Urgencias en alerta: la ‘cocaína rosa’ y el óxido nitroso complican el trabajo de los sanitarios
"La principal intoxicación en los servicios de urgencias continúa siendo la intoxicación etílica"

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Los servicios de urgencias se enfrentan a un nuevo escenario marcado por la aparición y el incremento de consumo de sustancias como la denominada cocaína rosa y el óxido nitroso. Ambas drogas, con perfiles de uso recreativo en expansión, están comenzando a aparecer con mayor frecuencia en contextos asistenciales, lo que obliga a los profesionales sanitarios a adaptarse a cuadros clínicos cada vez más variados y, en algunos casos, poco habituales.
Esta situación añade complejidad al trabajo diario en los hospitales, donde el manejo de intoxicaciones agudas requiere rapidez, precisión diagnóstica y actualización constante de protocolos. Los especialistas advierten de que el desconocimiento sobre la composición exacta de estas sustancias y sus efectos combinados puede dificultar la atención inicial, especialmente en pacientes jóvenes que llegan a Urgencias tras consumos en contextos de ocio.
Por ello, en el ámbito toxicológico, los expertos han advertido de que el alcohol «continúa teniendo un peso importante en la atención de urgencias» y así «está presente en más del 56% de los episodios por consumo de drogas atendidos en los servicios hospitalarios, ya sea como única sustancia o junto a otras».
Además, el alcohol se mantiene como la sustancia psicoactiva más consumida entre jóvenes y adolescentes en España. «La principal intoxicación en los servicios de urgencias continúa siendo la intoxicación etílica, que no por ser una sustancia legal deja de tener efectos agudos sobre la salud, especialmente relacionados con accidentes de tráfico o el consumo intensivo en jóvenes», ha explicado Guillermo Burillo, coordinador del grupo de trabajo de Intoxicaciones agudas de SEMES (SEMESTOX).
Sin embargo, los especialistas alertan de un aumento de intoxicaciones relacionadas con mezclas de sustancias y nuevos patrones de consumo. Según Miguel Galicia, médico adjunto consultor del Servicio de Urgencias del Hospital Clínic de Barcelona, «los servicios de Urgencias están detectando cada vez más casos vinculados a contextos concretos como festivales de música electrónica o encuentros sexuales asociados al consumo de drogas».
«Últimamente vemos gente que consume óxido nitroso y tiene problemas derivados del consumo de alucinógenos», ha indicado, para añadir que también hay «personas que consumen Tusi o cocaína rosa, que realmente no suele contener mucha cocaína, pero sí MDMA y ketamina». «También están los productos comestibles que en teoría contienen cannabidiol (CBD)», ha añadido.
«La mayoría de las veces consumen sustancias semisintéticas novedosas que no son menos tóxicas y que, además, al ingerirse en forma de gominolas o de pasteles, causan cuadros más intensos», ha apuntado el experto.
Asimismo, ha alertado de que «el policonsumo se ha convertido en una realidad cada vez más habitual en los servicios de Urgencias, especialmente entre consumidores frecuentes y en determinados contextos de ocio». «La falta de detección de nuevas drogas en la mayoría de los casos no impide el manejo clínico en urgencias, aunque sí nos aportaría información sobre nuevos consumos en los pacientes que atendemos, mejorando la calidad y el tratamiento dirigido de los mismos», ha señalado Burillo.
Cannabis
Según ha apuntado, tanto la cocaína como el cannabis «deben considerarse como factores de riesgo vascular, de manera similar a la hipertensión o la diabetes».
«Ya existen algoritmos que ayudan a identificar hallazgos en pruebas de imagen o electrocardiogramas y otros enfocados a la priorización de alertas clínicas, detección de pacientes con riesgo de deterioro clínico o predicción de ingreso», ha afirmado María Mir Montero, coordinadora del Grupo de Trabajo de Innovación y Tecnología de SEMES.
No obstante, ha reconocido «en muchos casos su desarrollo sigue ligado a proyectos de innovación, investigación o colaboraciones con empresas tecnológicas, más que a planes estructurados de implantación a gran escala dentro de los sistemas sanitarios».
La especialista ha detallado que «las aplicaciones más inmediatas de estas tecnologías se están explorando especialmente en procesos como el triaje, desde la recogida automatizada de información inicial hasta la priorización de alertas clínicas o la optimización de flujos asistenciales».