La estructura metálica, con forma de arco, pesa 25.000 toneladas (36.000 cuando esté equipada) y mide 108 metros de altura y 162 metros de largo.
«Esto equivale a poder cubrir el Estadio de Francia o la Estatua de la Libertad», explica en un comunicado Novarka, empresa formada por los grupos franceses Bouygues y Vinci, que concibió y construyó la cúpula.
Con una esperanza de vida de al menos 100 años, la estructura permitirá confinar las materias radiactivas, proteger a los trabajadores del sitio y aislar al sarcófago ya existente contra las inclemencias del clima.
Además, dispondrá de equipamientos para las futuras operaciones de desmantelamiento del reactor Nº4.
El sarcófago podría hundirse
Si bien en un primer momento se pensó que el sarcófago duraría entre 20 y 30 años, su vida acabó siendo más corta. En 1999 se realizaron las primeras obras para reforzarlo, y éstas se repitieron en 2001, 2005 y 2006.
«Es una construcción potencialmente peligrosa, que supone una amenaza eventual para el medioambiente y para la población», declaró a la AFP Sergui Paskevitch, del Instituto de Problemas de Seguridad de las Centrales Nucleares de la Academia de Ciencias de Ucrania.
Paskevitch precisó, por ejemplo, que factores ambientales como un terremoto podrían acelerar el hundimiento de la estructura.
En cambio, la nueva cúpula debería resistir seísmos con una intensidad máxima de nivel 6 según la escala de Mercalli (de 12 niveles).
Frente al riesgo de hundimiento del antiguo sarcófago, que podría comportar el escape de toneladas de magma altamente radioactivo, la comunidad internacional se comprometió a financiar la construcción de la nueva capa.
Se creó un fondo, gestionado por el Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo (BERD), y las obras comenzaron en 2012. Según el BERD, la construcción de la cúpula ascendió a 1.500 millones de euros, aunque el monto de todo el recinto de confinamiento alcanzó los 2.100 millones de euros.
Tras su instalación, la cúpula no será operativa hasta finales de 2017, cuando se hayan instalados todos los equipamientos necesarios.
«A continuación empezarán las obras para desmantelar la inestable antigua construcción», declaró Sergui Bojko, jefe de la inspección del Estado para la regulación nuclear (el organismo encargado de la seguridad nuclear en Ucrania). Aún así, el responsable matizó que todavía no se ha fijado ningún calendario al respecto.