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Economía

El Gobierno cambia la norma: adiós a las pensiones que conocíamos en España con la última novedad

El sistema de pensiones en España vuelve a cambiar y esta vez no se trata de un ajuste menor, sino de algo que afecta de lleno a cómo se van a calcular las jubilaciones dentro de pocos años. El Gobierno ya había puesto fecha a la transición para este año, de modo que el método conocido hasta hace poco se queda atrás. De este modo, desde el pasado 1 de enero, ha comenzado una nueva fórmula que se aplica y que es algo más compleja, por lo que va a obligar a muchos trabajadores a revisar con detalle su historial de cotización.

Todo parte de la reforma aprobada en 2023, la misma que impulsó José Luis Escrivá antes de dejar el ministerio, y que abre la puerta a un sistema dual: por un lado, el modelo tradicional de 25 años; por otro, uno nuevo que amplía el cómputo a 29, aunque permite descartar los dos peores. Una especie de transición lenta que irá avanzando durante más de una década. Y mientras se consolida esta convivencia entre fórmulas, la Seguridad Social aplicará siempre la opción más favorable. Sin embargo, parece que tenemos que decir ya adiós al modelo antiguo de cómo se calculan las pensiones. Conviene entonces saber cómo se hace a partir de este mismo año y también algo que es sumamente importante: ¿cómo afectará esto al bolsillo de los futuros jubilados?.

El Gobierno cambia la norma: adiós a las pensiones que conocíamos en España

El gran cambio que arranca en esta reforma es la posibilidad de calcular la pensión mediante dos sistemas distintos. El primero es el actual: los últimos 25 años de cotización. El segundo amplía el cómputo a 29 años, permitiendo excluir los dos peores, lo que deja un total efectivo de 27 años.

Este nuevo modelo para calcular las pensiones en España se incorpora de manera gradual desde este 2026 hasta 2037. En ese periodo, los trabajadores podrán elegir entre ambos sistemas y la Seguridad Social aplicará automáticamente la fórmula que resulte más beneficiosa. De esta forma, un trabajador que haya tenido lagunas de cotización o periodos con ingresos más bajos podría optar por descartar esos meses para mejorar su base reguladora.

El despliegue se hará paso a paso. En 2026, por ejemplo, el cálculo se hará sobre las mejores 302 bases cotizadas dentro de los 304 meses anteriores. Cada año se añadirán nuevos meses hasta llegar al periodo completo previsto por la reforma, con exclusión de las bases menos favorables.

Un calendario largo que llega hasta 2044

Aunque la reforma comienza a aplicarse a partir de este mes de enero de 2026, no será hasta 2037 cuando quede totalmente implantado el modelo de los 29 años menos los dos peores. Los jubilados entre 2026 y 2040 podrán escoger entre las dos opciones. Entre 2041 y 2043, la opción de los 25 años irá ampliándose progresivamente en tramos de seis meses, pero seguirá existiendo esa posibilidad de elección.

Y a partir de 2044, el sistema quedará fijado definitivamente. Desde ese año, ya no habrá alternativa: la pensión se calculará sólo con el modelo ampliado, lo que supone 27 años efectivos de cotización. El esquema tradicional de 25 años desaparecerá por completo.

Cómo queda la edad para jubilarse con el 100 %

La reforma también afecta a la edad necesaria para jubilarse con el 100 % de la pensión. Desde el 1 de enero, quienes tengan menos de 38 años y 3 meses de cotización necesitarán haber cumplido 66 años y 10 meses. Se trata de un aumento respecto a 2025, cuando el requisito era de 66 años y 8 meses.

Por el contrario, quienes acrediten 38 años y 3 meses o más podrán seguir jubilándose con el 100 % a los 65 años. Este umbral se mantiene como referencia para todos aquellos trabajadores con carreras contributivas largas.

El requisito mínimo de cotización no cambia

Lo que sí permanece intacto es la exigencia mínima para acceder a una pensión contributiva: 15 años cotizados, con al menos dos años situados dentro de los 15 previos a la jubilación. Este requisito no se modifica y va a seguir siendo el punto de partida que se necesitará para cualquier cálculo de la  pensión en nuestro país.

Un modelo más complejo que obliga a planificar mejor

El nuevo sistema de cómputo para el calculo de la pensión en nuestro país, introduce más opciones, más plazos y una transición larga en la que convivirán dos fórmulas. Para algunos trabajadores será una oportunidad para mejorar su pensión si han tenido periodos con bases bajas. Para otros, la ampliación del periodo de cálculo podrá reducir la cuantía final si sus mejores años quedan demasiado lejos.

Lo que está claro es que el modelo tradicional empieza a desaparecer y que la reforma empuja hacia un sistema más amplio y flexible, pero también más difícil de entender a simple vista. El Gobierno defiende que permite un reparto más equilibrado y adaptado a trayectorias laborales diversas. Los trabajadores, por su parte, deberán estar más atentos que nunca a cómo evoluciona su cotización.