Hito en la zoología en España: científicos confirman que el oso pardo ha reconquistado esta zona

Según los últimos datos presentados por el Grupo de Seguimiento Transfronterizo del Oso Pardo (GSTOP), en 2025 se identificaron 108 osos en los Pirineos, frente a los 96 registrados en el balance provisional del año anterior; 54 son hembras (35 adultas, 15 subadultas y 4 crías) y 52 son machos (24 adultos, 25 subadultos y 3 crías); de los dos ejemplares restantes todavía no se ha podido determinar su género. Los expertos recuerdan que el censo anual del oso pardo en España se refiere al «número mínimo de animales detectados en un año natural y se revisan periódicamente».
Sin embargo, pese de las cifras positivas de población, el equipo se muestra preocupado por el descenso en la tasa de reproducción en el último año; en Cataluña, en 2025 nacieron sólo tres cachorros de oso pardo, frente a los 12 de 2024. Aunque todavía no existen datos concluyentes, algunas fuentes indican que el descenso de la natalidad podría deberse a la elevada consanguinidad de la población actual de osos en los Pirineos. Cabe recordar que un estudio publicado en 2024 señaló que casi el 90% de los osos que habitan los Pirineos son descendientes del macho Pyros.
Presencia del oso pardo en España
El territorio ocupado por el oso pardo en los Pirineos se estima en aproximadamente 7.100 kilómetros cuadrados, lo que supone una disminución de 100 km2 respecto a 2024, aunque coincide con la superficie registrada en 2023. En cambio, en Cataluña, el área de distribución ha aumentado hasta los 1.963 km2, 150 km2 más que el año anterior. Desde 1996, el GSTOP ha registrado la actividad reproductora de 35 hembras y 21 machos en los Pirineos, así como 15 camadas de machos que no han podido ser identificados. Para 2026, se estima que entre 29 y 31 hembras estarán en condiciones de tener crías.
Mientras, el informe «Estado de la población de osos», elaborado por la asociación Pays de l’Ours-Adet destaca que «la inmensa mayoría de osos pardos presentes en los Pirineos desciende de sólo tres individuos procedentes de Eslovenia, razón por la cual la evolución demográfica de la población de osos esconde una situación genética pobre y en deterioro».
¿Dónde se encuentra?
En los Pirineos, el oso pardo se encuentra principalmente el núcleo central pirenaico, especialmente en el Pirineo catalán, en zonas como el Valle de Arán; en algunas zonas de Aragón, como el Parque Natural de los Valles Occidentales, su presencia también es significativa, aunque inferior a la registrada en Cataluña. Sin embargo, a pesar del crecimiento de los últimos años en los Pirineos, la Cordillera Cantábrica continúa siendo el principal bastión del oso pardo en España, con más de 300 ejemplares. Mientras, Castilla y León es la comunidad autónoma con mayor población de osos, con cerca de 200 individuos, concentrados principalmente en el norte de León y en la Montaña Palentina.
Entre las actuaciones desarrolladas destacan «trabajos de prevención en los Valles Occidentales, único territorio donde se registran ataques, como la reparación de pistas y casetas, la instalación de un doble vallado de protección en el puerto de Segarra, en Ansó, la construcción de una nueva pista en Calveira y el traslado en helicóptero de una caseta de vigilancia en este mismo puerto. Asimismo, se ha contratado a dos pastores para la custodia de los rebaños en al Valle de Hecho», destacan desde el Gobierno de Aragón.
Características
El oso pardo, el mamífero terrestre más grande en estado salvaje en España, con machos que pueden alcanzar más de 180 kilos y hembras que rondan los 130 kilos, tiene un olfato extremadamente agudo que les ayuda a detectar fuentes de alimento y amenazas. Cuando llega el invierno, una vez bien alimentado y preparado, seleccionan una osera y la acondicionan con materia vegetal para hibernar; durante este período de descanso, reduce a la mitad su ritmo respiratorio, cuatro veces su ritmo cardiaco y baja su temperatura corporal hasta cinco grados.
Se alimenta de frutos, bayas, raíces, insectos y pequeños mamíferos, complementando su dieta con carroña y, ocasionalmente, presas mayores. La reproducción es estacional, con apareamiento en mayo y junio, y el fenómeno de implantación diferida permite que los cachorros nazcan en enero o febrero, mientras la madre hiberna.
«Se espera que en la próxima década se consolide una población osera pirenaica, con alrededor de 70-80 ejemplares. Se prevé también que tal población sea única a lo largo de los Pirineos (sin subpoblaciones ni zonas intermedias sin presencia de la especie), y con una baja tasa de consanguinidad, de forma que no presente una amenaza para el futuro de la población.
Igualmente se pretende estabilizar los ataques a la ganadería y a la apicultura en valores cercanos a cero en las explotaciones correctamente gestionadas y protegidas; y que el número de explotaciones ganaderas y apícolas que apliquen medidas de protección sean las mínimas. Se busca también que la población local haga suya la “marca oso”, obteniendo beneficio económico de la misma, y enorgulleciéndose de la presencia de esta especie bandera, cuya conservación ayuda a su vez a la preservación de todo un ecosistema de elevado valor ecológico y socio-económico», detalla Piros Life.