Pete Ferrell, ganadero de Kansas con 50 aerogeneradores en su rancho: «¿Sabéis cuál es mi mejor cosecha? Sopla incluso durante una sequía»
Las máquinas, sus caminos y la estación de mantenimiento solo le quitaron unas 20 hectáreas de pasto, menos del 1 % de la finca, y las vacas siguen pastando bajo un parque que se calculó para abastecer a unos 42.000 hogares.
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En 1923, el bisabuelo de Pete Ferrell construyó la casa del rancho familiar en Beaumont, en el estado de Kansas (Estados Unidos), y la iluminó con un pequeño aerogenerador Jacobs Windjammer de corriente continua conectado a una batería de vidrio Delco. La vivienda no estuvo nunca conectada a la red en aquellos años, según el reportaje que publicó en octubre de 2025 la revista Vital Signs, de la organización Environmental Defense Fund (EDF).
Un siglo después, Ferrell sigue viviendo en esa casa con su mujer, y sobre sus 7.000 acres de pradera de hierba alta, unas 2.833 hectáreas, giran 50 aerogeneradores comerciales. «La energía renovable era simplemente práctica», explicó el ganadero a EDF. «Siempre me pareció raro que se convirtiera en algo político.»
Desde que el parque empezó a funcionar en 2005, alrededor de la mitad de los ingresos de Ferrell procede de las regalías del viento, es decir, de los pagos que recibe por ceder su tierra a la empresa propietaria de las máquinas, según el mismo reportaje.
Un parque de 150 megavatios con la mitad de sus máquinas en el rancho
Las máquinas forman parte del Elk River Wind Project, un parque eólico de 150 megavatios situado en el condado de Butler, cerca de Beaumont. Según EDF, los 50 aerogeneradores del rancho de Ferrell son la mitad del parque.
Lo anunció en diciembre de 2004 PPM Energy, entonces filial estadounidense de ScottishPower, que iba a construirlo y a quedarse con su propiedad. La eléctrica Empire District Electric Company firmó un contrato de 20 años para comprar su electricidad, según la nota de prensa que conserva en su web Avangrid, del grupo Iberdrola.
Según EDF, el parque produce energía suficiente para cubrir las necesidades anuales de unos 60.000 hogares. Cada aerogenerador ocupa menos de un acre, unas 0,4 hectáreas, y no impide el pastoreo ni los cultivos.
Del «no» rotundo a la visita a Altamont Pass
Cuando una empresa le propuso por primera vez un parque eólico, en los años noventa, su reacción fue «un no bastante rotundo», según contó a EDF, porque pensaba que las torres iban a arruinar el paisaje. «Pero fueron pacientes», añadió. La empresa lo llevó en avión hasta Altamont Pass, al este de San Francisco (California), donde entonces convivían aerogeneradores y ganadería.
Allí habló con otros rancheros. Uno de ellos le dijo, según su relato a EDF: «¿Qué aerogeneradores? Seguimos cuidando nuestra tierra como siempre». «Eso fue lo que me convenció», reconoció Ferrell.
Firmó un arrendamiento de 35 años, pero el acuerdo se vino abajo cuando el promotor, una empresa de la lista Fortune 500, consideró que el proyecto no era rentable. Ferrell buscó entonces otro socio, recibió seis ofertas y firmó con Greenlight Energy Resources, que fue la que sacó adelante el parque, según el reportaje de Tom Clynes en Vital Signs.
El viento como seguro frente a la sequía
Para Ferrell, el valor del parque está sobre todo en la estabilidad de los ingresos. «La palabra que más asusta en la agricultura es sequía», dijo a EDF. «Añade mucha incertidumbre a nuestras vidas. Yo le digo a la gente: “¿Sabéis cuál es mi mejor cosecha? Sopla incluso durante una sequía”.»
A EDF le habló también de la herencia: «Tengo dos hijos ya mayores y cuatro nietos, y les encanta este sitio. Gracias al parque eólico, podrán mantenerlo sin una carga económica».
Críticas, llamadas y el gallo de las praderas
A EDF le resumió el clima de entonces: «La izquierda decía que era una plaga para el paisaje. La derecha decía que yo estaba cogiendo subvenciones del Gobierno. No tenía amigos».
Después llegaron las llamadas. «Mi teléfono no paraba de sonar. Agricultores y ganaderos preguntando: “¿Cómo lo hiciste? ¿Podríamos tener uno?”», contó a EDF. Hoy forma parte de la junta de Renewable Energy Farmers of America, una red que asesora a propietarios que se plantean arrendar sus tierras para proyectos solares o eólicos.
También vigilaron a la fauna, como se ha hecho en otros parques de Estados Unidos con sistemas para desviar a las águilas reales. En el rancho se estudió durante unos ocho años al gallo de las praderas mayor, un ave de caza cuyas poblaciones han caído por la pérdida de hábitat. «Durante la construcción, los números bajaron, pero después se recuperaron», dijo Ferrell a EDF.
Lo que esta historia no demuestra
La cifra de la mitad de los ingresos procede del propio Ferrell y del reportaje de EDF, una organización ecologista que defiende la expansión de las renovables. Los importes de su contrato no son públicos.
EDF cita estudios según los cuales un propietario puede ganar más de 10.000 dólares al año por cada aerogenerador típico de 2,5 megavatios, pero esa estimación general no corresponde a las máquinas de 1,5 megavatios de Elk River ni al contrato de Ferrell.
Tampoco hay un dato único de hogares abastecidos. La de 60.000 es una equivalencia de consumo, y la producción real depende cada año del viento, que también tiene sus propias sequías.
El parque, además, es de una generación anterior. Los aerogeneradores actuales son mucho más grandes, con palas como la de casi 49 metros que atravesó la pared de un taller en Pensilvania.
El contexto político tampoco es el de 2005. Según un informe de la Facultad de Derecho de la Universidad de Columbia, a finales de 2024 al menos 459 condados y municipios de 44 estados tenían restricciones locales severas a las renovables, un 16 % más que un año antes. «Lo que es realmente lamentable es que esas prohibiciones pueden quitarles a agricultores y ganaderos oportunidades de generar ingresos con su propia tierra», dijo Nicholas Glover, responsable del trabajo de EDF para ampliar la energía limpia.
«Aprendí pronto que en mi comunidad había ciertas palabras que no se podían usar, como medio ambiente o ecología», concluyó Ferrell. «Así que ahora, cuando hablamos de energía eólica, hablamos de economía.»
El reportaje de Tom Clynes se publicó en Vital Signs, de EDF, el 3 de octubre de 2025.
Crédito de la imagen: Pete Ferrell / Environmental Defense Fund.