GEOLOGÍA

Un astrónomo vio por casualidad en Google Maps una extraña forma circular alrededor de un lago de Canadá en 2024, y una expedición descubrió después que podría ser la huella extraordinariamente conservada de un impacto ocurrido hace unos 390 millones de años

Rocas de la estructura de impacto Uhackatik estudiadas por investigadores en Quebec, Canadá
Afloramientos rocosos estudiados en Uhackatik, Quebec, donde los investigadores han identificado evidencias de un impacto ocurrido hace unos 390 millones de años.
Adrián Villellas

Un satélite de Google detecta en Canadá una estructura de 390 millones de años que no debería estar ahí

Una ruta de acampada acabó abriendo una ventana al pasado. En 2024, el astrónomo adicional Joël Lapointe vio en Google Maps una forma circular alrededor del lago Marsal, en Côte-Nord, Quebec, y avisó a especialistas a través de Impact Earth.

Un equipo internacional cree ahora que aquella forma es una estructura de impacto de unos 25 kilómetros, creada hace aproximadamente 390 millones de años. La conclusión aparece en un resumen presentado a la Sociedad Meteorítica, aunque algunos datos usados para calcular la edad todavía son preliminares.

El aviso de Lapointe llevó a los investigadores a preparar un primer informe científico en 2024. Compararon mapas geológicos, modelos del terreno y muestras de los servicios geológicos canadienses, pero entonces solo pudieron considerar el lago Marsal como un posible lugar de impacto.

La expedición decisiva llegó en octubre de 2025. El nuevo trabajo lo dirige Jérôme Gattacceca, del CEREGE y el CNRS, y cuenta con Gordon Osinki, de Western University, Pierre Rochette y otros especialistas de Francia, Canadá y Estados Unidos. El nombre Uhackatik fue elegido después de hablar con el Consejo Innu de Ekuanitshit.

Las huellas del impacto y una conservación inesperada

¿Qué hizo para que la sospecha se convirtiera en una conclusión científica? Las rocas. Una estructura de impacto es la huella que deja un choque a una velocidad enorme, aunque con el paso del tiempo la erosión haya cambiado su forma original.

Ver una forma circular desde arriba no es suficiente, porque otros procesos naturales también pueden crear formas parecidas. En el centro, el equipo encontró conos de fractura, unas marcas en forma de cono con pequeñas líneas que son una señal característica de los impactos. También concluyó que la brecha Marsal era roca que se derritió por el impacto y quedó acumulada en una capa de unos 50 metros.

Aquí está una de las mayores sorpresas. La roca fundida suele ser una de las primeras partes de una estructura de impacto que desaparecen por la erosión. Sin embargo, Uhackatik todavía conserva esa capa y una forma visible en el terreno después de cientos de millones de años.

La dirección del campo magnético que quedó registrada cuando la roca enfrió funciona como una especie de brújula del pasado y sitúa la formación cerca de los 390 millones de años. Los primeros análisis de circones, minerales que pueden utilizarse para calcular la edad de las rocas, apuntan a una fecha parecida, aunque los investigadores consideran estos resultados todavía preliminares.

Por qué importa y lo que falta por saber

Uhackatik demuestra la posibilidad de existencia de grandes estructuras en la Tierra que no han sido identificadas, incluso en imágenes que cualquiera puede consultar. En este caso, una observación causal permitió iniciar una investigación científica, aunque después fue necesario comprobarla sobre el terreno y analizar las rocas en el laboratorio.

Su buen estado de conservación también permite estudiar cómo se forman y desaparecen los cráteres con el paso del tiempo. Una revisión internacional dirigida por Osinki explica que estudiar los impactos en la Tierra ayuda a entender procesos similares en la Luna, Marte y otros planetas rocosos.

Los investigadores sigues estudiando las muestras para calcular con mayor precisión la edad y conocer mejor cómo afectó el impacto a los minerales. Un artículo científico completo permitirá que otros especialistas revisen con más detalle los métodos, datos y conclusiones.

La presentación estaba prevista para el 14 de agosto en Fráncfort, según la programación oficial de la 88.ª Reunión Anual de la Sociedad Meteorítica, y donde se puede consultar esta información.

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