Marta Martínez: «La falta de magnesio se manifiesta a través de calambres musculares»
"El alto consumo de azúcares refinados y ciertos antinutrientes puede interferir en su absorción"
"Los suplementos pueden ser necesarios en casos de deficiencia confirmada, alta demanda física o ciertas condiciones médicas"
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La alimentación actual, marcada por el consumo de productos procesados y una menor presencia de alimentos frescos, está detrás de una de las carencias nutricionales más extendidas en España. En concreto, cerca del 80% de la población no alcanza la ingesta mínima recomendada de magnesio, un mineral esencial implicado en múltiples funciones del organismo, según datos de la Fundación Española de Nutrición.
OKSALUD ha entrevistado a su directora de Proyectos y Divulgación Científica, Marta Martínez Calonge, quien explica que esta situación responde a una combinación de factores, entre ellos el bajo consumo de alimentos ricos en magnesio —como verduras de hoja verde, legumbres, frutos secos o cereales integrales— y el aumento del consumo de productos refinados y procesados, que pierden gran parte de este mineral durante su elaboración.
PREGUNTA.- ¿A qué se debe que 8 de cada 10 españoles, según el estudio ANIBES no alcancen la ingesta mínima recomendada de magnesio?
RESPUESTA.- Se debe principalmente a una combinación de cambios en los hábitos alimentarios, la disminución de la calidad nutricional de los alimentos y el procesamiento industrial. Las causas principales de este déficit son: en primer lugar, un bajo consumo de alimentos ricos en magnesio. La dieta moderna occidental, incluyendo la española, carece de un consumo suficiente de verduras de hoja verde (espinacas, acelgas), frutos secos, semillas, legumbres y cereales integrales, que son las fuentes principales de este mineral. Además, el alcohol disminuye la absorción y aumenta la excreción en heces. Otra de las causas principales es el procesamiento de alimentos, ya que con este proceso se elimina el magnesio presente de forma natural en los alimentos integrales.
Por otro lado, las prácticas agrícolas intensivas han provocado que los suelos de cultivo sean cada vez más pobres en magnesio, lo que reduce la cantidad de magnesio que contienen los vegetales. Además, aunque el agua del grifo puede ser una fuente importante de magnesio, el aumento del consumo de agua embotellada (que a menudo está desmineralizada) reduce esta fuente de ingesta. Finalmente, existen factores que disminuyen la absorción. El alto consumo de azúcares refinados y ciertos antinutrientes (como los oxalatos en las espinacas o el ácido fítico en granos) puede interferir con la absorción del magnesio.
P.- ¿Qué consecuencias puede tener este déficit de magnesio en la salud a medio y largo plazo?
R.- Se considera un déficit de magnesio cuando su concentración plasmática es < 1 mEq/l y generalmente se produce cuando existe hipocalcemia e hipopotasemia.
El déficit prolongado de magnesio conlleva riesgos graves a medio y largo plazo, destacando enfermedades cardiovasculares como la hipertensión, las arritmias, la pérdida de densidad ósea (osteoporosis) y mayor riesgo de diabetes tipo 2. También provoca debilidad muscular crónica, fatiga, deterioro nervioso, migrañas y trastornos metabólicos.
P.- ¿Qué señales o síntomas pueden alertar de una posible falta de magnesio en el organismo?
R.- La falta de magnesio (hipomagnesemia) se manifiesta comúnmente a través de calambres musculares (especialmente en piernas y pies), fatiga persistente, debilidad, espasmos involuntarios, ansiedad, irritabilidad, insomnio, arritmias cardíacas y, en casos crónicos, problemas óseos o debilidad en uñas y cabello.
A nivel clínico puede aparecer: inapetencia, náuseas, vómitos, diarreas, malabsorción intestinal, enfermedad de Addison, pancreatitis aguda, enfermedades ulcerosas, cirrosis. Como por ejemplo, calambres y espasmos, ansiedad e irritabilidad, problemas de sueño y de concentración, ritmo cardíaco irregular, problemas gastrointestinales, piel seca y uñas quebradizas o frágiles o aumento en la frecuencia de dolores de cabeza intensos.
P.- ¿Se puede cubrir fácilmente el magnesio con la alimentación o es necesario recurrir a suplementos en algunos casos?
R.- En condiciones normales, una dieta variada y equilibrada es capaz de aportar los nutrientes necesarios. La mayoría de las personas pueden cubrir sus necesidades de magnesio a través de una dieta equilibrada rica en alimentos vegetales y cereales integrales. Sin embargo, los suplementos pueden ser necesarios en casos de deficiencia confirmada, alta demanda física o ciertas condiciones médicas, siempre bajo consejo profesional. La suplementación suele indicarse en deportistas de alto rendimiento, personas con diabetes o hipertensión o uso crónico de medicamentos y adultos mayores.