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La gran fuga de datos en España: por qué millones de cuentas ya están comprometidas

  • Nacho Grosso
  • Cádiz (1973) Redactor y editor especializado en tecnología. Escribiendo profesionalmente desde 2017 para medios de difusión y blogs en español.

El pasado 2025 ha mostrado que las filtraciones de datos en España dejan cifras preocupantes. Según el último informe anual elaborado por Surfshark, un total de 4,4 millones de cuentas asociadas a usuarios españoles se vieron comprometidas a lo largo del año. El dato sitúa a España como el décimo país del mundo más afectado, en un contexto global en el que se filtraron 425,7 millones de cuentas.

Estados Unidos lidera el ranking con el 34 % del total mundial, seguido de Francia y la India. Alemania y Rusia completan los cinco primeros puestos. España, sin estar en cabeza, aparece de forma recurrente entre los países más expuestos, lo que confirma una tendencia que ya no puede calificarse como puntual.

El primer trimestre del año, el más duro para España

El informe detalla que el primer trimestre de 2025 fue el peor para España, con 2,4 millones de cuentas comprometidas en apenas tres meses. A nivel global, el patrón fue distinto. El cuarto trimestre concentró el mayor volumen de incidentes, con más de 141,5 millones de cuentas filtradas, el doble que en el primer trimestre del año.

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Desde Surfshark apuntan a que periodos como el Black Friday o la campaña navideña pueden influir en este repunte global, ya que los usuarios tienden a bajar la guardia en plena vorágine de compras online. En España, sin embargo, el comportamiento es diferente. La conclusión es clara: la vigilancia debe mantenerse todo el año, porque los ataques no siguen un calendario predecible.

Ocho cuentas comprometidas por minuto

Traducido a cifras más comprensibles, durante 2025 se comprometieron unas ocho cuentas de usuario españolas por minuto. La comparación con países cercanos tampoco deja a España en buen lugar. Nuestro país registró siete veces más filtraciones que Portugal, donde se contabilizaron unas 657.300 cuentas afectadas.

En términos de densidad, España alcanzó 93 cuentas comprometidas por cada 1.000 habitantes, frente a las 63 de Portugal. Es una diferencia significativa que apunta a un mayor riesgo estructural y a hábitos digitales menos seguros.

Un problema que viene de lejos

Si se amplía la perspectiva, el escenario es todavía más inquietante. Desde 2004, España acumula 250,8 millones de cuentas de usuario comprometidas, lo que la sitúa como el segundo país más afectado del sur de Europa. En ese periodo, se filtraron 68,2 millones de direcciones de correo electrónico únicas y 145,2 millones de contraseñas vinculadas a cuentas españolas.

Este último dato es especialmente sensible, ya que implica que el 58 % de los usuarios afectados quedó expuesto a posibles secuestros de cuenta, robos de identidad, intentos de extorsión u otros delitos digitales. De media, un ciudadano español ha visto sus datos filtrados unas cinco veces.

Sectores más afectados y grandes incidentes

El análisis por sectores muestra que ninguna industria está a salvo. Internet y telecomunicaciones encabezan la lista con un 20 % de las cuentas comprometidas, seguidos del sector financiero (12 %) y de la informática y electrónica de consumo (10 %). Viajes y turismo, así como el ámbito empresarial e industrial, representan alrededor del 8 % cada uno.

Entre las mayores filtraciones de 2025 destacan incidentes relacionados con Mobile Free, Zacks y Vietnam Airlines, con millones de cuentas expuestas. En muchos casos, los datos salieron a la luz en 2025, aunque las brechas originales pudieron producirse antes, un detalle que refuerza la idea de que los efectos de una filtración pueden prolongarse durante años.

Una amenaza permanente, no un accidente puntual

Desde Surfshark insisten en que las filtraciones ya no deben entenderse como episodios aislados. Forman parte del entorno digital actual y obligan a replantear hábitos. El uso de contraseñas únicas, la activación de la verificación en dos pasos y una mayor cautela al compartir datos personales dejan de ser recomendaciones opcionales y pasan a ser una necesidad básica.

Las filtraciones de datos en España no solo afectan a grandes empresas o servicios lejanos. Impactan directamente en la vida digital de millones de personas y confirman que la ciberseguridad es, cada vez más, un asunto cotidiano.