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Los viajeros no dan crédito: Airbus plantea separar en los aviones a las personas mayores de 60

Subirse a un avión es algo cada vez más habitual sin que importe la edad. De hecho, viajan familias, parejas jóvenes, personas mayores, todos mezclados en cabina, como siempre ha sido. Por eso, cuando aparece una propuesta que sugiere cambiar esa distribución, lo primero que genera es sorpresa y seguramente indignación de más de uno ya que se ha dado a conocer un estudio en el que se plante separar en los aviones, a los mayores de 60 años del resto del pasaje. 

Este estudio reciente ha puesto sobre la mesa una idea que, aunque no es una norma ni una obligación, sí abre un debate incómodo: si sería más seguro distribuir de forma diferente a los pasajeros mayores dentro del avión. Pero no se trata de una ocurrencia sin más ya que detrás hay simulaciones, datos y un punto de partida bastante claro. Cada vez hay más personas mayores viajando en avión, y eso cambia algunas cosas, sobre todo cuando se habla de situaciones de emergencia.

El estudio que plantea separar en los aviones a las personas mayores de 60

Hay una regla que se repite siempre en aviación y que no suele conocerse fuera del sector. En caso de emergencia, un avión debe poder evacuarse completamente en menos de 90 segundos. Algo que es un estándar internacional ya que es el tiempo máximo que se considera seguro en una situación crítica, como puede ser en el caso de de un incendio. El problema es que, en la práctica, cumplirlo no siempre es tan sencillo, y aquí es donde entra el estudio que ha generado toda esta discusión si bien los investigadores plantean que la composición de los pasajeros, es decir, quién viaja y dónde se sienta, influye directamente en ese tiempo de evacuación.

El trabajo, publicado en la revista científica AIP Advances, analiza precisamente que sucede cuando en un avión parte del pasaje supera cierta edad. ya que plantea que la sociedad está cada vez más envejecida, y que el número de viajeros mayores de 60 años en los vuelos es cada vez más elevado. Esto, en condiciones normales, no supone ningún problema. Pero en una evacuación sí puede marcar diferencias.

Los autores explican que el envejecimiento afecta a varios factores clave en este tipo de situaciones: la velocidad de reacción, la toma de decisiones bajo presión o la movilidad física, especialmente en momentos de estrés. Es decir, no significa que una persona mayor sea un obstáculo para evacuar, pero sí que, en conjunto, puede alterar el ritmo general de salida del avión.

Simulaciones con un Airbus A320 en 27 escenarios distintos

Para comprobarlo, los investigadores recrearon 27 escenarios diferentes en un Airbus A320, uno de los modelos más utilizados en todo el mundo para vuelos de corta y media distancia. El escenario planteado no era cualquiera, ya que simularon un incendio que afectaba a ambos motores, lo que obligaba a evacuar sólo por las salidas delanteras y traseras, al plantear que las alas no podían servir. A partir de ahí, fueron variando dos factores como el número de pasajeros mayores y su ubicación dentro de la cabina.

Los resultados llaman la atención.

El escenario más eficiente, con 152 pasajeros y 30 mayores distribuidos de forma equilibrada, necesitó 141 segundos para evacuar el avión. Es decir, más de dos minutos. El peor caso, con una distribución aleatoria y mayor presencia de pasajeros mayores, alcanzó los 218,5 segundos. Casi un minuto y medio más. Y hay un dato que resume todo: en ninguno de los 27 escenarios se logró evacuar en los 90 segundos que marca la normativa.

Proponen cambiar la forma en la que se sientan los pasajeros

A partir de estos resultados, los investigadores plantean una posible solución, que no tiene nada que ver con excluir o limitar, sino reorganizar de modo que se evite concentrar a los pasajeros con menor movilidad en una misma zona del avión. En lugar de eso, quieren distribuirlos de forma más equilibrada por toda la cabina. Pero además, sugieren otras medidas, como reforzar las instrucciones de seguridad para estos pasajeros o facilitar una asistencia más visible durante el vuelo. El objetivo no es cambiar la experiencia de viajar, sino anticiparse a situaciones críticas donde cada segundo cuenta.

Un debate abierto entre seguridad y percepción

El planteamiento ha generado reacciones, y es lógico ya que si nos quedamos con el titular, puede interpretarse como una especie de separación o discriminación por edad, peroen realidad, el estudio no habla de restricciones ni de prohibiciones. Se centra en la seguridad y en cómo mejorarla a partir de datos concretos.

De hecho, los propios autores recuerdan que no sólo los mayores influyen en una evacuación. También otros grupos, como niños, bebés o mujeres embarazadas, tienen características que pueden afectar al proceso. La diferencia es que, en este caso, el envejecimiento de la población está haciendo que el tema cobre más relevancia.

Más realismo en los modelos de seguridad

Otro punto interesante del estudio es que pone el foco en algo que hasta ahora no siempre se tenía en cuenta. Las simulaciones tradicionales de evacuación suelen basarse en pasajeros tipo, con condiciones físicas similares. Pero la realidad es mucho más diversa y por eso, los investigadores plantean la necesidad de introducir modelos más realistas, que tengan en cuenta cómo son realmente los pasajeros.