Educación

Poesías infantiles de grandes autores

Las poesías infantiles ayudarán a tu hijo a aumentar su comprensión lectora.
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Sin lugar a dudas, desde temprana edad es recomendable que a los niños se les inculque el amor por la literatura. Esto se puede conseguir no solo a través de cuentos o fábulas sino también mediante las numerosas poesías infantiles que existen.

Precisamente con esos versos además de apasionarse por la lectura disfrutarán de otra serie relevante de ventajas tales como ampliar su vocabulario, ejercitar la memoria o mejorar su comprensión lectora, entre otras cosas.

De cara a que tus hijos puedan disfrutar de todos esos beneficios y otros muchos más, a continuación, te dejamos algunas interesantes poesías que les encantarán:

“Doña Pitu Piturra”

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Poesías infantiles: “Doña pito piturra” de gloria fuertes

La famosa poetisa madrileña Gloria Fuertes (1917 – 1998), ganadora de galardones como el Premio Lazarillo (1966) o el Premio Aro de Plata (1976), es la autora de este divertido poema. Se trata de una composición que viene a ser un interesante juego de palabras, casi a modo de trabalenguas, que sacará más de una sonrisa a los más pequeños. Además les servirá para poder ampliar su vocabulario con respecto a lo que se refiere al vestuario:

“Doña Pito Piturra tiene unos guantes;

Doña Pito Piturra, muy elegantes.

Doña Pito Piturra tiene un sombrero;

Doña Pito Piturra con un plumero.

Doña Pito Piturra tiene un zapato;

Doña Pito Piturra, le vino ancho.

Doña Pito Piturra tiene unos guantes;

Doña Pito Piturra, le están muy grandes.

Doña Pito Piturra tiene unos guantes;

Doña Pito Piturra, lo he dicho antes”.

“La Tarara”

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Poesías infantiles de Lorca

Una de las poesías más tradicionales que ha pasado de generación en generación es esta que tienes ahora delante. Pertenece al famoso escritor granadino Federico García Lorca (1898 – 1936), quien la realizó a partir de unas antiguas coplas populares que consiguió recopilar.

Ha pasado de generación en generación e incluso se ha convertido en una de las habituales canciones que se cantan jugando al corro:

“La Tarara, sí;

la Tarara, no.

La Tarara, niña,

que la he visto yo.

Lleva la Tarara

un vestido verde

lleno de volantes

y de cascabeles.

La Tarara, sí;

la Tarara, no.

La Tarara, niña,

que la he visto yo.

Luce mi Tarara

su cola de seda

sobre las retamas

y la hierbabuena.

Ay, Tarara loca.

Mueve la cintura

para los muchachos

de las aceitunas”.

“La niña astuta”

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Poesías infantiles de Lope de Vega

Uno de los grandes autores de la literatura española de todos los tiempos es, sin lugar a dudas, Lope de Vega (1562 – 1635). Esta pluma madrileña, figura clave del llamado Siglo de Oro, nos legó importantes obras como “El perro del hortelano” (1618), pero también nos legó poemas infantiles como el que ahora nos ocupa.

Esta poesía reza así:

“Un lobito muy zorro junto a un cortijo

se ha encontrado a una niña

y así le dijo:

-Mira mi niña, vente conmigo a mi viña

y te daré uvas y castañas.

Y respondió la niña:

-No, que me engañas”.

“Nana de la tortuga”

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Poesías infantiles de Alberti: “Nana de la tortuga”

De la misma manera, no podemos pasar por alto otra poesía que nos legó uno de los mejores poetas españoles del siglo XX. Nos estamos refiriendo a “Nana de la tortuga” del genial artista gaditano Rafael Alberti (1902 – 1999) que reza así:

“Verde, lenta, la tortuga.

¡Ya se comió el perejil,

la hojita de la lechuga!

¡Al agua, que el baño está rebosando!

¡Al agua, pato!

Y sí que nos gusta a mí

y al niño ver la tortuga,

tontita, sola y nadando”.

“La vaca estudiosa”

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Poesías infantiles de María Elena Walsh

De la escritora argentina María Elena Walsh (1930 – 2011), autora de “Manuelita la tortuga”, es esta otra poesía que resulta divertida, ingeniosa y entretenida para los más pequeños:

“Había una vez una vaca

en la Quebrada de Humahuaca.

Como era muy vieja, muy vieja,

estaba sorda de una oreja.

Y a pesar de que ya era abuela

un día quiso ir a la escuela.

Se puso unos zapatos rojos,

guantes de tul y un par de anteojos.

La vio la maestra asustada

y le dijo: -Estás equivocada.

Y la vaca le respondió:

¿Por qué no puedo estudiar yo?

La vaca, vestida de blanco,

se acomodó en el primer banco.

Los chicos tirábamos tiza

y nos moríamos de risa.

La gente se fue muy curiosa

a ver a la vaca estudiosa.

La gente llegaba en camiones,

en bicicletas y en aviones.

Y como el bochinche aumentaba

en la escuela nadie estudiaba.

La vaca, de pie en un rincón,

rumiaba sola la lección.

Un día toditos los chicos

se convirtieron en borricos.

Y en ese lugar de Humahuacala

única sabia fue la vaca”.

Síguenos en Facebook y conocerás más poesías infantiles que pueden encandilar a los pequeños de la casa.

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