Antiguo Egipto

Descubren que dos misteriosas estructuras de 700 metros cerca de la Pirámide Roja de Egipto no eran rampas, sino un sistema para controlar el agua durante su construcción hace 4.600 años

Pirámide Roja de Egipto
Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Investigadores franceses y egipcios han presentado las primeras evidencias sólidas de que dos enormes estructuras lineales situadas al suroeste de la Pirámide Roja, en la meseta de Dahshur (Egipto), no eran rampas destinadas a transportar bloques de piedra, como se había planteado durante décadas, sino que podrían ser dos grandes presas construidas hace unos 4.550 años. El estudio, publicado en la revista npj Heritage Science, combina imágenes de satélite, cartografía histórica y modelos digitales del terreno para reinterpretar estos dos grandes muros, de entre 600 y 700 metros de longitud, que atraviesan el valle de Wadi Dahshur.

Los investigadores Xavier Landreau, Guillaume Piton y Sayed Hemeda plantean que ambas estructuras formaban parte de un sistema hidráulico diseñado para almacenar agua, retener sedimentos y controlar las crecidas repentinas que podían producirse en la zona. Además, el equipo ha identificado un canal de desvío de casi un kilómetro que discurría paralelo a la cara occidental de la Pirámide Roja. Su existencia abre la posibilidad de que el agua desempeñara algún papel durante la construcción del monumento, ya fuera para facilitar el transporte de materiales mediante embarcaciones, preparar morteros o proporcionar suministro a los trabajadores.

El misterio de la Pirámide Roja

Según este trabajo, ambas estructuras formarían parte de un mismo sistema hidráulico. La presa oriental, situada más cerca de la Pirámide Roja, habría desempeñado principalmente la función de almacenar y retener agua. La occidental, localizada aproximadamente 200 metros aguas arriba, habría actuado como una estructura de control, frenando el flujo y atrapando buena parte de los sedimentos transportados durante las crecidas.

Entre ambas estructuras existe un espacio de aproximadamente 8,5 hectáreas que podría haber funcionado como una cuenca destinada a disipar la energía del agua. De este modo, la primera presa reduciría la velocidad y la carga de sedimentos antes de que el flujo alcanzara la segunda. Los autores consideran que la existencia de dos presas consecutivas separadas por unos 200 metros resulta difícil de explicar si ambas hubieran tenido exactamente la misma función. En cambio, el diseño encaja mejor con un sistema en el que cada estructura desempeñaba un papel hidráulico diferente.

«Las imágenes satelitales y el mapeo de la cuenca hidrográfica muestran que las dos largas estructuras, interpretadas anteriormente como rampas de transporte de piedra, presentan las características técnicas de presas, cada una de las cuales se extiende entre 600 y 700 metros y está anclada a las laderas del valle», señalan los autores de la investigación.

El canal que rodeaba la Pirámide Roja

Uno de los elementos que más interés ha despertado es un antiguo canal de desvío que ya documentó De Morgan a finales del siglo XIX. Según la reconstrucción realizada por los investigadores, el canal partía de la zona de la presa occidental y recorría entre 600 y 800 metros en paralelo a la cara oeste de la Pirámide Roja. Posteriormente cambiaba de dirección hacia el este y pasaba a tan solo unos 40 o 50 metros del monumento. El tramo mejor conservado del canal tiene unos 165 metros y ha sido estudiado mediante mediciones de resistividad eléctrica por otros equipos arqueológicos.

Su trazado y su proximidad a la pirámide hacen especialmente interesante la hipótesis de que pudiera haber tenido una función logística. Los autores plantean que el agua pudo utilizarse para transportar cargas pesadas mediante barcazas o incluso para facilitar el desplazamiento de materiales mediante trineos asistidos por agua.

Pero, ¿de dónde procedía toda esa agua? La cuenca natural de Wadi Dahshur en la zona de las presas tiene una superficie de apenas 3,2 kilómetros cuadrados. Con las precipitaciones estimadas para la época, de entre 50 y 150 milímetros anuales, esta pequeña cuenca podría haber generado crecidas capaces de aportar alrededor de 50.000 metros cúbicos de agua. Ese volumen sería suficiente para llenar parcialmente un embalse, pero no parece suficiente para mantener un canal navegable de manera permanente.

Sin embargo, Dahshur se encuentra muy cerca del sistema de drenaje del Wadi Taflah, una cuenca considerablemente mayor que ocupa alrededor de 400 kilómetros cuadrados hacia el oeste. El punto de separación entre ambas cuencas se encuentra a unos 80 metros sobre el nivel del mar y presenta un relieve excepcionalmente llano. Los investigadores consideran que esta configuración pudo ofrecer una oportunidad para construir un pequeño canal capaz de desviar parte del agua procedente del Wadi Taflah hacia Dahshur.

Un canal de apenas unos metros de anchura y menos de un metro de profundidad, siguiendo las curvas naturales del terreno, podría haber multiplicado enormemente la superficie de captación disponible. De confirmarse esta hipótesis, el sistema habría podido recibir varios cientos de miles de metros cúbicos de agua al año e incluso superar el millón de metros cúbicos en determinadas condiciones.

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