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Las piscinas naturales con el agua más fría de la sierra de Madrid están a solo 60 km del centro y además en verano puedes llegar sin coche

Piscina natural
Piscina natural en Las Berceas. Foto: Ayuntamiento de Cercedilla.
  • Alejo Lucarás
  • Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Córdoba. Redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

Verano tras verano se repite la misma búsqueda en Google: «piscinas naturales cerca de Madrid, agua fría, poca gente y que no haga falta media mañana de viaje». La sierra de Guadarrama esconde varias opciones, pero hay una que destaca sobre el resto por la temperatura de su agua, que ronda los 20 grados en pleno agosto mientras el resto de la región suda a más de 35.

La buena noticia aquí es doble. Por un lado, la distancia desde el centro de Madrid es mucho más corta de lo que parece. Por otro lado, el ayuntamiento de la zona ha puesto en marcha un sistema de transporte pensado justamente para quienes no quieren o no pueden llevar el coche hasta allí.

¿Cuáles son las piscinas naturales más frías a solo 60 km de Madrid?

El lugar en cuestión son las piscinas naturales de Las Berceas, en Cercedilla, a unos 60 km del centro de Madrid por la A-6 y la M-614.

Están situadas a 1.400 metros de altitud, dentro del Valle de la Fuenfría, y se alimentan de arroyos de montaña que mantienen el agua fría durante todo el verano: entre 20 y 21 grados en los meses de más calor. Un lujo, ¿No?

El recinto cuenta con dos piscinas grandes, zonas de césped para tumbarse, vestuarios, un bar y una zona de picnic.

Para quien busca algo más de acción, junto a las piscinas hay un parque de aventura con tirolinas, llamado Amazonia, pensado sobre todo para los más pequeños de la casa.

Cabe recordar que Las Berceas llevan décadas siendo uno de los planes clásicos de la sierra para escapar del calor, mucho antes de que el boom de las piscinas naturales se pusiera de moda en redes sociales.

Cómo llegar a las piscinas naturales sin coche este verano

La opción más cómoda para llegar sin coche es el tren. La línea C-8 de Cercanías conecta Madrid-Chamartín con la estación de Cercedilla en algo más de una hora. También existe una alternativa en autobús: la línea 684, que sale del intercambiador de Moncloa y llega directamente al pueblo.

Una vez en Cercedilla, el propio ayuntamiento pone en marcha cada verano un autobús gratuito que sube hasta las piscinas los fines de semana y festivos, con parada en la avenida Manuel González Amezúa, donde además hay aparcamiento gratuito para quien llegue en coche hasta el pueblo y quiera dejarlo allí.

Entre semana, la alternativa es la línea urbana Instituto-Hospital de la Fuenfría, que deja a los bañistas a unos diez minutos andando de las piscinas.

Quien decida ir en coche debe tener en cuenta que el aparcamiento junto a las piscinas es limitado y se llena rápido en los días de más calor, lo que ha llevado al Ayuntamiento a reforzar precisamente el servicio de autobús gratuito como alternativa.

Horarios y precios de las piscinas naturales de Cercedilla en 2026

Las piscinas abren del 19 de junio al 30 de agosto, todos los días de la semana, de 10:00 a 20:00 horas. La entrada de adulto cuesta 9 € entre semana y 12 € los fines de semana y festivos.

Para niños de cinco a trece años y para mayores de 65 años, el precio baja a 5 € entre semana y 7 € en fin de semana. Entre tanto, los menores de cinco años entran gratis.

Como en cualquier piscina pública, hay servicio de socorrismo durante todo el horario de apertura, aunque no se alquilan toallas ni flotadores, así que conviene llevarlos de casa.

Consejos valiosos para aprovechar el día en Las Berceas

Al ser un destino muy popular en los meses de más calor, conviene llegar pronto, sobre todo los fines de semana, cuando el aforo se completa antes del mediodía.

Llevar toalla, algo de picnic y ropa de abrigo ligera para después del baño es buena idea, porque el agua, por muy agradecida que resulte a mediodía, deja frío nada más salir.

El entorno del Valle de la Fuenfría, además, invita a alargar la visita con una caminata corta antes o después del baño, ya que varias rutas de senderismo salen prácticamente desde la puerta del recinto.

Quien llegue después de las seis de la tarde disfruta además de una ventaja añadida: la luz rasante ilumina los pinos del valle mientras el grueso de los bañistas ya ha empezado a recoger las toallas.

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