Ciencia
Agua potable

Corea del Sur desafía a la naturaleza: crea una cápsula flotante autoalimentada de 3 cm que potabiliza 4 litros de agua sin electricidad ni químicos

  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

Un equipo de la Universidad Yonsei, en Corea del Sur, ha desarrollado una cápsula flotante capaz de analizar y potabilizar agua sin necesidad de electricidad ni productos químicos. El dispositivo genera su propia energía a partir del movimiento, ya que basta con agitarlo unos segundos o dejarlo flotar sobre la superficie del agua.

El trabajo, publicado en la revista Nature Water en junio de 2026, presenta un aparato que mide la calidad del agua y, cuando el resultado es aceptable, inicia por sí solo la desinfección de bacterias y virus. Su coste de fabricación es inferior a los 25 dólares.

¿Cómo funciona la cápsula flotante de Corea del Sur que potabiliza agua sin electricidad?

La cápsula convierte el movimiento en electricidad. Al agitarla durante unos 3 segundos, un imán se desplaza dentro de una bobina y produce corriente por inducción electromagnética. Esa energía alimenta un sensor que mide los sólidos disueltos totales (TDS), un indicador de la cantidad de partículas presentes en el agua.

La medición del TDS funciona como una primera comprobación de seguridad química. Si el sensor detecta menos de 250 miligramos de estos sólidos disueltos, la propia cápsula interpreta que el nivel es aceptable y da paso a la fase de limpieza sin que intervenga ninguna persona.

Los datos del sensor también se transmiten por Bluetooth a un dispositivo externo. De esta forma, quien usa la cápsula puede seguir a distancia el estado del agua y saber cuándo el líquido resulta apto para el consumo.

La desinfección por electroporación que no necesita productos químicos

Para eliminar los microorganismos, la cápsula aprovecha el movimiento suave del entorno. El vaivén al caminar o las ondas que forma el viento hacen que el dispositivo suba y baje sobre la superficie, según detallan los autores en Springer Nature.

Ese balanceo genera cargas eléctricas en la capa exterior de la cápsula. Las cargas se concentran en las puntas de unas diminutas varillas y crean campos eléctricos intensos que perforan la membrana de las bacterias y los virus, un proceso conocido como electroporación.

El sistema combina así dos fuentes de energía distintas. La agitación manual alimenta la detección, mientras que el flotar continuo sobre el agua sostiene la desinfección. En ningún momento hace falta una batería, una toma de corriente ni la adición de cloro u otros reactivos.

La cápsula de Corea del Sur que desinfecta casi 500 litros de agua potable

La cápsula desinfecta un litro de agua en unos 20 minutos y trata hasta 4 litros por recipiente. En pruebas con agua de río, el dispositivo completó ese volumen en algo menos de una hora, según New Atlas.

El aparato mantuvo su rendimiento a lo largo de más de 120 ciclos, unos 480 litros en total, con una eliminación de bacterias y virus del 99,9999 %. Entre los microorganismos neutralizados figura la bacteria Escherichia coli, habitual en las aguas contaminadas.

Figura d. Estructura de la cápsula (escala: 1 cm). Ensamblaje (izq.) y vista diseccionada (der.) de sus componentes: soporte de plástico ABS, generador electromagnético (bobina de cobre e imanes de neodimio), electrodo modificado con nanovarillas de polipirrol, capa de blindaje, módulo Bluetooth y sensor de sólidos disueltos (TDS). Foto: Nature Water

Una solución de Corea del Sur para zonas sin acceso a agua tratada

El objetivo del estudio coreano es ofrecer agua potable segura de forma descentralizada, sin depender de grandes infraestructuras, baterías ni reactivos. Se trata de una alternativa pensada para comunidades con recursos limitados y para situaciones de emergencia, donde el suministro habitual falla o no existe.

En el desarrollo participaron, junto a la Universidad Yonsei, el Instituto de Ciencia y Tecnología de Corea (KIST), la Universidad de Bath (Reino Unido) y la Universidad Renmin de China. El proyecto estuvo liderado por Sang-Woo Kim, profesor de la Universidad Yonsei.