Inteligencia Artificial

El futuro era esto: Corea crea un sensor IA adhesivo como una pegatina que se pone en un árbol y puede avisar de incendios en tiempo real

Fotografías de los PD DUV nanocompuestos ZTO integrados en circuitos propuestos adheridos a varias superficies. // Fotos extraídas del estudio publicado en Science Advances.
Fotografías de los PD DUV nanocompuestos ZTO integrados en circuitos propuestos adheridos a varias superficies. // Fotos extraídas del estudio publicado en Science Advances.
  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Hanyang y otras instituciones de Corea del Sur ha desarrollado un sensor de detección temprana de incendios que puede adherirse a la corteza de un árbol como una pegatina electrónica. El sistema, publicado en mayo de 2026 en la revista científica Science Advances, transmite alertas a un teléfono móvil en tiempo real a través de Bluetooth sin necesidad de infraestructura externa.

Hocheon Yoo, profesor del Departamento de Ingeniería Electrónica de la Universidad de Hanyang y autor principal del trabajo, lideró la investigación junto a investigadores de la Universidad Gachon, la Universidad Dankook y el Instituto de Investigación de Tecnología Química de Corea (KRICT), entre otras instituciones.

¿Cómo funciona el sensor adhesivo que detecta incendios en los árboles?

El dispositivo detecta luz ultravioleta profunda (DUV, en el rango de 200 a 280 nanómetros) emitida por las llamas. La capa de ozono absorbe casi toda la radiación solar en esa banda, por lo que a nivel del suelo solo las llamas generan señales DUV detectables. Esta propiedad le permite al sensor distinguir fuego real de cualquier otra fuente de luz, sin falsas alarmas por iluminación ambiental o solar.

El componente central es un nanocompuesto de óxido de zinc y estaño (ZTO) fabricado directamente sobre un circuito flexible. Esta estructura permite al sensor adaptarse a superficies irregulares como la corteza de árboles, hojas o estructuras de acero.

Los propios investigadores lo describen como una  pegatina electrónica (o «electronic sticker») por su capacidad de adherirse a cualquier superficie sin volumen ni rigidez.

Toda la electrónica necesaria está integrada en el mismo dispositivo: amplificador, microprocesador, batería y módulo Bluetooth de baja energía. El conjunto mide 64,8 por 16,9 milímetros y detecta el inicio de una llama en 71 milisegundos, lo que permite una alerta en menos de un segundo.

¿Qué resultados obtuvo el sensor surcoreano en las pruebas con llamas en tiempo real?

El equipo validó el sistema con tres tipos de fuente de fuego: un soplete de butano, un bloque de combustible sólido de etanol y un fogón de cocina a gas, con el sensor posicionado a 40 centímetros de cada llama. En todos los casos, el dispositivo detectó el inicio del fuego sin registrar falsas alarmas por iluminación ambiental ni luz solar durante los ensayos.

La llama de la cocina a gas generó la señal más alta, con una variación de casi el 98% respecto a la línea de base, y el sistema mantuvo la detección estable durante 30 minutos. En cuanto a durabilidad, conservó el 92,5% del rendimiento inicial tras 100 ciclos de flexión, el 96,7% de la fotocorriente tras 180 días de almacenamiento y el 84% tras 500 ciclos de activación consecutivos.

¿Qué puede identificar la inteligencia artificial integrada en el sensor de incendios?

El sistema no se limita a confirmar si hay fuego, ya que, gracias a un modelo de inteligencia artificial, también puede clasificar el tipo de llama (soplete, combustible sólido o gas) y estimar la distancia aproximada al foco. El modelo alcanzó puntuaciones de precisión y recordatorio superiores a 0,92 para llamas de cocina a gas y combustible sólido.

Para la estimación de la distancia al foco, el coeficiente de determinación se situó entre 0,94 y 0,99 según el tipo de llama. Los investigadores entrenaron el modelo con 540 mediciones en distintas condiciones de distancia (de 5 a 20 centímetros), intensidad y tipo de fuente de fuego.

Hocheon Yoo y su equipo señalaron que el sensor podría desplegarse en zonas de vegetación baja o infraestructuras propensas a incendios donde la detección temprana y autónoma resulta más crítica. El trabajo apunta también al uso de recubrimientos biodegradables para facilitar la adhesión y la recuperación del dispositivo en entornos naturales.

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