte del litoral andaluz, especialmente en Tarifa, donde altera los fondos marinos y desplaza a las especies autóctonas.
Su biomasa es especialmente rica en compuestos aprovechables: en torno a un 14% de proteína, un 21% de lípidos (con un alto contenido en omega-3) y más de un 31% de fibra, una composición que explica por qué resulta tan interesante como materia prima para piensos.
¿Qué descubrieron los investigadores al incluir el alga invasora asiática en el pienso de los peces?
El equipo trabajó con la lisa (Chelon labrosus), un pez omnívoro habitual en la acuicultura andaluza, después de haber obtenido resultados prometedores previamente con la lubina.
Prepararon piensos con dos concentraciones distintas de biomasa de alga tratada biotecnológicamente: un 5% y un 15%, además de un grupo de control sin alga, y alimentaron a los peces durante 66 días.
Los resultados mostraron que los peces alimentados con un 5% de alga desarrollaron más masa muscular con mayor contenido en proteína y menos grasa, además de niveles más altos de omega-3 en la parte comestible del pescado, sin que su crecimiento se viera perjudicado respecto al grupo de control.
El alga también modificó de forma positiva la microbiota intestinal de los peces, aumentando la diversidad bacteriana, y activó mecanismos relacionados con el sistema inmunitario y la adaptación celular, dos factores que suelen traducirse en peces más resistentes a enfermedades.
¿Por qué esta alga invasora asiática podría ser clave para una acuicultura más sostenible?
Buena parte del pienso que se usa hoy en la acuicultura mundial se elabora con harina de pescado, que a su vez procede de capturar especies salvajes en el mar. Uno de los investigadores del proyecto lo resume sin rodeos: pescar especies silvestres para alimentar a otras que se crían en cautividad «es insostenible» a largo plazo.
Sustituir parte de esa harina de pescado por un alga invasora asiática que, de todos modos, hay que retirar de las playas por motivos ambientales, resuelve dos problemas a la vez: reduce la presión sobre las poblaciones silvestres y da una salida productiva a una plaga que hasta ahora solo generaba gastos.
El siguiente paso: de la biomasa recogida en la playa al pienso comercial
El estudio forma parte de una línea de investigación financiada por la Consejería de Universidad, Investigación e Innovación de la Junta de Andalucía, con fondos adicionales del Ministerio de Ciencia.
El objetivo es avanzar hacia lo que los propios investigadores describen como una economía circular azul.
Antes de llegar a los piensos comerciales, todavía hace falta escalar el proceso de recogida y tratamiento biotecnológico del alga a un volumen industrial, pero el resultado con la lisa confirma que la misma plaga que hoy obliga a limpiar playas enteras en Tarifa podría terminar, dentro de unos años, en el comedero de una piscifactoría.
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