Historia
Descubrimientos arqueológicos

Arqueólogos voluntarios acuden a unas ruinas romanas y desentierran una cabeza de terracota de hace 1800 años

  • Alejo Lucarás
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El hallazgo de una cabeza de terracota en las inmediaciones del Muro de Adriano vuelve a poner el foco sobre uno de los enclaves más estudiados de la presencia romana en Britania. La pieza, de reducidas dimensiones, apareció durante una campaña de excavaciones en un fuerte vinculado al sistema defensivo que protegía la frontera septentrional del Imperio.

La cabeza de terracota en cuestión, datada en torno al siglo III d.C., fue localizada por dos voluntarias que colaboraban en los trabajos arqueológicos. Su aspecto y factura han despertado interrogantes entre los especialistas, que analizan tanto su función original como la identidad de la figura representada.

Así fue el hallazgo de una cabeza de terracota en el Muro de Adriano

El descubrimiento tuvo lugar cerca del histórico Muro de Adriano, una infraestructura levantada en el siglo II d.C. para marcar el límite norte del Imperio romano en la provincia de Britania. En concreto, la pieza apareció en el fuerte romano de Magna, situado en el actual condado de Northumberland.

La excavación estaba centrada en las defensas septentrionales del fuerte cuando, en el interior de una zanja datada en el siglo III, emergió el fragmento. La cabeza de terracota, de unos 78 milímetros de alto por 67 de ancho, está realizada en arcilla de tono anaranjado y se encuentra fracturada por debajo de la nariz.

El rostro representa a una figura femenina con el cabello dividido en el centro y recogido en una trenza de cuatro mechones.

Sin embargo, los rasgos faciales presentan una marcada asimetría, especialmente en los ojos y las orejas, lo que ha llevado a los expertos a plantear hipótesis sobre su proceso de fabricación.

Un artesano inexperto, el posible artífice de esta cabeza de terracota

Los especialistas que han examinado la pieza consideran que la cabeza de terracota no fue elaborada por un taller experimentado. La ejecución irregular de los rasgos sugiere que podría tratarse de una obra realizada por alguien sin una destreza avanzada en la escultura.

La arqueóloga experta en materiales romanos Lindsay Allason-Jones explicó que «parece una pieza de práctica hecha por una mano inexperta», subrayando que los ojos no coinciden y que las orejas presentan una forma poco habitual.

Según esta interpretación, la pieza habría sido modelada en el propio fuerte y no destinada al comercio.

Este detalle resulta relevante, ya que apunta a una producción local dentro del enclave militar. En el contexto romano, los objetos de terracota podían fabricarse tanto en talleres especializados como en entornos más domésticos o vinculados a comunidades concretas.

Aunque en la Britania romana eran habituales los recipientes con rostros decorativos, las cabezas exentas como esta son menos frecuentes.

La relación entre dos cabezas de terracota halladas en Magna

El hallazgo reciente guarda similitudes con otra pieza descubierta en el mismo enclave durante el siglo XIX. Aquella escultura, mejor conservada y con busto completo, presenta un peinado y unos rasgos que coinciden de forma notable con los de la pieza actual.

Comparación de las cabezas de terracota halladas en el fuerte romano de Magna. Foto: Vindolanda Trust.

La comparación entre ambas sugiere que representan a la misma figura. Rachel Frame, arqueóloga principal en Magna, señaló que «hay similitudes claras entre las dos cabezas; evidentemente están pensadas para mostrar a la misma figura».

Según su hipótesis, la cabeza de terracota encontrada en 2025 podría ser una copia local de la anterior, que quizá fue importada desde otra región del Imperio.

La pieza del siglo XIX fue donada en 1982 a la Sociedad de Anticuarios de Newcastle y actualmente se conserva en el Great North Museum: Hancock. Su estudio ha servido como referencia para contextualizar el nuevo hallazgo y establecer paralelismos formales.

El hecho de que ambas representaciones compartan un peinado tan específico refuerza la idea de que la mujer retratada tenía relevancia para la comunidad asentada en el fuerte de Magna.

¿Cuál es el posible significado religioso de este hallazgo en el Muro de Adriano?

Las cabezas de terracota similares a la encontrada en Magna suelen interpretarse como objetos votivos, es decir, piezas empleadas en contextos religiosos. En distintos puntos del mundo romano se han documentado ejemplos vinculados a ofrendas dedicadas a divinidades o figuras de culto.

En el caso de Britania, este tipo de hallazgos son menos comunes, lo que incrementa el interés científico. Los investigadores barajan que la figura femenina representada pudiera corresponder a una divinidad, a una figura imperial o a un personaje con valor simbólico para la guarnición del fuerte.

La identidad concreta sigue siendo una incógnita. No obstante, el análisis comparativo con piezas halladas en otros territorios del Imperio romano podría aportar nuevas pistas en el futuro.

Tras su estudio inicial, la cabeza de terracota pasará a exhibirse en el museo del Ejército Romano vinculado al yacimiento, junto a otros objetos recuperados en la misma campaña: calzado de cuero, un anillo de plata, agujas para el cabello de hueso, cuentas de vidrio y una pequeña figura de Venus en arcilla blanca.