Naturaleza
Especie invasora

Paso de gigante en la lucha contra una de las peores especies invasoras de los ecosistemas y ríos valencianos

  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

Hay especies que llegan a un ecosistema y conviven con normalidad con el resto de la fauna. Otras, en cambio, irrumpen y cambian todo a su alrededor. Ese es el caso de las especies invasoras. Compiten con la fauna autóctona, alteran los equilibrios naturales y provocan problemas que van mucho más allá del impacto ambiental.

El mejillón cebra es un ejemplo claro de cómo una especie puede transformar un entorno. Este pequeño molusco, presente en ríos y embalses españoles desde hace años, provoca daños en los ecosistemas y también en infraestructuras clave para el suministro de agua. La buena noticia es que la ciencia ha dado un paso relevante para detectarlo antes de que colonice nuevas zonas del país.

Expertos logran detectar esta especie invasora mediante ADN en ríos y embalses

En enero de 2026, Laboratorios Tecnológicos de Levante obtuvo en España la primera acreditación de la Entidad Nacional de Acreditación (ENAC) para detectar y cuantificar el mejillón cebra mediante ensayos PCR-RT a partir de ADN ambiental en aguas superficiales.

La acreditación reconoce la capacidad técnica del laboratorio para recoger muestras directamente en ríos, embalses o canales y analizar en ellas el material genético que deja esta especie. El método permite identificar su presencia incluso cuando los ejemplares aún no resultan visibles.

Los técnicos analizan pequeñas cantidades de agua en busca de fragmentos de ADN liberados por los organismos. Ese material genético puede proceder de células, restos biológicos o larvas microscópicas presentes en el agua. Cuando el laboratorio detecta ese ADN, confirma que la especie está presente en la masa de agua estudiada.

El uso de PCR en tiempo real permite además cuantificar la presencia del mejillón cebra. Los resultados ayudan a conocer la densidad aproximada de la población y a evaluar si una zona se encuentra en fase inicial de invasión o ya presenta colonias establecidas.

Por qué este avance es clave para frenar al mejillón cebra

Esta capacidad de detección temprana resulta especialmente útil para las administraciones encargadas de la gestión del agua. Los responsables de cuencas hidrográficas, plantas de abastecimiento o sistemas de riego pueden identificar el problema antes de que aparezcan colonias visibles.

Los datos obtenidos también sirven para comprobar si los programas de control funcionan. Las autoridades pueden comparar muestras tomadas en distintos momentos y comprobar si la presencia genética de la especie disminuye tras aplicar medidas de contención.

La acreditación de ENAC aporta además validez oficial a los resultados. Los informes emitidos por el laboratorio cuentan con respaldo técnico reconocido, algo clave para decisiones administrativas, estudios ambientales o procedimientos regulatorios.

Cuál es el impacto del mejillón cebra en España

El mejillón cebra representa una de las especies invasoras más problemáticas para los sistemas fluviales europeos. En la Comunidad Valenciana su presencia preocupa especialmente por la importancia de las infraestructuras hidráulicas y del regadío.

Este molusco se reproduce con gran rapidez y forma colonias densas que se adhieren a casi cualquier superficie. Las tuberías, filtros, bombas o compuertas de instalaciones hidráulicas resultan especialmente vulnerables. Cuando las colonias crecen, reducen el caudal de agua o incluso bloquean completamente las conducciones.

Las empresas gestoras de agua y las administraciones públicas destinan cada año grandes cantidades de recursos a la limpieza y mantenimiento de estas infraestructuras. Las operaciones incluyen tratamientos químicos, retiradas mecánicas o paradas temporales de instalaciones.

El impacto no se limita a la tecnología. El mejillón cebra altera también el equilibrio natural de los ríos. Cada individuo filtra grandes cantidades de agua para alimentarse, lo que reduce el fitoplancton disponible para otras especies y modifica la cadena trófica.

Las colonias también afectan a los bivalvos autóctonos. Los mejillones invasores se adhieren a sus conchas y dificultan su alimentación y respiración, lo que puede provocar la muerte de las especies nativas.

La detección mediante ADN ambiental abre una vía más eficaz para frenar esa expansión. Ahora, los técnicos pueden recoger muestras de agua sin alterar el ecosistema y analizar numerosos puntos en poco tiempo.