sistema sanitario público

Los médicos del País Vasco estallan y desvelan de colapso sanitario: «La huelga indefinida está cerca”

Denuncian una "sobrecarga laboral" sostenida, con jornadas de entre 60 y 70 horas semanales y más de mil horas extra al año

El lehendakari, Imanol Pradales, ha pedido «calma» a las familias de las 253 personas, la mayoría bebés, que fueron inoculadas con una vacuna hexavalente (difteria, tétanos, tosferina, poliomielitis, hepatitis B y Haemophilus influenzae tipo B) pertenecientes a un lote cuya fecha de caducidad había expirado recientemente, ya que «no hay ningún problema en términos de salud» para estas personas. Aunque sí evidencia el problema de control sanitario de esta comunidad autónoma española. Sobre este problema de salud pública, ¿qué dice la ciencia, sobre qué problemas pueden derivar de utilizar las vacunas caducadas? La caducidad en las vacunas no es un simple trámite burocrático: es una garantía de eficacia y calidad que los fabricantes y las autoridades sanitarias establecen tras estudios específicos de estabilidad y potencia del producto.
El lehendakari, Imanol Pradales.
Diego Buenosvinos

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El Movimiento Unitario de Médicos (MUD) ha advertido de que la convocatoria de una huelga indefinida está cada vez más cerca si persisten, según denuncian, el «inmovilismo» y unas negociaciones «a la baja». El colectivo subraya además que el conflicto va mucho más allá de lo salarial y lo enmarca en una cuestión de fondo: «Está en juego la supervivencia de la sanidad pública vasca».

Así, los representantes del MUD —Javier Fernández, Elena del Val y Sara Lizeaga—, junto a otras plataformas de facultativos de Euskadi, han acusado al consejero de Salud, Alberto Martínez, de trasladar a la ciudadanía un mensaje «deliberadamente confuso y equivocado». Han asegurado que el clima en el sector está «muy caldeado» y que «el tiempo se agota» ante la falta de avances en la negociación.

Los médicos sostienen que las medidas planteadas por el Gobierno Vasco no abordan el «problema estructural» que arrastra el sistema desde hace más de un año. En su opinión, la sostenibilidad de la sanidad pública no puede basarse únicamente en una inversión extraordinaria de 70 millones de euros, sino en corregir «años de falta de planificación, agendas desbordadas y jornadas interminables».

En este contexto, denuncian una «sobrecarga laboral» sostenida, con jornadas de entre 60 y 70 horas semanales y más de mil horas extra al año, además de consultas con entre 40 y 50 pacientes por mañana tanto en Atención Primaria como en el ámbito hospitalario, una situación que califican de incompatible con una asistencia de calidad.

«Esa es nuestra principal preocupación: se está dejando en segundo plano lo verdaderamente importante, que es la calidad asistencial y la seguridad clínica de los pacientes», han concluido.

No es cuestión salarial

Además, han querido dejar claro que «ésta no es una discusión salarial», sino «mucho más profunda», porque «está en juego la supervivencia de la sanidad pública vasca».

Al respecto, han señalado que las «líneas rojas de esta negociación» se refieren a cuestiones como el posicionamiento del Gobierno Vasco hacia el Estatuto marco propuesto por el Ministerio, la «optimización» de las plantillas, la gestión de los descansos, la «autogestión de agendas, en vez de su imposición», así como de «un plan para el estudio y retirada progresiva de las jornadas de guardia, especialmente las de 24 horas», entre otras cuestiones.

Asimismo, han denunciado que cuando se habla de 70 millones de euros para mejoras de las condiciones laborales de estos profesionales, desde la Consejería vasca de Salud «parece que se pretende generar la percepción de que existe un privilegio económico». Frente a ello, han reivindicado que esos incrementos anunciados «se sustentan fundamentalmente en pagar más la jornada complementaria, es decir, horas de guardia, y más actividad extraordinaria».

«Se asume por defecto la sobrecarga asistencial, en lugar de plantear una reorganización del sistema para que los médicos tengan las mismas jornadas laborales que el resto de categorías profesionales de la administración pública», han lamentado.

A ello han añadido que «se obvia que la profesión médica requiere el mayor periodo formativo de todo el sistema sanitario, con 11 años de media; asume la máxima responsabilidad clínica sobre las decisiones diagnósticas y terapéuticas, y la máxima responsabilidad legal civil y penal que no se aplica al resto del personal sanitario».

A su juicio, reconocer esa «singularidad» no supone «menospreciar a ninguna otra categoría profesional», sino «reconocer una realidad objetiva que sí se reconoce en otras profesiones y que sí defienden los sindicatos de clase para otros estamentos».

Modelo de gestión

Tras criticar un modelo de gestión «que ha normalizado que los médicos trabajen más horas, asuman toda la responsabilidad y soporten una presión asistencial creciente sin abordar las causas profundas de problema», han añadido que la propuesta de reforma del Estatuto Marco «perpetúa un reparto discriminatorio y asimétrico de las condiciones laborales».

Sobre el ese Estatuto Marco, han reivindicado que debe reconocer su categoría profesional A1+, crear mesas específicas de negociación, reducir la jornada máxima, implantar la jornada ordinaria de 35 horas, limitar o reformar las guardias, establecer descansos posteriores y reconocer la penosidad inherente al desarrollo de la profesión, permitiendo desarrollar coeficientes reductores para la jubilación como en otras profesiones.

Además, han opinado que «la mayoría» de sus reivindicaciones «pueden y deben ser solucionadas» en el País Vasco y es el Gobierno Vasco «quien debe hacerlo», pero «se enroca eximiéndose de esa responsabilidad».

En este contexto, han pedido «valentía y voluntad política» para «solucionar este conflicto tan dilatado en el tiempo» con una «presión a los trabajadores que ha ido creciendo y que se ha transmitido a las jefaturas de servicio y últimamente ha alcanzado a las direcciones y subdirecciones médicas».

«No queremos que Osakidetza perpetúe un modelo cuya supervivencia depende de la sobrecarga en horario y jornada de los profesionales médicos. «Queremos plantillas dimensionadas adecuadamente; límites reales de actividad; condiciones de trabajo que permitan atraer y retener talento con buenos contratos laborales; y una Atención Primaria fuerte», han insistido.

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