Cómo afrontar las primeras semanas de entrenamiento
Después del verano son muchas las personas que se apuntan al gimnasio o que empiezan a realizar deporte por su cuenta. El problema es que les surgen muchas dudas, que suelen estar relacionadas con el tiempo de las sesiones, los ejercicios más convenientes o las partes del cuerpo que más se deben trabajar. Por eso, si tienes algún tipo de duda te enseñamos cómo afrontar las primeras semanas de entrenamiento. Es normal que la gente se impaciente y espere resultados en cuestión de días, pero estos tardarán en llegar un tiempo.
Marcarse objetivos
Es vital que en cualquier deporte exista una planificación, y para ello nos marcaremos una serie de objetivos que incluirán las facetas en las que deseamos mejorar. Algunos intentarán adelgazar, ganar volumen, mejorar la capacidad aeróbica o simplemente sentirse bien consigo mismo.
Por eso es necesario que te fijes a la semana unos días de entrenamiento, que sepas que puedes cumplir. La constancia en este sentido será esencial. Al principio comenzaremos con muchas ganas, pero para que no se pierda la ilusión lo conveniente es escoger un entorno en el que nos encontremos cómodos y en el que consigamos motivarnos.
Empezar poco a poco
Al margen de los objetivos que nos planteemos al comienzo del plan, lo adecuado es empezar con lo básico, para ir incrementando más adelante la intensidad. En estas primeras sesiones nunca deberías superar la media hora o los 40 minutos de entrenamiento. Todo el mundo desea mejorar en cuestión de días, pero no debes olvidar que te encuentras en un periodo de adaptación. Antes de empezar con los ejercicios sería recomendable dedicar cinco minutos al calentamiento, que te servirá entre otras cosas para rendir a un mayor nivel y para evitar lesiones. Si te encuentras en el gimnasio, bastaría con hacerlo en la cinta de correr o en la elíptica, además de estiramientos del grupo muscular a trabajar.
Si tienes previsto centrarte en estas primeras semanas a la tonificación muscular, lo conveniente sería hacer muchas repeticiones con poco peso, y pocas series. Será lo mejor para ir conociendo la técnica de ejecución y adaptar a la musculatura a este tipo de esfuerzo. No se aconseja salir del gimnasio con los músculos ‘hinchados’, que es lo que se conoce como hipertrofia temporal, que puede llegar a provocar sobrecargas o microroturas.
Cuando el entrenamiento que realices sea de cardio, tampoco es preciso que lo alargues en exceso. Debe ser progresivo e intentando que el cuerpo se vaya acostumbrando al ejercicio poco a poco. Así será la mejor manera de notar las mejoras. Puedes hacer series que no sean muy largas, controlando la intensidad sin rebasar el 70% de la frecuencia máxima cardiaca. Cuando llevemos un tiempo de trabajo será el momento para incrementar esa intensidad y rebajar el tiempo de la serie.
En cualquier caso, siempre te recomendamos que en los comienzos te dejes asesorar por un entrenador o monitor. Se ocupará de resolver todas tus dudas y además puede programarte un plan de entrenamiento en función de tus objetivos y necesidades.
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