Dinamarca rompe las reglas de la construcción: desarrolla algas marinas que capturan CO2 y pueden sustituir al plástico polipropileno

Un grupo de investigadores en Dinamarca trabaja en el desarrollo de materiales de construcción a partir de biomasa marina. De este modo, las algas marinas son capaces de absorber dióxido de carbono durante su crecimiento. El objetivo es sustituir materiales convencionales como el hormigón y, en determinados usos, plásticos derivados del petróleo.
La iniciativa, bautizada como la red «Construir con Biomasa Azul» (Building with Blue Biomass, en inglés), está liderada por la Real Academia Danesa de Arquitectura, Diseño y Conservación. El proyecto cuenta con financiamiento del ministerio danés de Educación Superior y Ciencia, con cerca de 134.000 euros repartidos en dos años.
El proyecto evalúa si sustitutos del hormigón y la mampostería fabricados con microalgas de crecimiento rápido pueden convertir los propios edificios en sumideros de carbono. La red también prevé cuantificar cuánta biomasa marina hay disponible en aguas danesas antes de avanzar hacia la producción a mayor escala.
La red danesa que busca sustituir hormigón y plástico por biomasa marina
Además de la academia danesa, forman parte de la red la Universidad Técnica de Dinamarca (DTU), la Universidad Tecnológica de Queensland, la Universidad de Queensland, el University College de Londres (UCL) y las firmas Arup y 3XN/GXN.
El grupo combina diseño arquitectónico con ingeniería bioquímica y desarrollo de materiales para explorar organismos como algas, kelp, mejillones y pastos marinos como materia prima constructiva.
Paul Nicholas, profesor asociado de la Real Academia Danesa de Arquitectura, Diseño y Conservación, dirige la iniciativa. El proyecto prevé publicar directrices técnicas de construcción, estudios de impacto ambiental y social, y modelos de negocio orientados a la futura comercialización de estos materiales a mayor escala.
¿Cómo consiguen las algas marinas capturar CO2 y sustituir materiales como el polipropileno?
La captura ocurre durante el crecimiento del organismo marino, que absorbe CO2 del entorno igual que cualquier planta. Una vez cosechada la biomasa y transformada en un material sólido, ese carbono permanece almacenado en vez de liberarse a la atmósfera.
Así, según Editorialge, algunas láminas desarrolladas a partir de algas en Dinamarca y Japón alcanzan propiedades mecánicas comparables al plástico polipropileno convencional, un material que tarda entre 400 y 1.000 años en degradarse. La producción de cemento, por su parte, genera cerca del 8 % de las emisiones globales de CO2, lo que explica el interés por alternativas de origen biológico en la construcción.
El proyecto sueco con el alga kelp como materia prima industrial
En Suecia, la fundación Axfoundation impulsa la Iniciativa de Materiales de Algas Marinas, dentro de su programa Materiales del Futuro. El proyecto investiga el alga kelp (Saccharina latissima) como materia prima para biomateriales, a partir de componentes como el alginato, la celulosa, la laminarina, el manitol, las proteínas y los minerales que contiene.
Durante el cultivo, el alga kelp también absorbe nutrientes como nitrógeno y fósforo, lo que ayuda a reducir la eutrofización en las aguas costeras suecas donde crece.
Estos componentes permiten fabricar películas, fibras textiles, recubrimientos y bioplásticos rígidos. En pruebas realizadas en el taller experimental de Torsåker, Axfoundation obtuvo en mayo de 2026 indicios prometedores de propiedades ignífugas en materiales de construcción elaborados con esta alga.
Amelie Silfverstolpe, responsable del proyecto en Axfoundation, explica que el cultivo del alga no compite por tierra agrícola y no requiere agua dulce, fertilizantes ni pesticidas. Además, el potencial de mercado europeo para este tipo de materiales se estima en 9.000 millones de euros para 2030, con la posibilidad de generar hasta 115.000 empleos.