Los científicos no se lo creen: descubren un nuevo planeta que está al límite del Sistema Solar


La posibilidad de la existencia de un planeta más allá de Neptuno ha fascinado a astrónomos y científicos durante más de un siglo. Aunque la teoría se remonta a la época de los descubrimientos astronómicos de finales del siglo XIX, fue en 2016 cuando Michael Brown y Konstantin Batygin plantearon de manera más contundente la hipótesis del llamado Planeta Nueve o X, basado en los extraños movimientos de objetos en el Cinturón de Kuiper. Desde entonces, la comunidad científica ha estado obsesionada con la búsqueda de este gigante gaseoso, cuya existencia podría reconfigurar la comprensión del Sistema Solar.
Sin embargo, hasta ahora, este planeta sigue siendo una incógnita, elusivo y difícil de detectar, ya que se encuentra a una distancia tan remota que los telescopios actuales aún no pueden alcanzarlo con la precisión necesaria A pesar de la incertidumbre que rodea al Planeta Nueve, el entusiasmo por descubrirlo ha llevado a la NASA a trabajar con el Observatorio Vera C. Rubin, una instalación que promete revolucionar nuestra capacidad para escanear el espacio y que podría ofrecer las primeras imágenes del planeta que hasta ahora ha sido sólo una teoría. Con un tamaño que podría superar varias veces el de la Tierra, el Planeta Nueve promete ser un enigma que, de ser confirmado, cambiaría para siempre el mapa de nuestro Sistema Solar.
La incógnita del Planeta Nueve
En la actualidad, el llamado Planeta Nueve sigue siendo uno de los principales misterios en la astronomía. Los científicos han llegado a plantear su existencia a partir de una serie de observaciones indirectas, sobre todo en lo relacionado con la órbita de algunos objetos transneptunianos (TNO), como los asteroides que se encuentran en el Cinturón de Kuiper. Estos objetos, que siguen trayectorias extrañas y con inclinaciones poco comunes, parecen estar bajo la influencia de un cuerpo masivo que aún no se ha conseguido identificar. Esto ha llevado a los científicos a plantear la teoría de que podría haber un planeta gigante en las zonas más remotas de nuestro Sistema Solar.
La búsqueda del Planeta Nueve no es una tarea sencilla. La vasta extensión del espacio más allá de Neptuno, un área que abarca 50 veces la distancia entre la Tierra y el Sol, hace que la localización de cualquier objeto en esa región sea como buscar una aguja en un pajar. Sin embargo, los astrónomos están utilizando técnicas innovadoras para reducir el área de búsqueda. Por ejemplo, los telescopios como el Pan-STARRS1, el Zwicky Transient Facility y el Dark Energy Survey han permitido descartar gran parte del espacio donde se pensaba que el planeta podría estar, lo que ha acotado la búsqueda a un 22% del área original.
Sin embargo, pesar del entusiasmo de muchos científicos, no todos están convencidos de que el Planeta Nueve realmente exista. Existen teorías alternativas que buscan explicar las anomalías observadas en el Cinturón de Kuiper sin recurrir a la existencia de un planeta.
Algunos astrónomos sugieren que lo que se ha interpretado como los efectos gravitacionales de un planeta masivo podría deberse a otros fenómenos, como un agujero negro primordial, una remanente del Big Bang que habría quedado atrapado en el sistema solar. Según esta teoría, el agujero negro podría estar afectando la trayectoria de los TNOs sin ser detectable debido a su falta de luminosidad.
De hecho, el propio Konstantin Batygin, uno de los principales defensores de la teoría del Planeta Nueve, ha reconocido que la falta de evidencia directa aún no permite confirmar por completo la existencia de este planeta. La dificultad de observar un cuerpo en esa región remota del sistema solar es una de las principales barreras que enfrentan los astrónomos. Los telescopios actuales, como el Hubble o el Keck, no tienen la capacidad de detectar planetas tan distantes, especialmente si no emiten luz propia.
Observatorio Vera C. Rubin
Aunque las observaciones actuales no han permitido ver directamente al Planeta Nueve, los astrónomos siguen buscando con la esperanza de que, con las herramientas adecuadas, puedan finalmente encontrarlo. Uno de los mayores avances en este campo es la construcción del Observatorio Vera C. Rubin, que se encuentra en el norte de Chile y cuya apertura está prevista para 2025. Este telescopio, que contará con la cámara digital más grande del mundo, tiene el potencial de cambiar radicalmente la forma en que exploramos el espacio.
El Observatorio Vera C. Rubin tiene la capacidad de capturar imágenes mucho más detalladas y amplias que cualquier otra cámara utilizada hasta ahora. Con una resolución sin precedentes, permitirá a los científicos observar una mayor parte del cielo con una claridad y frecuencia que antes no era posible. Esto abre nuevas posibilidades para estudiar las órbitas de los objetos transneptunianos y, por supuesto, para buscar al Planeta Nueve. Batygin y otros astrónomos creen que este observatorio podría proporcionar la clave para resolver éste gran misterio.