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Una tienda de kokedamas aclara cómo se deben regar para que no mueran: «El riego por inmersión puede no ir bien…»

El cuidado de las kokedamas requiere algo más que seguir una pauta general. Aunque su aspecto compacto y natural pueda llevar a pensar que todas se mantienen igual, lo cierto es que el tipo de planta condiciona de forma directa su supervivencia. El riego, en particular, es uno de los factores que más influye en su estado a medio y largo plazo.

En el caso de las kokedamas, el método de hidratarlas por inmersión ha demostrado ser eficaz en la mayoría de situaciones, pero no está exento de matices. Especialistas en este tipo de macetas vegetales insisten en que conocer las características de cada especie es determinante para evitar errores frecuentes que acaban afectando a raíces, tallos y al propio musgo.

¿Por qué el riego por inmersión puede fallar en algunas kokedamas?

Según afirma el portal de venta «Kokedamas con Amor», las kokedamas que contienen crasas o cactus presentan particularidades que obligan a ajustar el riego. Estas plantas, también conocidas como carnosas, cuentan con tallos, hojas o raíces más gruesas que les permiten almacenar agua durante largos periodos.

Este mecanismo natural hace que necesiten muy poca hidratación y un sustrato ligero con drenaje eficiente. Cuando se aplica el riego por inmersión tradicional, el exceso de humedad puede mantenerse en contacto con el tallo o las hojas, favoreciendo la pudrición.

En este tipo de kokedamas, el problema no es solo la cantidad de agua, sino la forma en la que entra en contacto con la planta. Mantener un grado constante de humedad en zonas sensibles puede comprometer su integridad en pocos días.

El método alternativo para regar kokedamas con crasas y cactus

Para evitar estos riesgos, los especialistas recomiendan una variante del riego por inmersión adaptada a este tipo de especies. El sistema consiste en utilizar un recipiente con una profundidad suficiente para añadir únicamente entre 4 y 5 centímetros de agua.

La base de la kokedama se apoya sobre el agua sin llegar a cubrir la bola por completo. De este modo, solo unos 3 centímetros desde la parte inferior quedan en contacto con el agua, permitiendo que el sustrato absorba la humedad necesaria sin empapar la zona superior.

Si la absorción es rápida y se considera insuficiente, se puede repetir el proceso añadiendo un poco más de agua. Este método evita que el tallo entre en contacto directo con la humedad, reduciendo el riesgo de pudrición en kokedamas crasas o en los conocidos como kokecactus.

Al no sumergir completamente la bola, el musgo suele quedar seco tras el riego. Para compensarlo, se recomienda pulverizarlo con un espray, ayudando a mantener la humedad ambiental necesaria sin afectar a la planta.

Otras plantas que se benefician de este tipo de riego

Este sistema de riego parcial no es exclusivo de las crasas y cactus. Algunas kokedamas con plantas sensibles al contacto directo con el agua también se benefician de esta técnica. Entre ellas se encuentran la violeta africana, la peperomia rosso o la peperomia cola de ratón.

En todos los casos, el principio es el mismo: evitar que el agua alcance directamente las partes más delicadas de la planta, manteniendo la hidratación controlada desde la base.

Más allá del riego, los cuidados generales siguen siendo determinantes. La ubicación en espacios luminosos sin sol directo, la ausencia de corrientes de aire y el control de la humedad ambiental forman parte del mantenimiento habitual.

¿Cuándo es correcto regar una kokedama por inmersión?

El riego por inmersión es el sistema más utilizado en las kokedamas. Consiste en introducir completamente la bola de musgo en un recipiente con agua hasta que queda cubierta y deja de expulsar burbujas. De este modo, el sustrato interior absorbe la cantidad de agua necesaria de forma homogénea.

Este procedimiento funciona correctamente en la mayoría de las kokedamas ornamentales y de interior. Tras la inmersión, la bola se deja escurrir sin presionarla antes de volver a colocarla en su ubicación habitual.

Por último, el uso de agua reposada, de lluvia o mineral es clave para evitar el deterioro del musgo y de la planta.