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Claves para solucionar la “mamitis” de tus hijos

Claves para solucionar la “mamitis” de tus hijos
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Educar a los hijos no es tarea nada fácil y requiere que continuamente, a diario prácticamente, los padres tengan que ir aprendiendo cómo tratar a sus pequeños, cómo conseguir que actúen de un modo u otro, que adquieran modales, que acaten las normas que se imponen en casa…Una larga lista de situaciones a las que se une otra que es muy habitual en los primeros años de vida de sus niños. Nos estamos refiriendo a la conocida popularmente como “mamitis”.

Bajo ese singular nombre se encuentra lo que viene a ser una dependencia absoluta del menor en cuestión con respecto a su madre. Y es que necesita tenerla en todo momento al lado, quiere que sea ella y no otra persona la que le dé de comer o lo cambie…Es decir, la reclama para todo y en todo momento. De ahí que esa necesidad de tener a su progenitora constantemente pueda generar problemáticas tales como, por ejemplo, el rechazo al padre.

Por esa circunstancia secundaria que se produce y otras muchas más, se hace imprescindible y necesario actuar cuanto antes. Y es que la mamitis no es beneficiosa para nadie, ni para el progenitor, que se sentirá relegado a un segundo plano; ni para la madre, que no podrá hacer nada sin tener a su hijo al lado; ni para el menor, que generará una dependencia obsesiva que le puede generar situaciones como ansiedad y estrés, en muchos casos.

Si en tu casa estáis ahora viviendo esa situación, sigue leyendo. A continuación, vamos a exponer algunas de las claves que los psicólogos recomiendan llevar a cabo para atajarla de raíz:

1-Apostando por la autonomía

Sin lugar a dudas, una de las principales tareas que hay que llevar a cabo en pro de acabar con esa situación es la de conseguir que el menor cuente con más autonomía, es decir, que haga cosas por sí solo como, por ejemplo, jugar. De esta manera, conseguirá ir logrando cierta confianza, independencia y no necesitará estar continuamente al lado de su mamá.

Eso sí, alcanzar este objetivo será algo paulatino y que requerirá su tiempo.

2-Actividades en familia

Otra de las herramientas que se pueden y deben utilizar en pro de atajar la mamitis consiste en que la familia pase más tiempo junta y que haga más cosas en común. De esta manera, se irán fortaleciendo los lazos afectivos del niño con el resto de miembros y no sólo con su madre.

Para eso se puede optar por colaborar juntos en las tareas del hogar, ver en casa una película, disfrutar de juegos de mesa, ir al parque, dar un paseo en bicicleta, salir a cenar, acudir juntos al teatro…La lista de posibilidades es casi interminable.

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3-Juegos con papá

De la misma manera, hay que actuar para consolidar de modo especial la unión entre padre e hijo. Y es que el primero pueda sentirse dolido y rechazado cuando al intentar hacer algo con el niño este le responda con la habitual afirmación: “tú no, mamá”.

Por eso, es importante que la madre ponga todo de su parte en ayudar a su pareja a alcanzar el mencionado objetivo, que no se logrará de un día para otro sino que requerirá tiempo y paciencia.

En concreto, la mejor alternativa para alcanzarlo pasará por hacer que el hombre y su vástago pasen tiempo juntos y compartan actividades. En concreto, para conseguir que el pequeño esté receptivo, lo que se tiene que hacer es apostar porque el adulto le ofrezca realizar actividades divertidas y que le gusten como, por ejemplo, dar un paseo en bicicleta, jugar al balón…

Otras recomendaciones

Las claves dadas hasta el momento son de las más importantes que se pueden utilizar en pro de acabar con la mamitis. No obstante, para alcanzar dicho objetivo, se hace necesario que se tengan en cuenta otra serie de recomendaciones, entre las que destacan las siguientes:

  • Es primordial que los adultos tengan mucha paciencia y mantengan la calma en todo momento. Y es que, en más de una ocasión, se toparán con el rechazo y la negativa del niño a colaborar.
  • Hay que tener claro que el objetivo se conseguirá con tiempo y no de un día para otro.
  • Es imprescindible que la madre, especialmente, en todo este proceso no se muestre más reacia a pasar tiempo con el niño ni tampoco arisca. Debe demostrarle que, aunque no pasen todo el día juntos, le quiere. Por eso, debe ser cariñosa, darle mimos, besos…
  • Únicamente en un primer momento, se puede optar por hacer utilización de pequeñas recompensas, de cara a conseguir que el niño no sea tan reacio a colaborar. De esta manera, casi sin darse cuenta procederá a ir “despegándose” de las faldas de su madre.

¿Vas a poner en práctica estas sencillas claves en pro de solucionar este problema?

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