Otoño

¿Por qué tenemos melancolía en otoño?

Si la finalización del verano y el otoño te producen cierta melancolía, es bueno que conozcas las causas de esa sensación. Continúa leyendo…

Otoño y melancolía
Tristeza y melancolía en otoño

El otoño ha ganado cierta “mala reputación” como la estación más bucolica del año. Más allá de las hojas caídas, es cierto que muchas personas se sienten más desanimadas tras la despedida del verano. La merma de la luz solar y la llegada del frío, de hecho, pueden impactar negativamente en nuestro estado de ánimo. Pero, ¿serán solo las condiciones ambientales que nos provocan cierta melancolía en otoño?  A continuación, te proponemos entender mejor por qué la llegada del otoño puede alterar nuestro humor.

Melancolía en otoño: la ciencia explica su impacto emocional

Este desánimo generalizado que solemos sentir con la llegada del otoño no es desconocido por la ciencia. Todo lo contrario: se lo reconoce como un tipo de depresión transitoria, que se denomina técnicamente Trastorno Afectivo Emocional (TAE).

Sus síntomas pueden afectarnos con mayor o menor intensidad, según varios factores relacionados a nuestro organismo, estilo de vida, nuestra rutina y la realidad que estamos experimentando en determinado momento. Generalmente, se muestran de forma más intensa y duradera en las mujeres, soliendo ser más pasajeros para los hombres.

Pero, ¿cómo se explica científicamente esta “popular” melancolía en otoño? Pues, no es coincidencia que nuestro estado de ánimo parezca sufrir un “bajón” (o un “tropezón”) con la progresiva disminución de la disponibilidad de luz natural. Y es que la luz solar influye en nuestra actividad cerebral, modificando la producción de los neurotransmisores.Otoño y melancolía

La luz solar y nuestro estado de ánimo

La dopamina y la serotonina son algunos de los neurotransmisores cuya producción se ve afectada por la reducción de la luz solar. Aunque actúen como “mensajeras” en diferentes procesos de nuestro organismo, ambas resultan vitales para la regulación del humor.

Mientras la serotonina es conocida como “la hormona de la felicidad”, la dopamina se considera como el centro del placer. Entre sus muchas funciones, participan en la regulación de la motivación y del deseo. Las alteraciones en su producción suelen conllevar a una sensación de tristeza, desánimo y cansancio generalizado, que pueden intercalarse con momentos de ansiedad.

Sueño y capacidad cognitiva

Además, estos neurotransmisores también actúan en la regulación de la actividad onírica, de la memoria y del aprendizaje. Cuando su producción se altera con la llegada del otoño, también podemos sentir su impacto en la calidad de nuestro sueño y en nuestro desempeño cognitivo, especialmente en lo referente a la atención.

Por todo ello, es natural que con la merma de la luz solar sintamos cierta melancolía en otoño. Para contrarrestar este impacto, podemos realizar caminatas u otras actividades al aire libre, exponiéndonos al sol de forma segura.También es beneficiosa la práctica de ejercicios físicos y actividades recreativas u otras alternativas de ocio y entretenimiento.

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