Manilva, un paraíso andaluz roto por el narco y el crimen: «Violaron a una chica varios magrebíes y la dejaron tirada»
En la provincia de Málaga las violaciones han aumentado más de un 270% en la última décadas
El narcotráfico okupa las viviendas inacabadas por la crisis del 2008

OKDIARIO visita Manilva, un municipio de la Costa del Sol convertido en el nuevo paraíso de los narcotraficantes y del crimen. De día, el azul del Mediterráneo y las urbanizaciones blancas convierten a Manilva en una de las joyas más desconocidas de Andalucía. Este municipio malagueño de unos 19.000 habitantes que vive del turismo, del puerto de La Duquesa y de una tranquilidad que, según denuncian vecinos y agentes, hace tiempo que saltó por los aires. Porque cuando llegan las dos de la tarde, y la Guardia Civil termina su patrullaje, emerge otra realidad: robos, miedo en las calles, bandas organizadas y narcolanchas, aprovechando el temporal para operar frente a la costa.
La Guardia Civil sin efectivos
«Sí, sí. Mira, ve a los policías», comenta una vecina mientras señala a una patrulla local. En Manilva, según relata Antonio Marín, concejal de Vox, la sensación de abandono es creciente. «Las únicas fuerzas que pueden operar aquí son la Policía Local», denuncia. La Guardia Civil mantiene presencia limitada y el cuartel, explican, apenas cuenta con una treintena de agentes. «Aquí se sabe lo que pasa y lo sabe todo el mundo. Es vox populi».
Los residentes describen una situación que, aseguran, se ha agravado en los últimos años por el desplazamiento de las redes del narcotráfico desde el Campo de Gibraltar hacia otras zonas menos vigiladas de Andalucía. La presión policial en Algeciras y La Línea de la Concepción habría empujado a las mafias hacia este punto estratégico. Y Manilva aparece ahora en el radar, con multitud de viviendas que en la crisis del 2008 quedaron sin terminar y ahora son okupadas por las mafias.
«Necesitan puntos donde descargar droga y después distribuirla. Y encuentran edificios abandonados y zonas degradadas donde operar», relata.
Okupación por los narcos
Durante el recorrido por el municipio, la imagen contrasta constantemente. Calles cuidadas y viviendas turísticas conviven con bloques semivacíos y construcciones ocupadas. «Estamos hablando de bandas criminales que van armados con AK47», advierten fuentes locales.
Pero el miedo no se limita al narcotráfico. Los vecinos hablan también de inseguridad diaria, especialmente en determinadas zonas y horarios. Tanto en el puerto de La Duquesa como en la playa de la Sabinilla, uno de los principales focos turísticos de Manilva. La gente tiene miedo a hablar. Según los testimonios recogidos, grupos de jóvenes de origen magrebí protagonizan numerosos episodios de intimidación y altercados. «Intentan robar, molestan a la gente que camina, a los comercios. Se enfrentan».
Agresiones sexuales por manadas de magrebíes
La indignación vecinal estalló especialmente tras una brutal agresión sexual ocurrida recientemente en la zona. «Fueron varios magrebíes. Por lo menos dos o tres. La drogaron y la dejaron tirada», señalan. Según ha podido saber OKDIARIO, uno de los violadores que ha sido detenido tenía una pena de 12 años de cárcel en Marruecos.
La provincia de Málaga registra desde hace meses un incremento preocupante de delitos sexuales. Las cifras oficiales reflejan una tendencia al alza que preocupa especialmente en municipios turísticos de la Costa del Sol, donde la presión migratoria, la falta de recursos policiales y el crecimiento descontrolado están generando, según denuncian, un caldo de cultivo perfecto para la delincuencia.
«Esto es una zona preciosa y con un potencial enorme, pero se está echando a perder», lamenta Rocío Marín Ortega, responsable de Vox en la provincia de Málaga. «Fuengirola, Marbella, Estepona… todo ha crecido muchísimo y ya está saturado. Aquí no hay trabajo ni crecimiento real».
Las críticas también apuntan directamente a las administraciones. «Cuando denunciamos lo que pasa, nos llaman alarmistas», explica el concejal municipal de Vox. «Dicen que damos mala imagen al municipio. Pero la mala imagen la da quien no hace nada».