Andalucía
ASESINATO

La autopsia del niño asesinado por su madre en Almería confirma un traumatismo abdominal «violento»

El informe contradice la versión de la pareja de la madre, que atribuía las lesiones a prácticas de curanderismo para los dolores estomacales

La ampliación de la autopsia realizada al cuerpo de Lucas, el niño de cuatro años que presuntamente fue asesinado por su madre y la pareja de esta en diciembre de 2025 en Garrucha (Almería), determina que la causa final de la muerte fue un traumatismo abdominal de carácter «violento». Este se habría producido en el contexto de un politraumatismo, provocando un desgarro en el hígado que derivó en un shock hemorrágico.

Según el informe, los forenses del Instituto de Medicina Legal (IML) de Almería ratifican las conclusiones de su pericial emitida el pasado 21 de enero sobre las causas del fallecimiento. Estas conclusiones contradicen la versión de la defensa de la pareja de la madre, que atribuía las lesiones a un intenso masaje abdominal dentro de una supuesta práctica de curanderismo destinada a aliviar dolores de estómago del menor.

La juez titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1 de Vera (Almería) ordenó esta ampliación de la autopsia a solicitud tanto de la Fiscalía como de las defensas, con el objetivo de precisar cuál fue la acción directa o final que causó la muerte, en el marco de la investigación por presuntos delitos de asesinato y maltrato.

Agresiones previas

El informe forense emitido a finales de enero ya había establecido que el menor sufrió un shock hipovolémico y un desgarro hepático, lo que provocó su muerte en pocas horas, durante el mismo día en que su cuerpo fue trasladado desde su vivienda hasta un búnker abandonado en la playa de Garrucha, donde posteriormente fue hallado por las autoridades.

Ahora, los peritos amplían su exploración también para atestiguar la presencia de lesiones «antiguas» que, bajo la tesis de la Fiscalía, podrían corresponderse con maltratos anteriores a la fecha del fallecimiento del menor.

El informe apunta al respecto la existencia de una serie de lesiones «antiguas» a nivel óseo, especialmente en la zona del costado y de la pierna izquierda, que podrían haberse producido entre tres y seis semanas antes, conforme a las estimaciones derivadas de la exploración.

Este «conjunto lesional» se habría producido de manera «traumática», con medios compatibles con puñetazos, patadas o con algún objeto contundente en zonas concretas del cuerpo. Asimismo, no se descarta que las lesiones se hubieran podido producir de manera «indirecta», es decir, «lanzando, empujando o proyectando al menor sobre una superficie rígida».

El informe recoge además un informe médico con fecha del 19 de octubre del año pasado por asistencia sanitaria al menor tras haber sido «agredido por la pareja» de la madre, en el que se da cuenta de los hematomas del niño en piernas, abdomen, tórax y espalda, así como lesiones de mordisco en el hombro derecho y en una mejilla.

Cabe recordar que el hombre ya contaba con una sentencia por malos tratos en el ámbito de la violencia hacia la mujer dictada el 20 de octubre, un día después del informe, por la que tenía prohibido comunicarse y aproximarse tanto a la madre como a su hijo Lucas, pese a que los tres continuaron «conviviendo juntos en una habitación que tenían arrendada» en Garrucha, ya que en las otras habitaciones vivían «moradores ajenos» a ellos.

La fiscal no descarta en esta línea que el investigado hubiera «golpeado de forma reiterada y recurrente» al menor «en presencia» de su madre en esa habitación en la que moraban «sin que la madre lo hubiera impedido».