Ferrera abre la Puerta Grande en Las Ventas con dos faenas de mérito y Ureña sufre una aparatosa cogida
Tarde de máxima emoción con dos faenas de Ferrera, la dureza de la corrida de Adolfo Martín y la grave cogida de Paco Ureña
La ganadería de Adolfo Martín regresaba a Las Ventas con una corrida fiel al sello de la casa, seria de presentación y marcada por la exigencia que caracteriza al legendario hierro extremeño. Un compromiso de máxima responsabilidad para una terna compuesta por Antonio Ferrera y Paco Ureña, que afrontaban su segundo paseíllo en esta Feria de San Isidro, y Manuel Escribano, que hacía su estreno en el ciclo madrileño con una de las citas más comprometidas del abono. Se colgó de nuevo el cartel de «No hay billetes».
Tarde de mucha emoción en la que Ferrera dejó dos grandes faenas mostrando toreo de mucha calidad. Escribano no tuvo opciones con su lote y Ureña resultó herido con brusquedad.
Abrió la tarde Antonio Ferrera ante un primero al que saludó brevemente con el capote. El toro se empleó en el caballo y en el tercio de banderillas. Le costó mucho desarrollar la faena ante un ejemplar exigente y con bastante peligro. El extremeño logró lucir varias tandas de muletazos ajustados y puso todo de su parte para extraer cuanto pudo de su oponente. No estuvo acertado con la espada y, tras varios pinchazos, consiguió finalmente rematar la labor.
Manuel Escribano se fue a la puerta de chiqueros para recibir al segundo toro, al que lanceó con ajustadas verónicas de recibo. El astado se empleó en el tercio de varas. El sevillano colocó tres pares de banderillas, que fueron ovacionados desde los tendidos.
Ya en la muleta, el toro ofreció escasas opciones y mostró poca entrega, lo que impidió la ligazón de la faena. Escribano, sin encontrar lucimiento posible, optó por abreviar. Tras una media estocada, fue necesario el uso del descabello.
Paco Ureña recibió al tercero de la tarde a la verónica. El toro se empleó en el caballo, aunque resultó más reservón en el tercio de banderillas. El animal mostró peligro desde el inicio de la faena. Ureña trató de templarlo por el pitón derecho, pero en uno de los muletazos fue prendido de forma violenta, sufriendo dos volteretas.

A pesar del percance, el torero se recompuso y volvió a la cara del toro para continuar la lidia hasta la muerte del astado. Tras una labor de gran exposición y riesgo, fue ovacionado con fuerza por los tendidos y se retiró por su propio pie a la enfermería.
Siguió Ferrera con el cuarto toro, al que saludó con medias verónicas ajustadas a tablas. Se empleó en el caballo y destacó un par de banderillas de Ángel Otero, que recibió una fuerte ovación.
Ferrera dejó una faena que destacó por su gran emoción y entrega. Comenzó por el pitón izquierdo, cuajando una serie al natural de gran nivel. Siguió por el mismo pitón, mostrando otra serie exquisita con el público totalmente metido en la faena. Cambió de mano y dibujó otra serie por la diestra que encandiló a los tendidos. Firmó una de las mejores faenas de la feria.
Entró a matar desde la distancia y, tras un pinchazo, remató con una gran estocada, por la que fue premiado con una oreja.
Escribano volvió de nuevo a portagayola para recibir al quinto toro. Salió airoso y siguió midiendo al toro por medias verónicas.
Se empleó en el caballo y dejó dos buenos pares de banderillas con mucha exposición y unas al violín, con las que consiguió poner el público en pie.
Brindó al público la faena y empezó la faena por doblones, rematando los bajos Se esforzó de principio a final para sacarle lo que tenía el animal. Dejó varias series de muletazos muy ajustados. Abrevió con media estocada tras un pinchazo.
Ureña no pudo continuar debido a la cogida en su anterior toro que le impedía volver a la plaza. Sufría una herida por asta de toro con orificio de entrada en un tercio superior de la cara anterior del muslo izquierdo y una trayectoria ascendente y hacia fuera de 20 centímetros de longitud que rodea el músculo sartorio y otra trayectoria hacia atrás de 10 cm que contusiona la arteria femoral y alcanza la cara anterior del fémur.
Cerró la tarde Ferrera montando una revolución en la plaza. Lo saludo por medias y decidió picar el animal, ganándose los tendidos. Se empleó en la tercera puya y siguió con un quite por chicuelinas. El presidente no aceptó el cambio de tercio y pidió que se volviera a picar con el picador. Los aficionados no tardaron en reaccionar con gritos de «¡fuera del palco!» contra la presidencia.
Dejó una gran faena al sexto, comenzó por varios pases por lo bajo, ganándose los tendidos. Siguió por la diestra dejando una serie exquisita. Cambió de mano y continuó con otra serie muy ligada. Dejó una actuación muy cuidada de principio a fin. Remató sobre el pitón derecho, dejando otra serie de buen gusto. Finalizó de nuevo a lo lejos con una gran estocada. Remató con el descabello y recibió una oreja.
Ficha del festejo
Plaza de toros de Las Ventas. Corrida de toros. Vigésimo primer festejo de la Feria de San Isidro. Lleno de ‘No hay billetes’. Toros de Adolfo Martín
Antonio Ferrera: silencio, oreja y oreja.
Manuel Escribano: silencio y silencio.
Paco Ureña: ovación y herido.